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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Un Malbec mendocino se consagra en Londres como el mejor tinto del mundo y rompe una hegemonía francesa

El Huentala Calizo Albar Block 06 2023, elaborado con uvas de un único viñedo de 130 hectáreas en Gualtallary, obtuvo la distinción máxima en el International Wine Challenge y se convirtió en la primera etiqueta argentina en alcanzar ese reconocimiento. La bodega que lo produce cumple apenas una década en el mercado.

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Micaela LlampaTurismo y ambiente · · 3 min de lectura
Un Malbec mendocino se consagra en Londres como el mejor tinto del mundo y rompe una hegemonía francesa

A poco más de mil cien kilómetros al sudoeste de San Salvador, en plena cordillera de los Andes, un viñedo de altura enclavado en Gualtallary, Valle de Uco, escribió un capítulo inédito para la vitivinicultura argentina: el Malbec Huentala Calizo Albar Block 06 2023 fue consagrado Champion Red Wine en el International Wine Challenge de Londres, considerado uno de los certámenes más exigentes del sector a nivel mundial, y se transformó así en la primera botella de Argentina en alcanzar la categoría máxima entre los tintos en la historia reciente del concurso.

El dato no es menor: durante los cinco años previos, el reconocimiento había quedado en manos de productores franceses, lo que dimensiona el carácter excepcional de la consagración mendocina y la sitúa como un punto de inflexión para la región de Gualtallary, caracterizada por sus suelos aluvionales con alto contenido calcáreo, rasgo geológico que la bodega explota como marca distintiva en el nombre de su etiqueta emblema.

Una bodega joven con raíces antiguas

Detrás del Calizo Albar se encuentra un proyecto encabezado por Julio Camsen, empresario mendocino que se formó como sommelier en la década del 90 y adquirió las tierras en Gualtallary durante la crisis económica de 2002, una adquisición que permitió consolidar un viñedo único de 130 hectáreas donde las primeras vides se colocaron en octubre de 2010. La primera cosecha se obtuvo en 2013 y la comercialización formal arrancó en 2016, lo que significa que, al momento de recibir el reconocimiento en Londres, la bodega apenas superaba los diez años de presencia sostenida en el mercado, pese a lo cual ya exporta a 24 países.

La historia familiar de Camsen, sin embargo, se remonta varias décadas atrás: su familia cosechaba uvas en El Algarrobal, en el departamento de Las Heras, que luego vendía a otros productores, un legado que el propio empresario suele señalar como punto de partida de su vínculo con el terroir mendocino. Hoy el viñedo opera como una explotación deliberadamente acotada: no hay planes de expansión a otras fincas y el mantenimiento anual ronda los 5.000 dólares por hectárea, mientras que la inversión global acumulada desde los inicios del proyecto, que incluye finca, bodega, equipamiento y restaurante, se estima en torno a los 15 millones de dólares.

Una línea diversa y restaurantes propios

Además del Calizo Albar, la bodega ofrece una línea de acceso más amplio bajo las etiquetas Sombrero y Gran Sombrero, elaboradas con uvas de productores de Gualtallary y el Valle de Uco, disponibles en supermercados y orientadas a un público masivo. En el mismo International Wine Challenge, Gran Sombrero obtuvo 96 puntos, una marca que refuerza la consistencia del proyecto en diferentes segmentos de precio. La bodega también cuenta con presencia gastronómica en Mendoza a través de los restaurantes La Cabrera y El Rastro, espacios que funcionan como complemento de la propuesta enológica.

  • Viñedo único de 130 hectáreas en Gualtallary, Valle de Uco, Mendoza.
  • Primera cosecha en 2013 y arranque de comercialización en 2016.
  • Exportación a 24 países.
  • Inversión global acumulada estimada en 15 millones de dólares.
  • Mantenimiento anual de la finca cercano a los 5.000 dólares por hectárea.
  • Línea paralela Sombrero y Gran Sombrero, con 96 puntos en el mismo concurso.
  • Restaurantes La Cabrera y El Rastro como parte del proyecto en Mendoza.

Información práctica para el viajero

Para quienes quieran conocer de primera mano el terroir que dio origen a la botella consagrada en Londres, el Valle de Uco se ubica a unos 1.200 kilómetros de San Salvador por vía terrestre y ofrece experiencias de enoturismo en altitudes que suelen superar los 1.200 metros sobre el nivel del mar, con un clima continental seco, marcados contrastes térmicos entre el día y la noche y suelos aluvionales ricos en carbonato de calcio, condiciones que dan lugar a vinos de notable acidez y carácter mineral. La zona se puede visitar durante todo el año, aunque la vendimia, que sueleextenderse entre febrero y abril, concentra la mayor parte de las actividades de turismo vitivinícola. Quienes lleguen desde San Salvador deberán tomar vuelos con escala en Buenos Aires o Mendoza, y desde la capital cuyana el tramo a Gualtallary se cubre por ruta en alrededor de una hora y media.

ML
Micaela LlampaTurismo y ambiente

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