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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Una isla sin teléfono y un Holmes jubilado: llega a Netflix el misterio que Arturo Pérez-Reverte no podía dejar pasar

La miniserie «El problema final», con José Coronado como un actor que supo ser Sherlock Holmes, propone un relato cerrado de cuatro capítulos dirigido por Félix Viscarret. Acá, todo lo que hay que saber antes de darle play.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
Una isla sin teléfono y un Holmes jubilado: llega a Netflix el misterio que Arturo Pérez-Reverte no podía dejar pasar

Vayan imaginando esto conmigo: una isla cualquiera, lejos de todo, 1959, sin wifi ni forma de pedir un Uber. Un muerto en la playa y un puñado de gente varada hasta que escampe. Hasta ahí, un cuento clásico. Pero la miniserie El problema final, que acaba de caer en Netflix, le agrega una vuelta de tuerca que a los fans del género les va asonar conocida: el encargado de investigar no es un detective cualquiera, sino un actor retirado que en su mejor momento le puso cara a Sherlock Holmes en la pantalla. Y acá arranca lo lindo.

El tipo en cuestión lo interpreta José Coronado, que se calza el traje de un intérprete cuyo pasado holmesiano aparece citado desde el arranque. Cada episodio abre con un guiño al detective de Conan Doyle, recurso que el guion (firmado por Alberto Macías, Carlos Molinero y Marisol Farré) usa como sello de identidad. La dirección corre por cuenta de Félix Viscarret, y se nota: hay algo de cine de otra época en la manera de filmar, en los silencios, en cómo entran y salen los personajes del cuadro.

Un misterio con reglas de antes

  • La acción arranca en 1959, cuando un asesinato en una isla incomunicada obliga a abrir una investigación puerta adentro.
  • El protagonista es un actor que alcanzó fama mundial por encarnar a Holmes; su apellido incluso recuerda al Basil Rathbone de las películas clásicas.
  • La serie adapta una novela de Arturo Pérez-Reverte y se entrega como relato cerrado, sin intención de estirar la historia en más capítulos.
  • Los cuatro episodios mezclan suspense con humor y con un registro de diálogo que remite al cine detectivesco de mediados del siglo pasado.

(Dato para coleccionistas: el detalle del apellido del personaje no es casual. Es un cariño explícito a Rathbone, que en los años cuarenta se convirtió en el Holmes más visto del cine. Quien haya visto alguna de esas cintas viejas va a sentir el guiño apenas lo escuche.)

Lo que más engancha, al menos para este cronista, es el contraste entre la solemnidad del caso y el humor de los diálogos. La isla incomunicada es casi un laboratorio del género: personajes encerrados, secretos a mano, razonamientos que avanzan a paso de funambulista. No es una serie para maratonear de un tirón (son apenas cuatro capítulos), pero tiene esa estructura de relojito que premia al que mira con atención. Para los que busquen algo breve, con señoritas, criados, whisky de noche y una resolución a la inglesa, es un paseo muy recomendable.

“Una isla incomunicada en 1959, un muerto en la playa, un actor jubilado que alguna vez fue Holmes y un guion que no quiere soltar al espectador hasta el último plano.”La sinopsis que mejor resume la propuesta

Y ya que estamos, tiro la pregunta al aire: a la hora de mirar una serie de misterio, ¿qué les tira más, la investigación o los personajes? Porque en este caso van de la mano. Si el viernes a la noche quieren plan tranquilo, El problema final es de esas opciones para verla con mantita, mate de por medio y, a ser posible, sin spoilers de nadie. Cuatro capítulos, historia cerrada y un protagonista con sombrero que no se la va a dejar passar.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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