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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Freidoras con cerebro: cuando la inteligencia artificial decide cómo se cocina tu milanesa

Reconocer el alimento, medir la humedad y conectarse al celular son algunas de las funciones que ya ofrecen los equipos que usan algoritmos para ajustar la cocción en tiempo real.

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Rodrigo CariDeportes · · 2 min de lectura
Freidoras con cerebro: cuando la inteligencia artificial decide cómo se cocina tu milanesa

La cocina del futuro ya está enchufada arriba de la mesada y tiene más tecnología que el control remoto del Living. Las freidoras de aire dieron un salto inesperado y ahora incorporan inteligencia artificial para decidir, ellas solitas, cómo queda mejor lo que pongas en la cesta. Sí, así como suena: la máquina mira, mide y calcula para que vos no termines haciendo de asistente.

Ojos, sensores y algo de cerebro

El truco está en una cámara que distingue si lo que metiste es una proteína, un vegetal o algo sacado directo del freezer. A partir de ahí, el sistema elige temperatura, potencia y velocidad del ventilador según el volumen y la densidad de la carga. Ya no es poner el timer y rezar para que no se queme el pollo.

  • Reconoce el tipo de alimento y adapta la cocción.
  • Mide color y humedad para evitar que se pase.
  • Estima el tiempo restante comparando con recetas en la nube.
  • Se conecta por WiFi para mandar recetas desde el celular.
  • Avisa cuando hay que sacudir la cesta o retirar la comida.
  • Permite manejar el aparato por voz y recibir actualizaciones sin cambiar piezas.

La nube hace el resto

Mientras la comida se cocina, los algoritmos de visión por computadora siguen de cerca el dorado de la superficie y cortan el calor antes de que se arruine. Los sensores de humedad, mientras tanto, detectan si hay mucha condensación al arranque y aumentan el flujo de aire para que quede crujiente y no hervido. Toda esa información se cruza con recetas guardadas en la nube para ir recalculando cuánto falta. Es, básicamente, un ayudante que nunca se distrae.

La conexión WiFi abre otro juego. Desde la app del celular mandás la programación completa: temperatura, duración y los cambios previstos para cada etapa. También te llega el aviso cuando hay que agitar la cesta o cuando termina el ciclo. Y si tenés un asistente de voz, también le podés dar la orden de arrancar o pausar sin tocar nada. Como si fuera poco, la freidora se actualiza sola: bajás perfiles de cocción nuevos o mejoras en el consumo eléctrico sin cambiar una sola pieza.

Detrás de toda la parafernalia sigue estando lo de siempre: circulación de aire caliente con poquita aceite. Lo que cambió es cómo se regulan esas condiciones durante el uso. La diferencia, en la mesa, es que la milanesa sale como la pediste sin que hayas tenido que mirar el reloj ni abrir la puerta cinco veces. Para los que todavía se queman los dedos con la cesta, es casi un milagro tecnológico. Para los cocinero de ley, ojo: que la máquina piense por vos no significa que el asado del domingo quede mejor. Eso, por ahora, sigue siendo cosa nuestra.

RC
Rodrigo CariDeportes

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