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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Vuelven las acrobacias de la galaxia: así será el nuevo juego de carreras de Star Wars

Star Wars: Galactic Racer, el título de Fuse Games y Secret Mode, tiene fecha de estreno para el 6 de octubre de 2026 y promete peleas de hasta 12 pilotos en PS5, PC y Xbox Series X/S, con campaña, modo arcade y hasta la vuelta de Sebulba como rival.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
Vuelven las acrobacias de la galaxia: así será el nuevo juego de carreras de Star Wars

Había una vez, en este país, una nostalgia que se niega a jubilarse: la de meter mano en una nave, acelerar a fondo y dejar que el resto del universo se estire como un acordeón. Star Wars: Galactic Racer parece entenderla a la perfección, porque la convierte en propuesta formal. El juego, desarrollado por Fuse Games y publicado por Secret Mode, tiene fecha de estreno confirmada para el 6 de octubre de 2026 y se viene con todo: PlayStation 5, Windows y Xbox Series X/S, competencias para hasta doce participantes y una campaña que se las trae.

La movida, según lo que se conoció hasta ahora, mezcla tres tipos de vehículos a los que vale la pena prestarle atención: speeder terrestre, moto speeder y speeder rasante. Cada uno se puede personalizar no sólo con modelos y pinturas (ah, el viejo instinto de pintarle una franja roja al bólido), sino también con cambios que afectan cómo corre. Antes de cada carrera se eligen tres mejoras que tocan la velocidad, la vitalidad y la manera en que arrancan los motores. Así, lo que parece un accesorio más termina decidiendo carreras.

Una campaña con forma de gira

El corazón del juego es la campaña, y acá los muchachos de Fuse Games se mandaron una estructura roguelite bastante simpática. El personaje principal se llama Shade y compite en la Liga Galáctica, donde el rival de turno es Kestar Bool. Las carreras están agrupadas en giras y cada gira arranca con el vehículo casi de cero: hay que ir armando la configuración a medida que se suman victorias y se eligen mejoras entre prueba y prueba. No es el típico campeonato lineal donde uno llega con el mejor auto de entrada; acá se cocina en el camino.

La preparación también incluye las habilidades del piloto, que se vinculan con distintas actitudes: bravucón, ingeniero, incendiario y sangre fría. Algunas sirven para responder a climas o situaciones particulares de las pistas (por ejemplo, evitar que el frío juegue en contra). Las giras pasan por Jakku, Lantaana y Ando Prime, con cambios de clima y circuitos que van poniendo la cosa picante, y la carrera final se corre en Derven Acos, donde aparece Sebulba como rival a vencer. Sí, Sebulba, el mismo de siempre, el que en La amenaza fantasma dejó a Anakin con la nariz torcida y la dignidad por el suelo. Tenerlo como jefe final tiene su punto.

Modo arcade y condimentos extra

Para los que no quieren tomarse tan en serio la campaña, está el modo arcade, que permite correr en escenarios clásicos como Tatooine, Sentinel 1 y Crait. Eso sí: una parte de ese contenido se va habilitando a medida que se cumplen objetivos en las giras, como registrar determinados tiempos en pruebas contrarreloj o colgarse, al menos, una medalla de bronce en otras competencias. Es un pequeño esfuerzo, pero le da razón de ser a cada carrera que uno se banque en la campaña.

Detrás del proyecto hay nombres que llaman la atención. La dirección está a cargo de Matt Webster (un viejo conocido de la saga, con varios títulos de Star Wars en el currículum) y la música la firma Gordy Haab, compositor que ya se ganó el cariño de los fans en otras entregas. El juego corre sobre Unreal Engine 5, lo que abre la puerta a iluminar desiertos, selvas y ciudades de la galaxia con el mismo músculo gráfico que están mostrando otros títulos de la nueva generación. La campaña, el arcade y las partidas en línea con hasta doce pilotos son los tres pilares de una propuesta que, sobre el papel, tiene todo para enamorar a los que crecimos viendo pasar speeders en el cine.

Así que ya saben: si el finde quieren meterse en la galaxia sin levantarse del sillón, anoten el 6 de octubre en el calendario y empiecen a elegir color de pintura. Yo, mientras tanto, voy a seguir esperando que alguien me explique por qué la música de Haab me hace acordar a la vereda de mi viejo los domingos a la mañana. Cosas de la nostalgia, dirán. Pero a veces la nostalgia, como una buena elección de mejora antes de la largada, marca la diferencia.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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