La pulseada del bolsillo: por qué el consumo sigue en caída y el crédito aprieta a hogares y empresas
Los registros del IVA confirman que el comercio minorista pierde terreno en términos reales, mientras las tasas encarecen el financiamiento y crece la cantidad de firmas con irregularidades en el sistema bancario. Un cuadro de época que golpea de lleno en la vida cotidiana.

El consumo privado no levanta. Los datos de recaudación del IVA, que funcionan como termómetro del comercio en tiempo casi real, muestran que las ventas minoristas siguen cayendo en términos reales, y la lectura se vuelve todavía más preocupante si se la cruza con el encarecimiento del crédito para familias y para empresas, porque la combinación deja afuera del mostrador a buena parte de los compradores que históricamente financiaban su consumo desde la economía formal y, sobre todo, desde los pueblos del interior donde la tarjeta o el préstamo personal son muchas veces la diferencia entre renovar un electrodoméstico o seguir estirando el que ya no anda.
Tasas altas, decisiones postergadas
Las tasas de interés reales positivas encarecieron el financiamiento para quienes buscan usar la tarjeta, sacar un préstamo personal o financiar una compra en cuotas, y ese mayor costo frena decisiones que en otra época parecían de rutina: desde cambiar una cocina vieja hasta cerrar la compra de un auto usado, pasando por refacciones en el hogar o la renovación de maquinaria chica en un taller del pueblo.
Empresas bajo presión y morosidad en alza
El golpe no se queda en los hogares. Las empresas tambiénen el doble impacto de ventas más débiles y crédito más caro, y la señal más dura es que la cantidad de compañías clasificadas en situación diferente de la normal dentro del sistema bancario llegó a 58.982 firmas, un 53% por encima de lo que se registraba doce meses atrás, una cifra que muestra que la morosidad sube y que se siguen pateando inversiones que, en otra contexto, las personas habrían visto traducidas en empleo y movimiento de actividad en la calle principal del pueblo.
- El IVA evidencia ventas minoristas en baja real y un consumo que no se recupera al ritmo de la inflación.
- El crédito para familias y empresas se encareció por tasas reales positivas, lo que posterga compras e inversiones.
- La cantidad de firmas en situación irregular en bancos trepó a 58.982, con un salto interanual del 53%.
- En los últimos dieciocho meses, la demanda privada de divisas superó el saldo comercial acumulado del período.
- El dólar barato abarató importaciones y turismo, pero presionó la competitividad de sectores industriales y regionales.
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