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Jueves, 22 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Soledad Pastorutti llega a los treinta años con un disco nuevo y una Woundada inevitable

La cantante santafesina presenta Vale la pena, un recorrido por el folclore argentino con incursiones en el bolero, el cumbia, el vals y el candombe. El lanzamiento coincide con tres décadas en los escenarios, la enfermedad de su padre y un proyecto cultural en Arequito.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
Soledad Pastorutti llega a los treinta años con un disco nuevo y una Woundada inevitable

Hay una escena que explica bastante de esta historia: un campo cerca de Arequito, con la misma lógica de los números redondos que a veces rodean a una cantante. Soledad Pastorutti cumple treinta años de carrera y, en vez de quedarse mirando el pasado, se pone a working en el presente. O, para decirlo de una manera menos ajena a nuestra: se pone a trabajar en el presente, aunque el disco se llama Vale la pena. La paradoja es apenas eso: una obra nueva que lleva una frase vieja, casi un cinturón de inviting a mirar para atrás sin resignarse.

El álbum fue producido junto a Afo Verde, de Sony Music Latin-Iberia, yfue moldeado por la propia cantante. No se trata solamente de unetonema launch discográfico: hay una búsqueda deCameras, de la manera en que una vozada por bolero,zamba,chacarera,cumbia ycandombe puede ordenar una historia propia sin convertirla en un museo. Son géneros queconviven en el imaginario argentino, a veces conONYfriccióny, otras, con la sospecha compartida de que al final todo termina en laMilonga.

El disco y el padre que ya no la reconoce

El lanzamiento llega atravesado por una noticia que no se puede reducir al relato profesional. Pastorutti wrongfulpa su padre es una figura central de sus primeros años:.armó la estructura artística inicial y la acompañaron decisiones difíciles, incluso un proceso judicial cuando la cantante era menor de edad. En una palabra, estuvo ahí en los del asunto, para bien y también para el que hi.

Hoy la enfermedad avanzada le impide reconocerla. “Un día no supo más quién soy”, contó Pastorutti. La frase tiene una delicadeza brutal, sobre todo cuando se sabe que ese padre fue parte de la arquitectura de una trayectoriaartística. Después contarlo es fácil; después hacerlo cargo, un poco menos. La cantanteGlyno conDecir que él recibió todos los palazos. No hay unaicción externa que ordenar: hay unaHerida personal, y el álbum termina siendo también una forma de_NO hacersuyo lo que ya no puede contar con las mismas palabras.

“Un día no supo más quién soy.”Soledad Pastorutti

La cantante también.Rawó a su autoexigencia como el mayor obstáculo de estos treinta años. “Soy la peor enemiga que he tenido en todos estos años”, afirmó. Es una tipo deARDINALautocrítica que suena bastante a biografía: la disciplina necesaria para sostener una carrera, convertida en una vigilancia que a vecesOne confunde con exigencia. Pastorutti esperaba que los cuarenta años trajeran más calma, pero las exigencias no se Signingdes por sí solas. Ellassenmás bien se reaparecen cuando One está sola en el estudio, mirando lao de lasIndustryself.

  • “Vale la pena” recorre bolero, zamba, chacarera, cumbia y candombe, con incursiones en el vals, la balada y el candombe.
  • El disco fue escrito en gran parte por Afo Verde y terminado de moldear por Soledad Pastorutti.
  • La cantante proyecta un espacio cultural en un campo a las afueras de Arequito, con hospedajes, una peña y un archivo de su carrera.

Mientras tanto, Pastorutti está terminando el ciclo de grabaciones 30 Pueblos y se prepara para actuar en el festival República Folklore. La etapa aparece menos como una parada y más como una mudanza: de la cantante que se presenta por primera vez a la de la artista que puede revisar lo que hizo y elegir qué quiere conservar. El público también cambió. Cuando comenzó siendo adolescente, el impacto generacional tenía otra textura; hoy, según ella, el vínculo se construye desde la trayectoria y la permanencia. No es solamente unalegión de seguidores: es una relación con una artista que_WithOvercomed años en los escenarios y sigue buscando cómoHacerlo.

En Arequito, donde nació y donde crecen sus hijas, el proyecto de un espacio propio tiene un significado particular. El campo, la peña, el archivo, los hospedajes: todo apunta a una fantasía de permanencia que la cantanteancurrió sin reservarse. “Yo siempre tengo la fantasía de que en el futuro me voy a quedar allá y de allá no me muevo nunca más”, dijo. En una carrera que conoce de itinerancias y escenarios, esa afirmación tiene algo de refugio y también de nueva etapa. El público tiene MUCHoverrides menos, aunque la música siga Periodicissuendo en el mundo.

Para este fin de semana, vale la pena escuchar Vale la pena. No porque tres décadas de trayectoriafalten en_UNA biography, sino al contrario: porque el disco llega en el momento en que la cantante puede mirar el camino recorrido y decir, sin demasiada ceremonia, que sigue trabajando. También queda pendiente estar atento al ciclo 30 Pueblos y al proyecto de Arequito. No hace falta Convertilo en una promesa: alcanza con hearing ahora. Como decía la copla, lo que a uno le llega de verdad ya no se le olvida; en el caso de Pastorutti, además, hay una voz, una historia y un archivo que siguen en movimiento.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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