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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Mirtha, el Kempes y la fantasía del cumpleaños del siglo

El gobernador de Córdoba tiró la idea al aire en el living de Juana Viale: festejar los 100 de la diva en el estadio más grande del interior. Una provocación a la altura de la protagonista.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
Mirtha, el Kempes y la fantasía del cumpleaños del siglo

Arrancamos con la imagen: un lunes cualquiera de octubre, pantalla de El Trece encendida, Juana Viale al frente del living que su abuela ocupa hace décadas, y el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, tirando una frase como quien lanza un centro a la olla. "Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes", dijo, y el estudio se llenó de risas cómplices. Lo dijo en tono distendido, casi de chiste de domingo, pero la idea quedó dando vueltas como una pelota en el área (y vaya si en Córdoba saben de pelotas en el área).

La diva, en casa, recomponiéndose

Mirtha Legrand, 99 años, ya está en su casa desde el 6 de octubre, después de 18 días internada en el Sanatorio Mater Dei por una neumopatía. No fue el único susto del año: en abril se había tenido que bajar de la agenda por un cuadro gripal con bronquitis. Ahora, según confirmó su nieta al frente del programa, "está cada día mejor, cada día más ella, con su temperamento hermoso que tiene". Temperamento, dice Juana, y uno piensa que temperamento le sobra a esta señora que desde 1968 nos cuenta cómo somos los argentinos delante de un plato de comida.

(Acá va una copla que le habría gustado a la propia Mirtha, porque la televisión de su época se bancaba cualquier cosa menos el aburrimiento: "Cien años lleva la rosa / en el jardín donde nace, / no la miren, no la toquen, / déjenla que ella se hace").

Una idea que es más que un comentario

Llaryora remató la propuesta con una acotación que desinfló un poco el globo y, a la vez, lo infló más: "Uno busca inversiones; está todo el año". O sea, no era solo un brindis: era un ofrecimiento concreto para que la provincia sea sede del cumpleaños del siglo. El estadio Mario Alberto Kempes, para quien no haya pisado Córdoba, es uno de los recintos más grandes del país: allí se jugaron partidos de mundial, recitales memorables y finales que le dieron a los argentinos motivos para abrazarse con el de al lado.

“Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes.”Martín Llaryora, gobernador de Córdoba

Juana, que sabe que con su abuela no se juega pero tampoco se desperdicia una oportunidad, la levantó con entusiasmo y recordó una frase clásica de la nona sobre Córdoba. El 23 de febrero, el día que cumple un siglo, todavía queda a cuatro meses vista, pero la maquinaria ya empezó a girar mentalmente. Si la idea avanza más allá del chiste televisivo, estaríamos hablando de uno de los festejos más multitudinarios de la historia del espectáculo argentino, algo que ni la camada del ochenta ni los recitales del River en sus mejores años podrían empardar en términos de simbolismo.

  • Un cumpleaños así no se festeja en un salón: pide una cancha, una pantalla gigante y la posibilidad de que la vean los 45 millones de argentinos que alguna vez se sentaron a la mesa con ella.
  • Habría que pensar en una transmisión que cruce la televisión abierta, el streaming y la radio, porque Mirtha inventó la sobremesa televisiva y sería un despropósito no replicarla en todos los formatos.
  • El Kempes tiene capacidad para más de 55 mil personas, pero el verdadero lleno lo tiene que hacer el país entero: la propuesta tiene que ser federal, con sede en Córdoba pero con vocación de llegar a cada pueblo.
  • Y si Llaryora habla de inversiones, que la fiesta deje algo concreto: un ciclo de cine, un programa de becas para jóvenes actores, algo que perpetúe el nombre de la diva más allá del brindis.

A mí, que me acerco a los 50 y crecí mirándola mientras cenaba con mis viejos, la idea me emociona. Sé que es una fantasía, que puede quedar en nada, que del dicho al hecho hay mucho presupuesto de por medio. Pero también sé que la televisión argentina le debe más a Mirtha Legrand que a cualquier otro living, y que festejarla en el estadio más grande del interior del país sería, aunque suene grandilocuente, una manera de devolverle al menos un pedacito de lo que nos dio. Que el gobernador haya sido el primero en animarse, en vivo y en directo, me parece un acto de coraje político poco frecuente (y, como corresponde, con tono de chiste, que en Argentina las cosas en serio siempre se dicen en broma).

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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