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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Una huella inmunitaria que avisa hasta diez años antes: la pista que podría cambiar cómo se detecta la enfermedad inflamatoria intestinal

Un equipo internacional identificó anticuerpos presentes en sangre mucho antes de los primeros síntomas de Crohn y colitis ulcerosa. Los hallazgos, publicados en Gut, no permiten aún predecir quién desarrollará la enfermedad, pero abren una línea de investigación hacia la detección temprana.

NS
Noelia SajamaComunidades y territorio · · 4 min de lectura
Una huella inmunitaria que avisa hasta diez años antes: la pista que podría cambiar cómo se detecta la enfermedad inflamatoria intestinal

Soy Noelia Sajama y quiero contarles algo que me llamó la atención mientras revisaba la literatura científica reciente: parece que el cuerpo, cuando empieza a gestarse una enfermedad inflamatoria intestinal, deja señales en la sangre muchos años antes de que aparezcan las primeras molestias digestivas. La idea es poderosa, porque hoy por hoy la mayoría de los diagnósticos llegan cuando la inflamación ya está instalada y el intestino viene protestando hace rato.

Qué es la enfermedad inflamatoria intestinal

Antes de meternos en el estudio, vale la pena poner en palabras un término médico que suele quedar encerrado en los consultorios. La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es, como explica la bibliografía gastroenterológica, un paraguas que engloba principalmente dos cuadros: la enfermedad de Crohn, que puede afectar cualquier tramo del aparato digestivo, y la colitis ulcerosa, que se localiza en el colon. Las dos comparten síntomas como dolor abdominal, diarrea persistente, fatiga, pérdida de peso y, en muchos casos, la necesidad de tratamientos prolongados o cirugías. El problema de fondo es que, cuando los equipos de salud las detectan, la inflamación ya viene haciendo de las suyas desde hace tiempo.

El trabajo que les quiero comentar se publicó en la revista Gut y se presentó en la reunión de la Sociedad Europea Unida de Gastroenterología. Lo que hicieron los autores fue algo casi detectivesco. Analizaron 2.000 muestras de suero, es decir, la parte líquida de la sangre donde quedan los anticuerpos, tomadas a lo largo de varios años a 500 personas antes de que aparecieran síntomas. De esas personas, 200 terminaron desarrollando enfermedad de Crohn, otras 200 fueron diagnosticadas con colitis ulcerosa y 100 quedaron sanas, funcionando como.

La técnica: PhIP-Seq, una lupa molecular

Para encontrar esas huellas los investigadores apelaron a una herramienta que merece su propio párrafo. Se llama PhIP-Seq y, simplificado para que se entienda, lo que hace es rastrear la respuesta del sistema inmunitario contra una biblioteca enorme de fragmentos de proteínas que vienen de bacterias, virus, alimentos y hasta del propio cuerpo. Son 357.000 fragmentos en danza, lo que les permitió mapear con bastante detalle qué anticuerpos tenía cada persona en cada punto del tiempo.

Lo que hallaron fue lo más interesante del trabajo y lo que a mí, como cronista de estos temas, más me hizo ruido. En quienes después desarrollaron Crohn, los análisis mostraron una presencia elevada de anticuerpos contra el virus de Epstein-Barr, ese herpesvirus que casi todos atravesamos en la infancia o adolescencia, hasta una década antes del diagnóstico. Además, detectaron respuestas reforzadas contra las flagelinas, proteínas con forma de látigo que están presentes en algunas bacterias y que el sistema inmunitario reconoce como señales de. Estas señales, vale aclarar, fueron más intensas en personas que luego tuvieron formas complicadas de la enfermedad o con compromiso del íleon, la parte final del intestino delgado.

Los propios investigadores aclaran algo importante: estos hallazgos no prueban que una infección por Epstein-Barr o por flagelinas cause la enfermedad. Lo que muestran es que ciertos cambios en el sistema de defensas están presentes mucho antes de que aparezca el primer dolor abdominal o la primera diarrea con sangre. Es una pista, no una sentencia.

Crohn y colitis ulcerosa: dos trayectorias inmunitarias distintas

El perfil previo a la colitis ulcerosa fue diferente, y eso es clave. En quienes después desarrollaron colitis, los investigadores encontraron respuestas contra microorganismos y virus, pero además autoanticuerpos, es decir, anticuerpos que atacan al propio cuerpo. Entre ellos, los dirigidos contra una proteína llamada MADD, que participa en procesos inflamatorios a nivel interno de las células. Esto refuerza una idea que los gastroenterólogos vienen sosteniendo hace rato: Crohn y colitis ulcerosa, aunque comparten síntomas, son enfermedades con trayectorias inmunitarias distintas, casi como dos hermanas con parecidos pero con caracteres diferentes.

Como broche del estudio, los autores observaron que la variedad de anticuerpos empezaba a aumentar aproximadamente cuatro años antes del diagnóstico en ambos grupos, lo que sugiere una reorganización del sistema inmunitario que se viene cocinando de a poco tiempo. Para la comunidad médica y para quienes transitamos estas patologías, lo que se viene pidiendo al sistema de salud y a los organismos de ciencia es financiamiento para estudios más grandes que permitan convertir estas pistas en herramientas de detección temprana aplicables en la práctica clínica.

NS
Noelia SajamaComunidades y territorio

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