Una boda que no fue y un muerto que aparece a la hora del té: la nueva comedia británica que se ríe de los aristócratas
"Fackham Hall" llega a la pantalla con Thomasin McKenzie, Ben Radcliffe, Emma Laird y Tom Felton, bajo la dirección de Jim O'Hanlon y con el humorista Jimmy Carr entre los guionistas. Una sátira de época que toma los modales de "Downton Abbey" y los manda al diván del absurdo.

Lo confieso: cada vez que un film promete reírse de los aristócratas, preparo el mate y me siento esperando lo peor. Pero esta vez la promesa viene con pedigree británico, con un muerto a la hora del té y con un director curtido en adaptaciones de Jane Austen. Así que me quedé, porque la fórmula me tienta: enredos matrimoniales, coplas de salón, un mayordomo con cara de pocos amigos y un detective que claramente vio demasiados capítulos de Hércules Poirot. La película se llama "Fackham Hall", aunque aquí la van a cruzar con el título de nuestra nota, y es la clase de comedia que necesita el público cansado de dramas solemnes.
De qué va la cosa, para el que llega tarde
La familia Davenport, aristócratas de manual, tenía todo planeado: Poppy, la hija mayor, iba a casarse con su primo Archibald, una de esas alianzas entre parientes que en otro siglo eran moneda corriente y hoy serían tema de terapia familiar. El problema es que Poppy ama a otro hombre, uno de posición social inferior, y la boda se cae a último momento. Como en toda buena comedia de enredos, las expectativas de la parentela se vuelcan entonces sobre la hermana menor, Rose, interpretada por la siempre querible Thomasin McKenzie.
Hasta ahí, nada demasiado original. Lo que cambia las reglas del juego es la aparición de Eric Noone, un carterista que llega a la mansión para entregar una carta, no la entrega, pero se queda con trabajo en el servicio. La chica se enamora de él, él se enamora de ella, y la barrera social entre patrones y empleados se convierte en el otro motor de la trama. Mientras tanto, un muerto aparece a la hora del té (de ahí el título que le pusieron en castellano) y un detective llamado Watt, encarnado por Tom Goodman-Hill, empieza a husmear con bigotes y sobreactuaciones que homenajean sin disimulo al maestro Christie.
Quién es quién, para no perderse en el caserón
- Thomasin McKenzie como Rose Davenport, la hermana menor que carga con las expectativas familiares tras el fiasco de la boda de su hermana.
- Ben Radcliffe como Eric Noone, el carterista que se cuela en la mansión y se queda trabajando en el servicio, con un romance de por medio.
- Emma Laird como Poppy Davenport, la novia frustrada que amaba a otro y desató el quilombo familiar.
- Tom Felton como Archibald, el primo con el que Poppy iba a casarse, parte del acuerdo matrimonial que la familia pretendía cerrar.
- Tom Goodman-Hill como el detective Watt, una versión pasados de revoluciones de Hércules Poirot, con manías y dedazos incluidos.
La dirección corre por cuenta de Jim O'Hanlon, que ya sabe lo que es adaptar a Austen (tiene en su currículum una versión de "Emma" de 2009) y conoce los tiempos del humor inglés. En el equipo de guionistas aparece Jimmy Carr, el humorista británico famoso por su humor negro, lo que ayuda a entender el tono de varios chistes: juegos de palabras, comedia física y una saludable falta de respeto por las solemnidades de la aristocracia. Son 97 minutos de producción británica que, según el material, no se guardan nada a la hora de parodiar los casamientos entre parientes y el obsesivo cuidado del patrimonio dentro del clan.
La ambientación conserva la apariencia de los dramas históricos: ropajes, vajilla, pasillos largos, todo el decorado de "Downton Abbey" que uno imagina. Lo que cambia es el tratamiento: los modales exquisitos se vuelven rigidez cómica, los silencios cargados se llenan de gags, y la solemnidad se revuelve en su propia salsa. Para el lector de entre 40 y 60 años, es un recordatorio simpático de un género que durante años nos tomó muy en serio a los nobles y sus cuitas, y que acá se permite la sonrisa cómplice.
Mi veredicto, antes de que me acuse de spoiler: si te gustaron las pelis de enredos a la inglesa, los chistes con tempo y las parodias que no insultan a su material de origen, "Fackham Hall" (o "Un muerto a la hora del té", como la van a encontrar en cartelera) es una opción para el fin de semana. Eso sí: vaya con el mate cebado y con ganas de reírse un rato de los señores que todavía creen que casarse entre primos es estrategia financiera y no motivo de consulta médica.
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