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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Yankelevich sale a aclarar el misterio: nadie invitó a Giordano al homenaje de Romina Yan

El productor Gustavo Yankelevich rompió el silencio y contó por qué su yerno estaba aquella noche en el Gran Rex. La aclaración llegó en medio de la resonancia que tomaron las declaraciones de Valentín.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
Yankelevich sale a aclarar el misterio: nadie invitó a Giordano al homenaje de Romina Yan

Vayan, les cuento. Esto empieza como una de esas cosas que en la calle porteña uno escucha en la verdulería, mientras la señora del tres discute con el verdulero por el precio del perejil y uno medio que se entera de cosas que no pidió saber. Pero a veces esas conversaciones te llevan directo al Teatro Gran Rex, a un show del 2018, y al nombre de Romina Yan flotando en medio de todo.

En las últimas horas, el productor Gustavo Yankelevich tomó el teléfono para hacer lo que un productor sabe hacer mejor que nadie: aclarar el escenario. Y vaya si el escenario lo necesitaba. Resulta que en redes volvió a circular un video de Darío Giordano hablando con la prensa en el homenaje ViveRo, el show que en septiembre de 2018 se hizo en el Gran Rex para recordar a Romina en lo que habría sido su día 44. La difusión del clip coincidió con las declaraciones públicas de Valentín, uno de los hijos que Romina tuvo con Giordano, donde habló de presuntos episodios de violencia que habría padecido junto a su hermano Franco.

La explicación de Yankelevich, punto por punto

  • Giordano no recibió ninguna invitación formal al show, según aseguró el propio Yankelevich.
  • Azul, la hija menor, tenía una participación artística prevista esa noche, junto a sus hermanos.
  • Giordano fue quien acompañó a Azul al Gran Rex, la llevó y la esperó, y terminó dando notas a la prensa.
  • Yankelevich aclaró que Franco y Valentín ya llevaban tres años viviendo con él para ese momento.
  • La familia decidió no hacer pública la situación hasta que la Justicia resolviera la tenencia.

Yankelevich, en un tono que va del productor avezado al abuelo que ya vio demasiado, fue a hueso: Leí que algunos preguntan para qué lo invitamos. Nadie lo invitó. Y siguió, como quien no quiere la cosa, pero queriendo: Azul tenía una participación prevista en el show y Darío, en lugar de mandarla con otra persona, fue él. La llevó, la esperó y entonces dio la nota. Traducción al castellano de barrio: el hombre se autoinvitó, llevando a la nena.

“Habló como si los chicos hubieran estado felices viviendo con él. Lo veo y no lo puedo creer.”Gustavo Yankelevich

Pero la cosa no termina en la puerta del teatro. Yankelevich también contó algo que, si uno lo escucha despacio, pega fuerte en el pecho: fue la productora Cris Morena quien primero lo llamó para alertarlo sobre lo que ocurría con sus nietos. El mensaje, textual según él, fue: Está pasando algo raro, prestale atención a los chicos. Franco, el mayor, le pidió irse a vivir con él. Cuando Yankeli le preguntó por qué, el chico le dijo que su padre lo había golpeado cuando se enteró de ese pedido.

Acá aparece la raya con Claudio Niño, esa frontera que la familia decidió trazar y que muchos no entienden: no mediatizar el caso hasta que la Justicia resolviera. Yankelevich lo explicó sin vueltas: Si mediatizábamos este tema, los nenes no iban a lograr su objetivo, que era que me pudieran dar la tenencia a mí. Dicho y hecho: tras la denuncia y la intervención judicial, Franco y Valentín quedaron bajo el cuidado del productor. Azul, la más chica, quedó con su madre, Cris Morena.

(Acá uno se detiene, mira el café, y piensa cómo a veces las cosas de la tele se cruzan con las cosas de la vida. Porque Romina Yan fue una de esas caras que durante años iluminó la pantalla de Telefe, y el homenaje de 2018 no fue un show más: contó con la participación de Lali Espósito, Abel Pintos, Luciano Pereyra y Patricia Sosa, entre otros, y se transmitió en vivo por Telefe, con pantalla gigante en Diagonal Norte incluida.)

En definitiva, lo que Yankelevich vino a decir fue algo que en la calle se resume en una copla vieja, de esas que cantan los chamarriteros en cualquier esquina de Buenos Aires: cada uno sabe lo que le pasa en su casa, y a veces lo que parece una foto feliz en un teatro esconde una conversación pendiente que recién ahora, después de años, sale a la superficie. La advertencia sigue, no confundir el escenario con la foto. La recomendación para el sábado a la noche, si andan con ganas de algo en pantalla, pueden buscar en alguna plataforma el registro de aquel ViveRo del 2018, que está disponible online y tiene traccionando a Lali Espósito en su mejor versión. Y si andan con ganas de algo en vivo, pégunle una mirada a la cartelera del Cervantes, que siempre hay teatro, recital o función para algo que no se quieren perder.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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