Martes, 8 de septiembre de 2026
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Diario Quebrada

Un piloto varado y un ruso fanático de Hollywood: la película que tiene a Apple TV+ contentísimo

Reynolds y Branagh se cruzan en una comedia de espías ambientada en 1987 que en pocas horas trepó al primer puesto en más de cien países. Una rareza simpática que no quiere cambiar el mundo, y justamente por eso funciona.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · 8 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Vayan a confesarse los que el último fin de semana no se hicieron una maratón de alguna serie. Yo caí rendido ante la pantalla con una película que llegó el 4 de septiembre a Apple TV+ y, para cuando quise acomodar el almohadón del sillón, ya estaba primera en prácticamente todo el mapa. Se llama Mayday y es, a grandes rasgos, una buddy movie de la Guerra Fría con dos actores que parecen sacados de planetas distintos: Ryan Reynolds, el chico rápido de Internet, y Kenneth Branagh, el señor serio que alguna vez se puso la capa de Shakespeare.

La idea es bien de manual. Año 1987, un piloto de la marina estadounidense cae derribado en territorio soviético durante una operación que nadie va a admitir oficialmente. Lo que iba a terminar con un interrogatorio en sótano de la KGB se tuerce cuando un civil ruso, fanático absoluto de la cultura norteamericana, lo levanta del suelo y decide ayudarlo a escapar. A partir de ahí, la película es una road movie clandestina con nieve, controles militares y conversaciones sobre cine yanqui en plena cortina de hierro.

Una dupla improbable y un equipo conocido

Detrás de cámara están John Francis Daley y Jonathan Goldstein, los mismos que habían dirigido la simpática Dungeons and Dragons: Honor entre ladrones. Se nota la mano: la película sabe dosificar gags, no se estira más de la cuenta y deja respirar las escenas de acción. El truco, como siempre en estas historias, es la química entre los protagonistas. Reynolds hace lo que le sale natural: el tipo seductor que suelta frases como si fueran ocurrencias de Twitter y esquiva balas con una sonrisa. Pero la verdadera sorpresa es Branagh, que se anima a un registro físico y descontracturado que no le había visto nunca. Encarnar a un ruso obsesionado con Hollywood le permite deformar la voz, exagerar el cuerpo y entregarse al absurdo sin pedir disculpas.

  • Ambientada en los últimos años de la Guerra Fría, con estética ochentosa cuidada hasta en los uniformes.
  • Estreno directo en streaming el 4 de septiembre de 2026, sin pasar por cines.
  • En pocas horas lideró en 24 países; al día siguiente, en 100, y terminó primera en los 101 territorios donde Apple TV+ tiene presencia.
  • Rotten Tomatoes le da un 81% de aprobación; IMDb, un 6,9 sobre 10; Letterboxd, un 3,2 sobre 5.

Los números del lanzamiento son, a esta altura, la verdadera noticia. En las primeras horas la película ya encabezaba las listas en 24 países. Veinticuatro horas después eran 100. Y al cierre de la primera semana había trepado al primer puesto en los 101 territorios donde la plataforma está disponible, desplazando al título que venía siendo el caballito de batalla del servicio. Para un estreno directo a streaming, sin gira de prensa por alfombras rojas ni preventa de entradas, es un arranque que en Cupertino deben estar mirando con una sonrisa enorme.

“Ponga lo que ponga en el guion, yo necesito saber que en algún momento se habla de Hollywood.”Un crítico anónimo, quejándose como lo haría cualquier porteño cuando la pasan mal

La crítica especializada la recibió con un 81% de aprobación en Rotten Tomatoes. Las audiencias la puntuaron algo más abajo, con un 6,9 sobre 10 en IMDb y un 3,2 sobre 5 en Letterboxd. El consenso general es que cumple sin aspavientos: es ágil, tiene chistes que efectivamente hacen ruido en el sillón y no pretende cambiarle la vida a nadie. El comentario más repetido, sin embargo, se lo lleva Branagh, que aparece descrito como la verdadera revelación de la función. Uno lee críticas y se topa una y otra vez con frases como "se roba la película" o "por fin le encuentro una función a este señor". Suma simpatía, además, que la dupla haya decidido no tomarse demasiado en serio.

(Aclaración para los que todavía dudan: no, no es una secuela ni un spin off de aquella serie ochentosa. Mayday es una producción original, pensada desde cero para streaming, y eso se nota en los tiempos de la narración, más parejos a los de una serie que a los de un blockbuster de dos horas y monedas.)

Si este fin de semana andan con ganas de no pensar demasiado y de paso entender por qué medio planeta está mirando lo mismo, Mayday es una opción razonable. Pongan la pantalla grande si pueden, almohadón a mano y, sobre todo, no se salten los créditos finales: hay un pequeño guiño musical que vale la pena. Si ya la vieron, la pregunta que abre esta nota sigue en pie: qué les pareció la sociedad entre el piloto embarrado de Reynolds y el ruso que parece escapado de un VHS de los años ochenta. Yo, mientras tanto, voy a seguir buscando algo del catálogo para compensar el bache emocional que me deja cuando termina.

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