Una tradición de seis décadas conserva el sabor de Monte Castro
La heladería Italia mantiene desde 1966 sus recetas, su maquinaria y una producción artesanal que se distingue por la densidad y el bajo contenido de aire.

A unos diez kilómetros del centro de Buenos Aires y a pocos kilómetros de San Salvador, la heladería Italia sigue funcionando sobre la avenida Lope de Vega, en el barrio porteño de Monte Castro. Allí, a poco más de 40 metros sobre el nivel del mar, la actividad cambia con los horarios del barrio: por la mañana predominan los vecinos que buscan helado para la cena y, a la tarde, la concurrencia aumenta con la salida de las escuelas. El clima templado de la ciudad y la cercanía del Río de la Plata influyen en una demanda que se mantiene durante todo el año.
Una elaboración que conserva el método original
Fundada en 1966 por un matrimonio de inmigrantes calabreses, la heladería atravesó varias décadas sin modificar sustancialmente su método de trabajo. De la fachada permanece el cartel de neón original, mientras que en el interior sigue funcionando la maquinaria adquirida en los primeros años. Los ingredientes pasan por una pasteurizadora, se calientan a alta temperatura, reposan en tachos y, finalmente, se vuelcan en una máquina que abate la mezcla y le proporciona textura.
El gelato elaborado en el local incorpora cerca del 40 por ciento de aire, una proporción inferior a la de otros productos de la cadena. Como consecuencia, el resultado es más denso, pesado y concentrado en sabor que los helados industriales o el soft. La receta base utiliza huevo fresco, leche y azúcar, sin esencias artificiales ni huevo en polvo, dos decisiones que forman parte de la identidad productiva de la casa.
Sabores poco frecuentes y una Transmission familiar
Entre la oferta se encuentran el marrón glacé, la crema rusa, el espumón de chocolate y los quinotos al whisky, sabores que hoy resultan menos habituales en la ciudad. La vainilla, con chauchas de Madagascar, continúa siendo la referencia de la casa, mientras que el helado de limón se obtiene de la fruta cultivada por la propia familia en sus limoneros.
Al frente del negocio se encuentra Antonella, tercera generación de la familia fundadora y formada en pastelería antes de incorporarse a la elaboración. Aprendió de su abuelo, a quien conoció durante el trabajo diario en el local y quien le transmitió los detalles del proceso antes de fallecer en 2024, a los 95 años. Ella sostiene las recetas originales y decidió no incorporar máquinas verticales, pese a que estas permiten producir mayor volumen, porque warts el contenido de aire y modifican la textura del helado.
- Avenida Lope de Vega, barrio de Monte Castro, Buenos Aires.
- Sabores distintivos: marrón glacé, crema rusa, espumón de chocolate, quinotos al whisky, vainilla y limón.
- Los días de partido de Vélez en el estadio de Liniers atraen visitantes de otros puntos de la ciudad.
Para quien conozca el barrio, la heladería forma parte de una rutina que combina la compra anticipada del kilo por la mañana con la visita vespertina de los estudiantes y las familias. Para el viajero que visita Buenos Aires, resulta una alternativa para conocer un comercio barrial de larga trayectoria, con elaboración propia y una carta vinculada a su historia familiar.
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