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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Expediciones antárticas desde Ushuaia: cómo prepararse para un viaje donde el clima siempre tiene la última palabra

La argentina Micaela Llampa reconstruye los principales aspectos prácticos de una travesía al continente blanco: la reserva de vuelos, la vestimenta por capas, los desembarcos en Zodiac y la elección del camarote, según la mirada del operador Antarpply Expeditions.

ML
Micaela LlampaTurismo y ambiente · · 4 min de lectura
Expediciones antárticas desde Ushuaia: cómo prepararse para un viaje donde el clima siempre tiene la última palabra

A poco más de tres mil kilómetros en línea recta hacia el sur de San Salvador de Jujuy, en el extremo meridional de la Argentina, la ciudad de Ushuaia se consolida como la puerta de entrada habitual a las expediciones turísticas hacia la Antártida, un continente cubierto casi en su totalidad por una capa de hielo cuyo espesor promedio supera los dos kilómetros y donde las temperaturas estivales rara vez superan el punto de congelación. Desde el puerto fueguino parten durante el verano austral los buques que cruzan el Pasaje de Drake, una de las zonas marítimas más ventosas del planeta, donde la convergencia entre el océano Pacífico y el Atlántico genera oleaje intenso y condiciones cambiantes que pueden alterar cualquier planificación previa.

La preparación de una expedición antártica comienza, paradójicamente, antes de abordar el buque. De acuerdo con lo expresado por Teo Gounaris, director ejecutivo de Antarpply Expeditions, resulta altamente recomendable que los pasajeros lleguen a Ushuaia con uno o dos días de antelación respecto de la fecha de embarque, dado que cualquier demora en los vuelos hacia el sur argentino podría traducirse en la pérdida total del viaje. La misma prudencia se aplica a la contratación de un seguro de viaje que contemple específicamente la actividad en regiones polares, así como a la consulta detallada sobre las botas, prendas exteriores y equipos técnicos que cada operador incluye dentro de la tarifa y aquellos que el viajero debe procurar por su cuenta.

Movilidad, abrigo y elección del camarote

Lejos de requerir un perfil de explorador profesional, las travesías antárticas demandan, según explicó el ejecutivo, una movilidad física suficiente como para ingresar y salir de las embarcaciones neumáticas tipo Zodiac y para desplazarse con razonable autonomía sobre superficies irregulares, húmedas y a menudo resbaladizas. La vestimenta recomendada responde al clásico sistema de capas superpuestas, que permite ajustar el abrigo a los cambios bruscos de temperatura característicos de la navegación polar. En cuanto al alojamiento a bordo, Gounaris señaló que el movimiento del buque se percibe con menor intensidad en los sectores bajos y cercanos al centro de la nave, mientras que las cabinas superiores ofrecen vistas más amplias del paisaje austral a cambio de una mayor exposición a las oscilaciones durante el cruce del Drake.

Cruce, charlas y desembarcos en Zodiac

La navegación se inicia en el Canal Beagle, al sur de Ushuaia, y se prolonga luego a través del Pasaje de Drake, cuya duración varía según las condiciones meteorológicas de cada travesía. Durante ese tramo, el equipo de expedition leaders dicta charlas informativas sobre la geología, la fauna, la historia antártica y los protocolos ambientales que regirán las visitas terrestres. Una vez alcanzado el destino, Antarpply procura organizar hasta dos salidas diarias de aproximadamente tres horas cada una, siempre que el clima y el estado del mar lo permitan. Los Zodiac posibilitan desembarcos en sectores costeros inaccesibles para el buque principal y permiten actividades como caminatas cortas, navegación entre témpanos y observación de glaciares y fauna.

Fauna, protocolos y buque

El recorrido previsto puede experimentar modificaciones sustanciales a causa del viento, el oleaje o la presencia de hielo marino, y las decisiones finales corresponden en todos los casos al capitán de la nave. Durante el verano austral, que se extiende aproximadamente entre noviembre y marzo, resulta posible avistar pingüinos de distintas especies, focas, aves marinas y cetáceos, aunque los encuentros no pueden garantizarse. La normativa vigente prohíbe estrictamente tocar o alimentar a los animales y exige mantener distancias prudenciales, además de cumplir con protocolos de bioseguridad destinados a preservar los ecosistemas antárticos. El buque Ushuaia, utilizado por la compañía, dispone de capacidad para 90 pasajeros distribuidos en 46 cabinas y suites, y cuenta con comodidades como comedor, biblioteca, salón de observación y salón de conferencias.

Información práctica para el viajero

  • Reservar vuelos a Ushuaia con al menos uno o dos días de margen respecto de la fecha de embarque para evitar pérdidas totales del viaje.
  • Contratar un seguro de viaje con cobertura específica para regiones polares y eventual evacuación.
  • Consultar con el operador qué equipamiento (botas impermeables, parkas, chalecos) está incluido y cuál debe proveerse el pasajero.
  • Entrenar previamente la movilidad física necesaria para acceder a los Zodiac y caminar sobre superficies irregulares.
  • Optar por cabinas bajas y centrales si se busca minimizar la percepción del movimiento durante el cruce del Drake.
  • Considerar cabinas superiores si se prioriza la vista del paisaje antártico por sobre la estabilidad.
  • Llevar vestimenta en capas para adaptarse a los cambios de temperatura entre el exterior, el buque y las embarcaciones auxiliares.
  • Aceptar con flexibilidad que el itinerario puede modificarse por razones climáticas, a criterio del capitán.
ML
Micaela LlampaTurismo y ambiente

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