El crédito que se endeuda y no se paga: la mora ya alcanza a uno de cada cuatro deudores y suma 22 meses en alza
La deuda de las familias trepó a $101,9 billones en agosto, con un promedio de $4,9 millones por persona. La irregularidad en los pagos crece sin freno y muestra un mapa nacional con contrastes cada vez más marcados entre provincias y entre bancos y fintech.

El endeudamiento de las familias argentinas no encuentra techo ni alivio, y la señal más cruda vuelve a repetirse en los números: uno de cada cuatro deudores tiene al menos un saldo en mora, según el relevamiento mensual de EcoGo y la Universidad Austral, que vuelve a poner a la Argentina frente a un cuadro de finanzas hogareñas cada vez más deteriorado, con un stock total de $101,9 billones a agosto y una deuda promedio por persona de $4,9 millones que, aunque parezca elevada, sigue oculta la verdadera profundidad de un problema que no es de volumen sino de cumplimiento.
La mora no es un dato más: en un mes subió 0,3 puntos porcentuales, en un año acumula una suba de 9,8 puntos y, lo más elocuente, lleva veintidós meses consecutivos de crecimiento, una racha que atraviesa gobiernos, programas y promesas oficiales sin que aparezca a la vista un punto de inflexión que la frene, porque la irregularidad en los pagos llegó al 27% de las personas con crédito activo y la mora por monto alcanzó el 18,4% del crédito total informado.
La geografía del incumplimiento
- La Rioja lidera la irregularidad con una mora del 26,2%, seguida por Santa Cruz y San Luis con 24,2%, Catamarca con 23,4% y San Juan con 22,6%.
- La Pampa tiene la mora más baja del país, con 9,6%, seguida por la Ciudad de Buenos Aires (12,5%), Entre Ríos (14,5%) y Córdoba (15,1%).
- Tierra del Fuego registra la deuda promedio más alta del país, con $8,6 millones por deudor, mientras que Formosa apenas roza los $2,9 millones, casi tres veces menos.
El informe de EcoGo y la Universidad Austral distingue, con un criterio que vale la pena subrayar porque muchas veces se pierde en la discusión pública, entre la mora total y la mora operativa, esta última sin los créditos ya clasificados como irrecuperables, que se ubicó en el 10,6% de la cartera y mejoró 0,4 puntos respecto de julio, lo que en definitiva confirma que la mejoría aparente no es más que un reacomodamiento contable mientras los préstamos irrecuperables ya representan el 7,8% del crédito total, es decir, una porción que el sistema da por perdida y que, traducida al bolsillo, significa familias que debieron resignar su historial crediticio y que probablemente estén buscando financiamiento en otra puerta, la que casi siempre es peor.
El contraste entre entidades vuelve a ser uno de los capítulos más incómodos del relevamiento, porque los proveedores no financieros de crédito, principalmente las fintech, exhibieron una mora del 31,7%, casi el doble que el 16,1% del sistema financiero tradicional, pese a que estas plataformas concentran apenas el 14,8% del crédito total, unos $15 billones contra $86,8 billones de bancos y financieras, una fotografía que confirma que el negocio de prestar rápido y con mínimos requisitos terminó trasladado a la calidad de cartera y, sobre todo, a la espalda de deudores que en muchos casos ya no pueden sostener lo firmado, mientras que los bancos tradicionales, con todo y sus rigideces, siguen sosteniendo la mayor parte del stock con tasas de irregularidad sensiblemente menores.
A la hora de mirar el conjunto, la conclusión es tan incómoda como inevitable: el crédito argentino no solo creció, sino que creció deteriorándose, porque el 0,8% real mensual y el 3,9% interanual de suba del stock conviven con un nivel de mora que no deja de expandirse y que ya tocó a más de la cuarta parte de los deudores del país, y cuando se proyecta hacia adelante, sobre todo con la estacionalidad de fin de año acercándose, con cuotas que se ajustan, con ingresos que pierden contra la inflación, lo razonable es esperar que la próxima lectura de EcoGo y la Universidad Austral vuelva a mostrar otro mes en rojo, porque mientras no haya un cambio de fondo en los ingresos de las familias y mientras el crédito siga siendo la principal herramienta para llegar a fin de mes, la mora no hará otra cosa que seguir sumando meses a una racha que ya lleva casi dos años sin interrupciones.
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