Treinta kilómetros de cráteres sobre la calzada: la Ruta 40 que castiga a quien sale a la ruta
El corredor entre Junín de los Andes y Zapala acumula pozos grandes, profundos y cubiertos de agua. Viajeros que lo transitan con frecuencia reportan cubiertas reventadas y roturas mecánicas, y ya hay quienes evitan planificar nuevos viajes por la zona.

Cuando uno piensa en salir a la ruta por el sur neuquino, lo hace con la ilusión de llegar a destino. Pero en el tramo de la Ruta Nacional 40 que conecta Junín de los Andes con Zapala, esa ilusión se topa con unos treinta kilómetros de calzada que parece un campo minado. Los pozos son tantos y de dimensiones tan serias que, aunque uno intente esquivarlos, hay momentos en que no queda otra que reducir la velocidad casi hasta detener la marcha para no llevarme puesto el chasis contra el asfalto.
El deterioro no apareció con la última tormenta, por más que el agua que acumuló dentro de los cráteres los haya vuelto todavía más traicioneros. Viajeros que conozco y que transitan ese corredor desde hace años coinciden, con esa mezcla de hartazgo y resignación que conozco bien, en que la ruta viene así desde hace rato. El líquido que se junta en cada hundimiento impide calcular la profundidad antes de pasar y, cuando el vehículo cae, el golpe es seco, fuerte, de esos que le hacen doler hasta el volante.
Lo que cuenta quien ya pasó
- Cubiertas reventadas y roturas mecánicas que obligan a detener el viaje y buscar auxilio en zonas con señal de celular muy débil.
- Viajeros que decidieron postergar o directamente suspender próximos traslados en auto por el estado de la calzada, mencionando también la Ruta Nacional 52 y la Ruta Nacional 51 como corredores con problemas parecidos.
- Una circulación posible solo de día y a velocidad moderada, porque los pozos aparecen sin aviso y varios están ocultos bajo charcos oscuros que ocultan el fondo real del hueco.
Antes de salir, vale la pena tener a mano una cubierta de repuesto en buen estado y el teléfono de algún servicio de auxilio mecánico de la zona. En esos treinta kilómetros la señal del celular se vuelve intermitente, así que llegar con el número ya guardado puede ser la diferencia entre una panne molesta y una espera larga en el costado de la ruta, con el vehículo escorcia contra el guardarraíl y el termómetro del motor subiendo.
Lo que la comunidad y los usuarios piden
La Ruta 40 en Neuquén no es un camino cualquiera: es el corredor que lleva a destinos turísticos muy concurridos, sobre todo cuando arranca la temporada estival y la gente empieza a planificar las vacaciones. Quienes viven en Junín de los Andes y en Zapala, y quienes la usan para trabajar, estudiar o visitar a la familia, saben que el reclamo central es concreto y se repite en cada asamblea vecinal: que Vialidad Nacional intervenga de una vez con bacheo profundo, repavimentación del tramo más castigado y señalización que advierta sobre los pozos graves, antes de que la temporada alta convoque con miles de vehículos que hoy circulan en silencio, soportando el deterioro como si fuera parte del paisaje.
Yo estuve ahí, y te lo cuento porque a mí también me pasó: la última vez que armé el viaje me volví con dos amortiguadores golpeados y una goma nueva antes de llegar. Si tenés planeado pasar por la zona, contame cómo te fue o qué medidas estás tomando vos antes de salir.
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