Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Diario Quebrada

Diario Quebrada

Portada — Vida —

Vivir la vida propia o la que otros diseñaron: dos preguntas que pueden cambiar el rumbo

El filósofo Ira Bedzow, de la Universidad Emory, propone interrogar de quién es la vida que llevamos y quién debería decidir cómo se vive. Un metanálisis reciente respalda la idea de que perseguir metas alineadas con los propios valores se asocia con mayor esfuerzo, progreso y bienestar.

NS
Noelia SajamaComunidades y territorio · · 3 min de lectura
Vivir la vida propia o la que otros diseñaron: dos preguntas que pueden cambiar el rumbo

A veces uno se levanta, mira para atrás y advierte que viene siguiendo un guion que no escribió. Le pasó a María Laura, docente en Morón, cuando a los 48 años se anotó en un profesorado de teatro: "Durante décadas hice lo que mi familia esperaba. No lo lamento, pero entendí que ya no quería seguir representando el papel que otros eligieron para mí". La escena se repite, con otros nombres, en comedores, oficinas y grupos de whatsapp de quienes empiezan a preguntarse si el rumbo es verdaderamente propio o un calco de lo que siempre se dio por sentado. Y esa es, justamente, la primera de las dos preguntas que el filósofo Ira Bedzow, doctor en Filosofía y director ejecutivo del Emory Purpose Project en la Universidad Emory, en Atlanta, les pone sobre la mesa a quienes sienten ese ruido interno.

"¿De quién es la vida que estás viviendo?" suele tener una respuesta rápida, casi automática. La segunda interpelación, en cambio, incomoda: "¿Quién debería determinar cómo vivís?", dispara Bedzow. No apunta a señalar villanos ni a culpar a nadie, sino a separar lo que nace de una convicción genuina de aquello que llega como mandato, a veces con buena intención, desde la familia, la pareja, los amigos o la cultura del barrio. Pibás, como le decimos en la Argentina a esos mandatos no dichos que pesan como mochilas invisibles.

Por qué cuesta tanto inventar el propio camino

"Es más fácil conocer el camino correcto que se supone que debés tomar que pensar que debés inventar ese camino por vos mismo", reconoce el académico, que además es profesor de la Escuela de Medicina de esa universidad estadounidense. La comodidad de tener un norte dado, aunque sea prestado, ahorra el vértigo de elegir. Pero tiene un costo silencioso: vivir un guión ajeno sin haberlo decidido de manera consciente. La trampa no está en escuchar a los demás, aclara Bedzow, sino en cederles el control final. Conversar con un colega sobre una oferta de trabajo o aceptar que un amigo cuestione una idea sobre la pareja puede abrir ojos que uno no tiene. La diferencia está en quién firma la decisión y con qué criterios.

Lo que dice la ciencia sobre perseguir metas propias

El planteo filosófico encuentra respaldo en los datos. Un metanálisis encabezado por Sezer y su equipo revisó múltiples estudios sobre metas autodeterminadas y concluyó que las personas que persiguen objetivos alineados con sus valores e intereses tienden a esforzarse más, a avanzar más y a reportar mayor bienestar. El contraste aparece en quienes orientan sus decisiones por expectativas parentales, presión de estatus o el viejo miedo a la culpa. No se trata de un detalle menor: cuando el motor interno coincide con el destino elegido, el día a día se vuelve más llevadero y los obstáculos, más tolerables.

Ejercitarse en lo chico para decidir mejor en lo grande

Bedzow aclara que la autorreflexión que propone no es un pasatiempo introspectivo. "No significa mirarse el ombligo, sino examinar las razones por las que elegimos lo que elegimos, considerar alternativas y aprender de los resultados", explica. La filósofa Susan Wolf, referente en el debate sobre el sentido de la vida, aporta otra capa: el sentido no brota solo del deseo individual, sino de comprometerse con aquello que genuinamente vale la pena. Por eso, antes de tomar una decisión, el filósofo sugiere revisar cuatro puntos clave:

Empezar por decisiones de bajo riesgo ayuda a entrenar el criterio. Elegir un curso, mudar una rutina o replantear un hábito cotidiano son terrenos fértiles para ensayar sin hipotecar la estabilidad. Cuando llega una apuesta más grande, el músculo ya está entrenado. Y ahí aparece, entonces, el pedido que la comunidad de quienes se animan a cuestionar suele repetir: que las familias, las escuelas y los entornos laborales, representados por sus respectivas autoridades y referentes, habiliten espacios de diálogo donde poder preguntar sin quedar mal, dudar sin ser señalados y elegir sin culpa. No es un reclamo menor. Es, en definitiva, pedir que la vida que cada uno vive sea, de una buena vez, la que uno mismo decidió vivir.

NS
Noelia SajamaComunidades y territorio

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo