Ben Affleck vuelve a ponerse detrás de cámara y se mete en un quilombo familiar con Animales
El 9 de octubre llega a Netflix un thriller donde un candidato a intendente tiene que juntar la plata del rescate de su hijo mientras su matrimonio se hace trizas. Kerry Washington, Gillian Anderson y Steven Yeun lo acompañan en el reparto.

Dicen por el barrio que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Aunque a veces lo bueno, si se estira, también es bueno. Esto último debe haber pensado Ben Affleck cuando decidió retomar un proyecto que él mismo había anunciado allá por 2024, que se frenó antes del rodaje y que finalmente llegará a Netflix el próximo 9 de octubre con el nombre de Animales. La película lo tiene otra vez como director, función que viene cumpliendo con bastante solvencia desde hace un tiempo, y además lo devuelve al centro del reparto.
La historia se cocina en Los Ángeles, ese territorio que Affleck conoce como la palma de su mano y donde ambientó buena parte de su carrera. Allí interpreta a Mark Kimball, un candidato a alcalde (sí, leemos bien, alcalde de la ciudad más cinematográfica del planeta) que se desayuna con la peor noticia posible: le secuestraron al hijo. Para recuperarlo tiene que juntar una suma imposible de dinero junto con su esposa Abigail, el personaje que queda en manos de Kerry Washington.
Un elenco con pedigree
- Ben Affleck como Mark Kimball, candidato a alcalde y padre desesperado.
- Kerry Washington como Abigail Kimball, la esposa que se juega todo por su hijo.
- Gillian Anderson en el rol de una mujer habituada a resolver situaciones delicadas.
- Steven Yeun como el jefe de campaña del protagonista.
- Luis Gerardo Méndez y Adriana Paz, que se suman al plantel.
Lo interesante del planteo, al menos sobre el papel, es que el secuestro funciona como una mecha que enciende los problemas de siempre de cualquier pareja: las cuentas pendientes, los secretos bien guardados y esa distancia que se va agrandando sin que nadie le preste atención hasta que estalla algo. Washington lo contó con una franqueza que nos ahorra el análisis: le enganchó esa mezcla entre el suspenso del rescate y los temas más de fondo que dan para pensar un rato largo. Y agregó, con cara de quien ya leyó el guion, que la pareja está atravesada por conflictos que se potencian cuando la cosa se pone urgente.
(Dicho sea de paso: si algún día se hace una película sobre cómo es realmente la campaña para llegar a la intendencia de una gran ciudad, ya sabemos a quién llamar para escribirla, porque este muchacho claramente tiene material.)
Affleck, por su parte, aclaró que le interesaba volver a trabajar sobre Los Ángeles y, sobre todo, sobre esa distancia que existe entre la imagen pública que vende una persona y lo que en realidad guarda debajo de la alfombra. El delito funciona como una especie de lupa que agranda las grietas y obliga a los protagonistas a revisar hasta los vínculos que creían más firmes, incluyendo al jefe de campaña y a la gente de máxima confianza.
Como en toda producción que se precie, la historia detrás del filme tiene su novela. El proyecto se anunció en 2024, pasó por un impasse antes del rodaje, y cuando Affleck decidió levantarlo de nuevo se encontró con que Matt Damon, que iba a ser el protagonista original, ya tenía la agenda ocupada. Así que el director terminó haciendo él mismo el papel principal, gesto que tiene más de oportunismo práctico que de capricho: conocía la historia de memoria y tenía todo el derecho a quedársela.
Habrá que ver cómo se las arregla esta pareja en la pantalla cuando la plata, el amor propio, el cargo público y la vida del pibe estén en juego al mismo tiempo. Mientras tanto, una certeza: el jueves 9 de octubre, café mediante y sillón dispuesto, hay plan para quedarse en casa viendo cómo se desarma un matrimonio y una campaña política en tiempo récord. Y como decía la vieja zamba de acá a la vuelta, quien tiene un secreto, tarde o temprano lo paga caro.
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