Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Diario Quebrada

Diario Quebrada

Portada — Vida —

Unos minutos de pausa pueden alcanzar para ordenar la cabeza cuando el día aprieta

No hacen falta grandes recetas: cortar la tarea, mirar alrededor o salir a caminar sirven para volver con menos fatiga. Si el malestar se sostiene o altera el sueño, el trabajo o los vínculos, la consulta profesional es el paso que corresponde.

NS
Noelia SajamaComunidades y territorio · · 2 min de lectura
Unos minutos de pausa pueden alcanzar para ordenar la cabeza cuando el día aprieta

Cuando sostener la atención se vuelve una pelea y el cansancio empieza a pesar más de lo esperado, una pausa breve bien elegida puede ofrecer un respiro dentro de la jornada, y a veces alcanza para retomar las tareas con algo menos de fatiga encima. No necesita tener una duración fija ni convertirse en otra obligación: puede consistir en apartarse de las notificaciones, quedarse unos minutos en silencio o cambiar de ambiente, y la elección depende del tiempo disponible y de las preferencias de cada persona.

Anclarse en los sentidos para salir del loop mental

Para quienes quedan atrapados en pensamientos que giran y vuelven, orientar la atención hacia el entorno es una alternativa concreta y al alcance de la mano. La técnica 5-4-3-2-1 propone reconocer, en este orden, cinco elementos visibles, cuatro sensaciones de contacto, tres sonidos del ambiente, dos aromas y un sabor. Antes de comenzar puede hacerse una respiración pausada, sin forzar la entrada de aire. La psicóloga clínica Sari Chait explicó que concentrarse en esos estímulos puede dar cierta distancia respecto de las preocupaciones, aunque no elimina su causa.

Caminar, estirarse y compartir también cuentan

Si hay oportunidad de salir, caminar también permite interrumpir las tareas. Una investigación evaluó a trabajadores que pasearon por un parque durante 15 minutos en el horario del almuerzo, a lo largo de diez días laborales consecutivos, y en esas jornadas reportaron menos fatiga y mayor concentración por la tarde. Quienes hicieron ejercicios de relajación también mostraron mejoras frente a sus pausas habituales, aunque los resultados no garantizan un efecto inmediato ni idéntico para todos.

  • Estirar las piernas o hacer movimientos de movilidad para desentumecer el cuerpo.
  • Bailar una canción, incluso unos minutos, como corte del ritmo mental.
  • Compartir ese momento con alguien para sumar conversación y una desconexión de las obligaciones.
  • Hacer una llamada o un intercambio con una persona de confianza que ayude a interrumpir la atención puesta en el malestar.

Descansar con los ojos cerrados y hasta dónde llega el alivio

Descansar es otra opción, y la neurocientífica Heidi Hanna señaló que mantener los ojos cerrados entre 10 y 15 minutos puede favorecer la recuperación, siempre ajustado a las necesidades personales y sin reemplazar el sueño adecuado. El límite de estas prácticas aparece cuando el malestar continúa, aumenta o dificulta la vida cotidiana. La terapeuta Tyana Tavakol recomendó considerar una consulta si los intentos personales no alcanzan.

Estas pausas tienen alcances distintos y no resuelven las causas del malestar, así que conviene leerlas como herramientas cotidianas y no como sustitutos del acompañamiento profesional: si el estrés persiste o altera el sueño, el trabajo o los vínculos, buscar ayuda es el siguiente paso.

NS
Noelia SajamaComunidades y territorio

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo