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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Claude se anota como handy de los votantes yanquis y se mete en la elección hasta el conteo final

El asistente de inteligencia artificial se alió con una oenegé especializada en datos cívicos para responder desde el propio chat dónde se vota, qué documento hay que llevar y cómo viene el escrutinio en cada distrito de Estados Unidos.

IA
Iván AramayoCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
Claude se anota como handy de los votantes yanquis y se mete en la elección hasta el conteo final

Iván Aramayo, Cultura y patrimonio. Me lo imagino al usuario promedio yanqui, ese que sale del subte en Manhattan con el celular en la mano, frenético, queriendo saber si su mesa de votación sigue siendo la del colegio de la esquina o la mudaron al sótano de la iglesia. Ahora, en lugar degooglear como un poseso, le va a preguntar a Claude. Y Claude le va a contestar con datos oficiales. La herramienta de inteligencia artificial acaba de anunciar que, para las legislativas de Estados Unidos, va a meterle al chat respuestas concretas sobre lugares de votación, requisitos de identificación y hasta el conteo de votos en vivo. Todo sin mandar al usuario a otro lado, que eso, en tiempos de Fake news hasta en la receta del locro, ya es un alivio.

De dónde salen los datos y qué se puede preguntar

La movida se cocinó junto a Democracy Works, una organización sin fines de lucro que hace rato viene juntando información cívica en bases abiertas. La idea es sencilla y, a la vez, bastante ambiciosa: que el modelo consulte directamente a las autoridades electorales de cada estado y de cada condado, procese la información y la devuelva masticada, ajustada al lugar donde vive el usuario.

  • Dónde me toca votar, con dirección exacta y horario de atención.
  • Qué documento de identidad tengo que llevar, según el estado.
  • Fechas clave del calendario: cuándo es la… perdón, cuándo es el anticipo, cuándo la elección general.
  • Resultados oficiales en tiempo real durante la noche del escrutinio y los días posteriores, a medida que las autoridades los certifican.

Ojo, esto no salió de la nada. Desde abril, Claude ya venía mostrando un bannerito hacia TurboVote, otra herramienta de Democracy Works, cuando alguien preguntaba algo sobre el padrón o el registro. Lo que se viene ahora es un salto cualitativo: el modelo no deriva más, se queda con la pregunta y la responde él mismo, en vivo y en directo, como relator de fútbol incluido.

Las cifras que publicó Anthropic y la pelea de fondo

La empresa detrás de Claude, Anthropic, soltó unos números internos que vale la pena mirar con detenimiento, porque dicen bastante sobre cómo se usa la herramienta. Las consultas explícitas sobre el proceso de votación apenas llegan al 0,51 por ciento del tráfico total dentro del segmento de consumo. Si uno abre el paraguas y mira las conversaciones sobre política y temas sociales en sentido amplio, ahí sí, se trepa al 5,75 por ciento. Y los pedidos de recomendación sobre a quién votar, el clásico de la familia, son una migaja: 0,01 por ciento. O sea, la enorme mayoría de la gente no le pide al bot que le diga por quién votar. Lo que sí le pide es información concreta, logística, del estilo "a qué hora abre la escuela" o "llevo el registro de conducir o sirve la factura de luz".

(Acá hago un paréntesis al margen, que es mi lugar en el universo: que las preguntas sobre el voto sean tan chiquitas en proporción no significa que sean menores. Al revés. Son las más urgentes, las más prácticas, las que definen si alguien llega o no llega a la urna. Y si la herramienta las resuelve bien, sin inventar ni derivar, ya ganó. Hay que ver si el modelo no mete la pata en un estado con reglas raras, que EE.UU. es un país donde cada distrito tiene su propia locura normativa, y eso es un terreno minado hasta para un sistema entrenado con bibliotecas enteras.)

La compañía reconoció además que detectó cuentas usando al modelo para fabricar noticias falsas y sitios truchos orientados a levantar publicidad. Las cuentas fueron dadas de baja de inmediato. Detrás de la advertencia hay una preocupación que ya es clásica cada vez que hay elecciones: qué pasa cuando una inteligencia artificial se cruza con el calendario electoral. La calidad de la información que llega al votante se vuelve, en la práctica, un problema de diseño de producto.

“El uso de modelos de lenguaje en períodos electorales plantea preguntas abiertas sobre la calidad de la información que reciben los votantes.”Redacción del material de base

Ahora, hechas las cuentas, y antes de ir a ver qué hay para el fin de semana (arranco yo: este sábado a la noche, en el centro cultural de la esquina de siempre, hay una peña folclórica con dos guitarras y un bombo que prometen. Si andan por Buenos Aires y les tira el alma, dénsele, que entrar y quedarse es medio minuto, y el oído lo agradece toda la semana), les tiro la pregunta al aire, a la manera de la nota que me dio origen: si ustedes tuvieran un asistente así al alcance del chat antes de ir a votar, ¿qué le preguntarían? Yo, para no mentir, le preguntaría tres cosas: si mi mesa cambió, si tengo que llevar tal o cual documento y, ya en confianza, si alguien me puede hacer el resumen de las propuestas sin tener que leer tres horas de PDF. Las dos primeras, la herramienta las contesta. La tercera, me temo, va por cuenta del votante.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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