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Martes, 27 de octubre de 2026
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Una familia de Estepa conserva el oficio del mantecado con máquinas casi centenarias

En la provincia española de Sevilla, un obrador combina recetas familiares, elaboración manual y equipos antiguos. Su producción es limitada y también recibe visitantes interesados en conocer el proceso.

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Micaela LlampaTurismo y ambiente · · 2 min de lectura
Una familia de Estepa conserva el oficio del mantecado con máquinas casi centenarias

En Estepa, a poco más de 80 kilómetros de Sevilla, la elaboración de mantecados forma parte de una tradición que una familia decidió preservar a pequeña escala. En el Museo Obrador Dulcería La abuela Asunción, las piezas se forman a mano y se hornean con equipos que se acercan al siglo de uso.

La localidad sevillana es reconocida por su producción de estos dulces, aunque el trabajo del obrador se aparta del volumen industrial: allí se elaboran hasta 300 kilos diarios, frente a los miles de kilos por hora que pueden alcanzar las plantas del sector.

Una elaboración a mano y con tiempo

Entre los equipos que siguen en funcionamiento se encuentran una amasadora y un horno próximos a cumplir cien años de uso continuo. La producción conserva además el formado manual de cada pieza, una etapa que, según Alba de la Cruz, influye en la textura de un modo que no reproduce el proceso mecanizado.

La continuidad de ese método responde a una decisión de su padre, Miguel de la Cruz, quien se desvinculó de una firma histórica de Estepa para abrir su propio espacio y recuperar las recetas de su padre, con una elaboración que respeta los tiempos de la masa.

El regreso al oficio familiar

Alba tiene 34 años, estudió ingeniería aeronáutica y trabajó en una multinacional en Sevilla antes de regresar al pueblo de su familia para incorporarse al negocio. Su llegada forma parte de una renovación generacional que también tuvo lugar en las recetas.

Aunque Miguel no tenía previsto modificar las preparaciones originales, sus hijas lo convencieron de sumar una variante. Así nació el polvoroncito de la abuela, elaborado con almendra Marcona, que quedó incorporado de manera estable a la oferta del obrador.

Información para la visita

Además de ser un taller productivo, el lugar está abierto a las visitas y permite observar las máquinas históricas y conocer cómo se elaboran los dulces. Para quienes recorran la zona, conviene tener en cuenta que la temporada de mayor actividad coincide con los meses previos a las fiestas de fin de año.

Por Micaela Llampa, Turismo y ambiente.

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Micaela LlampaTurismo y ambiente

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