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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una pisada que entra a la casa: por qué el calzado en la puerta es una barrera contra contaminantes invisibles

La suela arrastra polvo con metales, restos de pesticidas y bacterias. Cleveland Clinic propone un sector junto al ingreso y limpieza húmeda para acotar lo que llega del exterior.

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Celeste CondoríEducación y salud · · 2 min de lectura
Una pisada que entra a la casa: por qué el calzado en la puerta es una barrera contra contaminantes invisibles

648 es la cantidad de muestras de polvo doméstico que el programa DustSafe reunió en 35 países, según reportó Cleveland Clinic, y el dato sirve para dimensionar hasta qué punto el piso de una casa funciona como espejo de lo que se trae en los zapatos.

La propuesta concreta de la institución estadounidense es bien doméstica: habilitar un sector junto a la entrada para dejar el calzado, sumar una alfombra en ese punto y mantener los pisos con métodos húmedos. La idea no es nueva, pero cobra relieve a la luz de los compuestos que pueden viajar adheridos a las suelas después de pisar veredas, baños públicos, colectivos o jardines.

Qué puede traer la suela

  • Tierra y restos orgánicos del recorrido por la calle.
  • Polvo con plomo, vinculado al deterioro de pinturas antiguas.
  • Residuos de fertilizantes, insecticidas y pesticidas, aunque no se apliquen en el jardín propio.
  • Polen, que puede agravar alergias dentro de la casa.
  • PFAS, compuestos persistentes que quedan adheridos a las partículas.
  • Bacterias, cuya presencia no implica por sí misma una infección.

El médico internista Daniel Sullivan, de Cleveland Clinic, advierte que el plomo es el que más preocupa: puede dañar el cerebro, el sistema nervioso y otros órganos. El riesgo se acentúa en hogares donde hay bebés y chicos que juegan sobre el suelo y se llevan las manos a la boca con frecuencia.

El análisis de DustSafe encontró arsénico, cromo y níquel en el polvo doméstico y observó una asociación entre casas con más años y concentraciones mayores de plomo y arsénico. También registró niveles más altos de esos dos elementos en viviendas con acceso a jardín, lo que refuerza la idea de que el verde también deja su huella adentro.

Para quienes necesitan apoyo al caminar, Sullivan sugiere contar con un par reservado para usar dentro de la casa: una manera de no resignar estabilidad ni tracción al mismo tiempo que se reduce el ingreso de contaminantes. El mismo razonamiento aplica a personas mayores o con movilidad reducida.

Conviene tener presente un matiz que el especialista repite: retirar los zapatos en la entrada achica una vía de ingreso, no la elimina. La limpieza húmeda, la alfombra y el calzado de uso interno funcionan como un combo, no como soluciones aisladas. En parajes y barrios donde conviven casas antiguas, jardines y chicos que gatean o juegan a la altura del piso, la pauta puede ser una de las más simples y, a la vez, más efectivas del día a día.

“Retirar el calzado reduce una vía de ingreso de contaminantes; no los elimina por completo.”Daniel Sullivan, médico internista de Cleveland Clinic
CC
Celeste CondoríEducación y salud

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