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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Una travesía por el cauce del río La Laja para visitar los restos de la mina Virginia II en la Precordillera sanjuanina

Desde la ciudad de San Juan, la salida combina la Ruta 40, el antiguo camino a Mogna y el lecho seco del río La Laja hasta un antiguo campamento minero que los vecinos llaman Virginia II. No hay señalización turística ni acceso convencional y el último tramo se hace a pie.

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Micaela LlampaTurismo y ambiente · · 4 min de lectura
Una travesía por el cauce del río La Laja para visitar los restos de la mina Virginia II en la Precordillera sanjuanina

A unos 130 kilómetros al norte de San Salvador de Jujuy, en la provincia de San Juan, una caravana de vehículos 4x4 completó el tramo que une la capital sanjuanina con los restos de un antiguo campamento minero identificado por los lugareños como Virginia II. La travesía, guiada por Verónica Romaña al frente de Mainumby4x4, atraviesa el piedemonte de la Precordillera por la Ruta 40, el camino histórico a Mogna y el cauce seco del río La Laja, en un sector comprendido entre Talacasto y Mogna.

Un acceso sin señalización ni camino convencional

El principal dato a tener en cuenta para quien evalúe sumarse a la salida es el tipo de acceso. El yacimiento no cuenta con un camino convencional habilitado, carece de señalización turística y no dispone de un centro de interpretación. La propuesta consiste en combinar un trayecto en camionetas 4x4 con una caminata final entre montañas hasta los vestigios del campamento. Semejante condición obliga a recurrir a tracks de navegación grabados y a detenerse en forma periódica para evaluar por dónde continuar, dado que las crecientes del río La Laja modifican el lecho, borran huellas existentes y abren otras nuevas.

El avance sobre el cauce se vuelve particularmente lento por la combinación de arena, piedras sueltas y material acumulado por las crecidas, lo que torna indispensable leer el terreno antes de cada paso. En este tramo, ubicado a poco menos de mil metros sobre el nivel del mar y enmarcado por las sierras de la Precordillera, la geología del lugar se expresa en derrubios, bloques angulosos y depósitos aluviales que dibujan un abanico típico de los ríos de montaña de la región cuyana.

Una caminata entre vestigios mineros

Las camionetas quedan estacionadas en una quebrada. Desde allí, un sendero zigzagueante permite acercarse a construcciones deterioradas, chapas, hierros y tambores metálicos abandonados en el sitio. Entre los elementos registrados durante la recorrida se mencionan cascos, guantes y prendas de quienes trabajaron en el lugar, además de rieles, recipientes para trasladar mineral, utensilios de cocina, bolsas que habían contenido explosivos y cables utilizados para detonaciones. La recorrida incluyó un ingreso de pocos metros a una galería, aunque no se realiza una evaluación técnica de las condiciones de seguridad del espacio subterráneo.

Es importante señalar que esos restos no integran una exposición organizada. El sitio conserva paredes derrumbadas, piques y labores parcialmente cubiertas de material sedimentario, lo que refuerza la necesidad de tomar los hallazgos como parte de un paisaje minero en estado de abandono y no como un circuito museístico.

Una identificación con márgenes de incertidumbre

La identificación del yacimiento mantiene, según el material disponible, un margen de incertidumbre. Los lugareños lo llaman Virginia II, aunque la documentación pública consultada no permite confirmar ese nombre de manera concluyente. Tampoco están precisados el inicio y el cierre de la explotación, la cantidad de trabajadores que llegó a tener ni el mineral que se extrajo en el lugar, por lo que la descripción del sitio queda circunscripta a los vestigios materiales observados durante la visita.

La Ramada de Carrascosa y la devoción por Santa Bárbara

El regreso incorporó una parada en la Ramada de Carrascosa, un sitio vinculado con la devoción popular por Santa Bárbara. La visita permite combinar la componente minera de la jornada con un acercamiento al patrimonio religioso y cultural del norte sanjuanino, en una recorrida que conjuga paisaje, historia laboral y tradición devocional dentro del mismo ámbito serrano.

Información práctica para el viajero

  • Punto de partida: ciudad de San Juan, tomando la Ruta 40 hacia el norte y luego la antigua ruta de ripio a Mogna, hasta ingresar en el cauce seco del río La Laja entre Talacasto y Mogna.
  • Medio de transporte: vehículos 4x4 indispensables para el tramo sobre el lecho del río, donde la arena, las piedras sueltas y las huellas que se bifurcan exigen detenerse a evaluar el terreno.
  • Tramo final: caminata a pie desde una quebrada donde se estacionan las camionetas hasta los restos del campamento, por un sendero zigzagueante entre montañas.
  • Señalización y servicios: el yacimiento no cuenta con señalización turística, centro de interpretación ni camino convencional, por lo que resulta clave seguir un track y considerar la variabilidad del cauce tras crecientes.
  • Seguridad: los restos incluyen galerías, piques y construcciones deterioradas; la visita descripta solo contempló un ingreso de pocos metros a una galería y no incluye evaluación técnica de seguridad.
  • Dato geológico y climático: la zona se ubica en la Precordillera sanjuanina, con derrubios, bloques angulosos y depósitos aluviales típicos de los ríos de montaña, en un ambiente árido donde el río La Laja circula de forma estacional.
  • Parada complementaria: la Ramada de Carrascosa, vinculada con la devoción por Santa Bárbara, se incorporó como cierre de la jornada en el regreso.
  • Guía de referencia: Verónica Romaña, al frente de la caravana de Mainumby4x4.
ML
Micaela LlampaTurismo y ambiente

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