Un museo de adobe en la Quebrada que se descubre solo
A 2.700 metros de altura y sin un solo cartel en la ruta, Lucio Boschi levantó en Huichaira un espacio dedicado a la fotografía latinoamericana que hoy atrae visitantes de todo el país.

Son 2.700 metros de altura sobre el nivel del mar, según el geoposicionamiento del propio museo. Eso es lo primero que aclara Lucio Boschi cuando alguien le pregunta dónde queda el Museo Entre los Cerros (MEC), en la Quebrada de Huichaira, Jujuy.
Una decisión que parece un olvido
El museo está sobre la ruta 9, frente a Tilcara. Quien transite ese camino no va a encontrar un solo cartel que lo anuncie. No es un descuido. Es una decisión del fundador, que durante años eligió no promocionar el lugar y dejó que el público lo fuera descubriendo por cuenta propia.
"Al principio no llegaba nadie. Los primeros visitantes fueron los chicos de la escuela vecina. Después vinieron guías locales, grupos de fotógrafos y, con el tiempo, curadores y directores de museos internacionales de primer nivel", cuenta Boschi, fotógrafo de 60 años nacido en la provincia de Buenos Aires.
Un edificio que es parte del paisaje
Boschi llegó a la zona siguiendo la quebrada del río Huichaira. Le impactó una formación natural del terreno, compró un lote y levantó primero una casa de barro. Después construyó el museo, también de adobe. La arquitectura hace que la luz natural entre a las salas y que el entorno sea parte de la experiencia. "Uno camina adentro y el cerro sigue siendo el protagonista", resume.
Una colección armada a base de cartas
La colección permanente reúne obras donadas por fotógrafos argentinos y latinoamericanos. Algunos de los nombres que la integran:
- Marcos López
- Graciela Iturbide
- Martín Chambi
- Alessandra Sanguinetti
- Irina Werning
- Rodrigo Abd
Para armarla, Boschi recurrió a cartas enviadas a colegas y a contactos de galerías y coleccionistas que había cultivado durante años de trabajo internacional. La respuesta fue siempre la misma: todos dijeron que sí.
Más que una sala de exposición
El MEC no se queda en las paredes. Funciona como punto de encuentro para la comunidad local y ofrece biblioteca, talleres, residencias artísticas y un programa gratuito de formación orientado a jóvenes fotógrafos de las provincias.
Para visitarlo conviene ir con tiempo. Las salas tienen bancos para detenerse y un ritmo que invita a caminar despacio. La referencia más práctica es el acceso por la ruta 9 desde Tilcara; el GPS puede no estar actualizado en los tramos finales de los caminos del cerro.
Lo que todavía le falta al paraje
El museo creció sin señalización ni publicidad, y eso le dio identidad pero también le dejó deudas pendientes. No hay transporte público que llegue hasta la puerta, el camino de tierra se complica después de las lluvias y los vecinos del paraje todavía esperan que el Estado los incluya en los circuitos culturales formales de la provincia. Por ahora, el MEC sigue dependiendo del boca a boca y de la voluntad de su fundador.
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