Unos pesos que no alcanzan ni para el responso: el subsidio de sepelio de ANSES sigue congelado en quince mil
La Administración Nacional de la Seguridad Social mantiene desde hace años un pago único de quince mil pesos para quienes costean el entierro de un jubilado o pensionado, mientras los servicios fúnebres se disparan muy por encima de esa cifra y las familias terminan absorbiendo la diferencia.

Aca arriba, en la mayoría de los pueblos de la Puna y del interior profundo, cuando muere un jubilado la primera pregunta ya no es cuánto duele la pérdida, sino quién va a pagar el sepelio, porque el Subsidio de Contensión Familiar que entrega la Administración Nacional de la Seguridad Social sigue clavado en los mismos quince mil pesos de siempre y hace mucho que dejó de tener relación con lo que cobran las cocherías. Walter Guanuco, desde Minería y Puna, viene siguiendo este tema desde hace años y advierte que la cifra original se licuó por completo: lo que hace una década alcanzaba para cubrir una parte considerable de los gastos fúnebres hoy representa apenas una fracción del costo real, sobre todo en zonas alejadas donde el traslado del cuerpo, la caja y el trámite en el registro civil encarecen todo hasta volverlo inaccesible.
El beneficio, según pudo reconstruir este portal con información oficial del organismo previsional, consiste en un pago único de quince mil pesos que se otorga a la persona que haya abonado los gastos de sepelio, cremación o inhumación de un jubilado o pensionado, y el plazo para reclamarlo es de un año contado desde la fecha de fallecimiento, aunque quienes estén tramitando en paralelo la pensión por fallecimiento pueden pedir el subsidio en el mismo momento. Es decir, la ayuda existe, está vigente y se puede gestionar por internet o de manera presencial, pero el monto se mantiene en un valor que el propio sector funerario reconoce como absolutamente insuficiente.
Quiénes pueden cobrar y qué papeles se necesitan
La normativa de ANSES establece un orden de prioridad claro para acceder al reintegro: en primer lugar lo cobra quien presente una factura a su nombre que acredite haber pagado el servicio funerario; si esa factura no existe, pueden reclamarlo el viudo o conviviente con derecho a pensión, los hijos que también tengan ese derecho, o finalmente los herederos sin derecho a pensión cuando no haya otros reclamantes en el expediente.
- Si la persona que solicita el beneficio figura como familiar con derecho a pensión, debe presentar la resolución que acredita esa prestación y el formulario PS 6.296.
- Si se trata de herederos sin derecho a pensión, los formularios exigidos son el PS 6.254, el PS 6.258, el PS 6.259 y el PS 6.286, según la situación particular de cada expediente.
- En determinados casos se aceptan constancias emitidas por cooperativas de energía, gremios, mutuales o compañías de seguros, siempre que acrediten el vínculo con el fallecido.
- El trámite se inicia ingresando al portal Mi ANSES con CUIL y Clave de la Seguridad Social, opción Solicitud de Subsidio de Contención Familiar, o de forma presencial con turno previo en cualquier oficina del organismo.
Una ayuda que nació en 2006 y que el tiempo se llevó puesta
El subsidio fue creado en 2006 y modificado en 2020 para ampliar los grupos que podían acceder a él, lo que en los papeles fue leído como una ampliación de derechos pero que en los hechos nunca vino acompañada de una actualización del monto, algo que organizaciones de jubilados, centros de jubilados y federaciones de adultos mayores vienen reclamando de manera sistemática ante el organismo y ante el Congreso de la Nación.
“Tenemos el derecho a un entierro digno como tenemos el derecho a una jubilación digna, y el Estado no puede seguir mirando para el costado mientras las familias pagan de su bolsillo la parte que la seguridad social no cubre.”Dirigente de un centro de jubilados del interior
Aca arriba, en los pueblos donde el yacimiento marca la economía y la vida cotidiana gira alrededor de la empresa minera que da trabajo a varias generaciones, lo que las regalías dejaron en el pueblo nunca alcanzó para subsidiar este tipo de, y por eso mismo cada fallecimiento de un jubilado se transforma en un problema logístico y económico que las familias resuelven como pueden: con aportes de los hijos que viven afuera, con rifas, con créditos que después se arrastran durante meses, o directamente con entierros austeros en los que falta hasta el servicio de cafeteria para los asistentes al velorio. Lo que la ANSES entrega, en ese contexto, es apenas un simbólico gesto de fifteen thousand pesos que llega tarde, llega chico y llega devaluado, y que confirma una vez más la distancia entre el papel firmado en el Boletín Oficial y la realidad cruda de los hogares que pierden a un viejo y tienen que decidir, entre el duelo y la falta de plata, qué se hace con el cuerpo y cómo se paga el último viaje.
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