Tres viajes a Malvinas para contar lo que no se cuenta: la vida cotidiana de Matt y los suyos
Pablo Aparo convivió cinco meses con un terrateniente kelper que rechaza abiertamente a la Argentina. El documental “Los vencedores”, premiado en el BAFICI, sigue en salas de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba.

Matt abre la puerta de su casa en medio de las montañas y, antes de saludar, deja claro que a la Argentina no la quiere ni cerca. Es un terrateniente kelper, dueño de una estancia enorme en el corazón de las islas Malvinas, y su nombre aparece como eje narrativo de “Los vencedores”, el documental que el cineasta porteño Pablo Aparo fue a construir en tres viajes y más de cinco meses de convivencia entre 2020 y 2024.
Una pregunta sencilla y un permiso difícil
Antes del primer vuelo, Aparo, que tiene 40 años, se hacía una pregunta que lo empujaba a empacar la cámara: en Malvinas viven unos 3.500 civiles, una cifra parecida a la cantidad de militares que permanecen de manera estable en la base aérea británica de la zona. ¿Cómo se convive, en la rutina de todos los días, con una instalación militar de ese porte a pocos kilómetros?
Para averiguarlo gestionó los permisos ante la Administración de Malvinas, el gobierno local de las islas, y se topó con recepciones desparejas: algunos vecinos colaboraban con naturalidad, otros le pedían que apagara la cámara o directamente le bloqueaban la entrada a determinados lugares. Matt fue el único que aceptó la solicitud de filmación. Esa misma tarde, según cuenta Aparo, el cineasta ya estaba durmiendo en la granja.
El Salón de la Pradera del Ganso y otras marcas del 82
Uno de los momentos más tensos del documental ocurre cuando ambos visitan el Salón de la Pradera del Ganso, kei o lugar comunitario donde el Ejército argentino mantuvo encerrados a los isleños —entre ellos Matt y su familia— durante varias semanas en mayo de 1982. La presencia de un argentino hizo que varios asistentes se levantaran y abandonaran el salón.
El filme recoge además testimonios sobre el período bélico que circulan poco en la Argentina. Varios isleños cuentan que, después del cese del fuego, abrieron galpones donde aparecieron donaciones de ropa de invierno y alimentos enviados desde el continente para los soldados argentinos, que habían pasado el frío del invierno austral sin recibirlas. También aparecen cartas que soldados argentinos escribieron a los propios kelpers, redactadas en inglés elemental, pidiendo comida o abrigo.
Dónde verlo y por qué importa
“Los vencedores” ganó dos premios en el BAFICI y tuvo funciones en el Malba. Hoy puede verse en salas de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba; conviene revisar la cartelera de cada cine porque la programación cambia semana a semana.
La comunidad kelper, a través de Matt como su cara más visible en el filme, le pide al público argentino algo que se repite escena tras escena: que mire la historia también desde el otro lado del mostrador, el de quienes viven en las islas todo el año y no sólo cuando hay un aniversario de guerra que llenar con placas y discursos.
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