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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Una noche para que el cuerpo hable desde el recuerdo, en el corazón de Neuquén

El sábado 10 de octubre, desde las 21, el Cine Teatro Español abre sus puertas a una creación colectiva donde mayores de sesenta años se suben al escenario para contar, moviéndose, eso que guardaron en la memoria. La entrada se canjea por un alimento no perecedero y se retira en boletería en dos franjas.

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Noelia SajamaComunidades y territorio · · 3 min de lectura
Una noche para que el cuerpo hable desde el recuerdo, en el corazón de Neuquén

Me crucé con esta historia casi por casualidad, y me pareció de esas que vale la pena sentarse a mirar con tiempo. Hablo de El Baile Infinito, una obra que llega al Cine Teatro Español de Neuquén el sábado 10 de octubre a las 21, en avenida Argentina 235, y que tiene una particularidad que ya desde la puerta empieza a conmover: las personas que la hacen son mayores de sesenta años y ponen en escena sus propios recuerdos, sus propias historias, sus propios cuerpos, para construir, entre todas y entre todos, una creación colectiva que no es otra cosa que un retrato vivo de una comunidad que se anima a bailar.

Cómo organizar la salida sin perderse en el intento

Lo primero que hay que tener claro, si una quiere sumarse a esta propuesta, es que el acceso es solidario. Eso quiere decir que cada persona que concurra deberá llevar un alimento no perecedero como entrada. Las localidades se retiran el mismo sábado en la boletería del teatro, y hay dos ventanas horarias pensadas para que nadie se quede afuera: por la mañana, de 10 a 13, y por la tarde, de 18 a 21, justo antes de que arranque la función. Es un detalle chico pero importante: el aporte es individual, así que corresponde llevar un alimento por cada asistente.

  • Día: sábado 10 de octubre.
  • Hora de la función: 21.
  • Lugar: Cine Teatro Español, avenida Argentina 235, Neuquén.
  • Entrada: un alimento no perecedero por persona.
  • Retiro de localidades: boletería del teatro, de 10 a 13 y de 18 a 21.

Una obra que nace de las memorias que cada uno trae debajo del brazo

Lo que se va a ver sobre las tablas es el resultado de un proceso de trabajo que arrancó con una convocatoria abierta a mayores de sesenta años. A lo largo de los ensayos, quienes se sumaron fueron realizando ejercicios corporales e improvisaciones, y de a poco, de a poco, esas búsquedas individuales se fueron entramando hasta dar forma a una obra contemporánea que respeta las particularidades de cada cuerpo y, al mismo tiempo, los hace parte de un mismo relato. La danza aparece entonces como un lenguaje compartido, alimentado por las experiencias de vida de cada integrante del elenco, y el movimiento se vuelve una forma de decir aquello que, a veces, las palabras no terminan de alcanzar.

La exploración del movimiento, el reconocimiento del propio cuerpo y el simple disfrute de bailar son, según lo que se conoce del proyecto, los ejes sobre los que se sostiene la puesta. Hay en El Baile Infinito una doble apuesta que a mí, como espectadora, me resulta imposible pasar por alto: por un lado, la dimensión artística, porque lo que se ve en escena es una obra de danza contemporánea con todas las letras; y por otro, la experiencia comunitaria, porque todo lo que se muestra fue construido a partir de las memorias que cada participante llevó al proceso creativo. Es, en definitiva, un trabajo que pone en valor las trayectorias de vida de quienes muchas veces quedan relegados de los circuitos culturales.

Quiénes están detrás del proyecto

La presentación está organizada por la Fundación BPN y cuenta con el acompañamiento del Gobierno de la Provincia del Neuquén y del Banco Provincia del Neuquén. Detrás de esta movida hay, entonces, una articulación entre el sector público y una fundación bancaria que, en este caso, eligieron apostar por un proyecto donde el arte se cruza con los derechos de las personas mayores y con la posibilidad de habitar un escenario que, a esa altura de la vida, no siempre está abierto de par en par. Si me preguntan a mí, lo que queda flotando después de cruzar toda esta información es una pregunta sencilla pero que no quiero dejar de compartirles, porque me parece que resume bastante el espíritu de la noche: ¿qué les gustaría encontrar en una salida al teatro? Tal vez, la respuesta esté justamente en sentarse a ver cómo un grupo de personas mayores de sesenta años se anima a contar, bailando, eso que a veces queda guardado en el fondo de los recuerdos.

NS
Noelia SajamaComunidades y territorio

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