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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Estornudar no siempre es estar enfermo: la mirada veterinaria que separa el juego de la alerta

El adiestrador Tony Silvestre explica por qué un perro estornuda cuando está feliz y cuáles son las señales concretas que indican que conviene ir al consultorio.

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Celeste CondoríEducación y salud · · 2 min de lectura
Estornudar no siempre es estar enfermo: la mirada veterinaria que separa el juego de la alerta

Muchos dueños de perros corren al teléfono del veterinario en cuanto escuchan un estornudo. La reacción es comprensible, pero en la mayoría de los casos no es necesaria. Lo digo porque lo veo seguido en el consultorio y en la calle: se confunde un gesto de alegría con un síntoma de enfermedad, y se termina estresando al animal sin motivo.

La explicación del adiestrador

El adiestrador canino Tony Silvestre sostiene que ese sonido, lejos de indicar un problema de salud, forma parte del lenguaje natural del perro.

“Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo.”Tony Silvestre, adiestrador canino

La clave está en la fisiología. Durante episodios de alta excitación, como el juego, las caricias o la expectativa de salir a pasear, el organismo del perro acumula presión en las vías respiratorias. El estornudo es el mecanismo que usa para liberarla y volver a respirar cómodo. El propio Silvestre lo define con una frase que se repite entre los amantes de los perros.

Cómo saber si el estornudo es emocional

Para distinguir un estornudo de alegría de uno que sí preocupa, conviene leer el cuerpo entero del animal. Una mirada tranquila, la cola moviéndose sin rigidez, las orejas en posición natural y una postura relajada son señales de que todo está bien. También lo es ver al perro curioso durante los paseos, interactuar con calma con otros perros o recostarse boca arriba exponiendo la panza, un gesto que en esta especie indica confianza plena.

Cuándo sí hay que preocuparse

  • Estornudos frecuentes y repetidos, sin relación con el juego ni la emoción.
  • Falta de apetito o decaimiento evidente.
  • Fatiga o respiración agitada en reposo.
  • Decaimiento general y desinterés por actividades que antes disfrutaba.

También pueden estornudar por causas externas menores, como el ingreso de agua a las fosas nasales después de nadar o de beber. En esos casos el episodio es aislado y no se repite. El problema aparece cuando los estornudos se vuelven una constante y se combinan con alguno de los signos anteriores: ahí la consulta con el profesional no es opcional.

El criterio práctico que propone Silvestre es simple y lo resumo para que quede a mano: si el estornudo aparece en un momento de alegría o de actividad y el perro muestra todos los indicadores de bienestar, no hay motivo de alarma. Si surge de forma repetida, sin vínculo con el juego ni la emoción, y se acompaña de cualquier otro cambio en el comportamiento o el apetito, hay que consultar sin esperar.

Conocer el lenguaje corporal del perro evita diagnósticos erróneos y mejora la convivencia diaria. La próxima vez que tu perro estornude mientras juega, mirá la cola y los ojos antes de sacar el teléfono.

CC
Celeste CondoríEducación y salud

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