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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Un nene de nueve años le pide al país que afloje con el odio y a uno se le cae el alma al piso

Toto se quebró en vivo después de leer los comentarios que llovieron sobre él tras su paso por MasterChef Junior. Su madre aclaró que él no maneja redes, que tiene Altas Capacidades Intelectuales y que el abrazo con su compañera sí existió, aunque la tele no lo mostró.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
Un nene de nueve años le pide al país que afloje con el odio y a uno se le cae el alma al piso

Arrancá el lunes mirando el celular en el colectivo y termínalo con un nene de nueve años llorando frente a la cámara pidiendo que paren. Así, literal. El protagonista se llama Toto, tiene nueve años recién cumplidos y debutó el fin de semana en MasterChef Junior, el programa de cocina donde los jurados son inflexibles y los participantes, hay que recordarlo, todavía van a la escuela primaria.

Lo que pasó fue lo de siempre en este tipo de realities: un equipo presentó una hamburguesa que no convenció, los jueces cuestionaron el plato y Toto, en lugar de comerse la bronca en silencio, mencionó que la que había cocinado era su compañera Ámbar. Ella se quebró en llanto frente a las cámaras, dijo que le daba miedo quedar eliminada y la escena, claro, se volvió tendencia. Hasta acá, un cuadro típico del género.

El nene pidió disculpas y el país encendió la antorcha

(Acá uno se acuerda de aquella copla que dice que el mal de muchos no es consuelo, sino confirmación de que somos un país bastante jodido con los chicos ajenos.) Lo que vino después es lo que ya conocemos: una catarata de mensajes en redes tratándolo de todo menos de lo que es, un pibe de nueve años. Toto no maneja sus propias cuentas; las administran sus padres, pero pidió ver qué decía la gente sobre su debut. Lo que encontró lo partió al medio y decidió grabar un video para responder.

“Me están heateando y la verdad que me está affecting mucho. Ya le pedí disculpas a Ámbar, pero si no se hizo público, me gustaría pedírselas ahora. Acá detrás hay una persona.”Toto, en el video publicado en la cuenta familiar

Su madre tomó la palabra en la misma cuenta para intentar poner paños fríos. Contó que Toto tiene Altas Capacidades Intelectuales, que los nervios del debut jugaron en contra y que, fuera de cámara, se acercó a darle un abrazo a Ámbar y le dijo palabras lindas. La aclaración no es un detalle menor: estamos hablando de un nene que procesa el mundo distinto al promedio y al que, encima, se lo puso bajo una lupa que ni los adultos bancan.

  • El video de Toto se llenó de comentarios divididos: hubo ola de solidaridad con la familia, pero también siguieron apareciendo mensajes agresivos contra el niño.
  • La madre confirmó que las disculpas a Ámbar se dieron en privado antes de la emisión del episodio, es decir, antes del escarnio público.
  • El caso reabrió el debate sobre qué se puede opinar de un programa cuando los protagonistas son menores de edad que no eligieron la exposición.

Uno puede pensar, con razón, que MasterChef Junior es un programa de televisión, que el formato necesita tensión y que los chicos saben a qué se exponen, con el permiso de sus familias. Hasta ahí, debatable. Pero otra cosa muy distinta es leerle a un nene de nueve años, desde el anonimato del celular, que es un traidor, un cobarde o lo que se le ocurra a alguien con el hígado pasado de rosca un domingo a la noche. Ahí ya no hay debate que valga: es lisa y llanamente bullying, aunque la víctima tenga un delantal blanco y un horno industrial de fondo.

Mi postura, ya que estamos, es bien conciliadora pero bien firme: criticar un plato está perfecto, cuestionar el juego también. Pero acosar a un pibe que todavía está aprendiendo a atarse los cordones es de una mezquindad que no se cura con un like. Si te enojás con un nene en la tele, apagala. Y si te preocupa la salud mental de un menor, doná a una fundación, no le escribas un insulto en mayúsculas.

Para ir viendo este finde: pendiente MasterChef Junior, capítulo dos, para ver cómo sigue la dupla Toto-Ámbar y, sobre todo, para ver si alguien del production company se acuerda de que del otro lado hay gurises. Música recomendada para quien necesite bajar un cambio: cualquier disco de Liliana Herrero, que cure el alma como cura una buena.empanada en la ruta.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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