Tini se plantó en el escenario y contó lo que le costaba: la depression diagnosticada y los oficios de pedir ayuda
En el medio del show en El Salvador, la cantante frenó la música, le habló de frente al público y contó que sigue en tratamiento con psiquiatra y psicóloga. También vinculó ese proceso con Un mechón de pelo, el disco que le dolió parir.

El Monumental de El Salvador vibraba con el primer acorde de FUTTURA y de repente Tini Stoessel dejó el personaje en el banco de suplentes. Tomó el micrófono, se acercó al borde del escenario y, en vez de cantar, habló. Lo que dijo no estaba en el libreto: contó que la atraviesa una depresión diagnosticada y que, a día de hoy, sigue yendo a sesión con su psiquiatra y con su psicóloga. Así, con esa simpleza, como quien pasa lista en el colegio.
(Acá uno espera el grito de una fanática histérica y lo que hay es un silencio espeso, de esos que se cortan con cuchillo. Ella lo sabe y por eso insiste: dice que la sostuvieron sus amigas de toda la vida, su equipo de prensa de años y la gente que paga la entrada. Lo dice mirándolos a los ojos, no a la cámara, que es otra cosa.)
La trastienda de Un mechón de pelo
Después vinculó ese recorrido íntimo con Un mechón de pelo, el álbum que editó en 2024. Reconoció que el disco le generó ruido porque la obligaba a mostrar pedazos de ella a los que no estaba acostumbrada a exponer. No lo llamó miedo, lo llamó falta de costumbre, que suele ser peor.
“No sé si miedo, pero evidentemente no era algo a lo que yo estuviera acostumbrada a exponer, a decir.”Tini Stoessel, durante el show en El Salvador
Y en seguida tiró una frase que sonó a manual de autoayuda pero dicho sin librito: sostuvo que dejar versiones viejas de uno mismo para volverse otra persona, y convertir esos dolores en aprendizaje, es un acto de valentía. Lo dijo ella, que conoce del tema porque lo vive, no porque lo leyó en un libro de airport.
El pedido al público: hablar y pedir ayuda
En el tramo más político del monólogo, Tini se animó a tirar una verdad incómoda: que hablar de salud mental todavía es un tabú para mucha gente. Y pidió, casi rogó, que quien esté mal se acerque a profesionales, aunque cueste, aunque el consultorio les quede lejos, aunque el turno demore. Después fue al hueso con algo que sonó a bajada de línea: al final, más allá de las madres, los amigos y los psicólogos, uno es el que termina salvándose. Una frase que se podría discutir largo, pero que dicha en un estadio con veinte mil personas suena, como mínimo, a declaración de principios.
- Contó que atraviesa una depresión diagnosticada y que sigue en tratamiento con psiquiatra y psicóloga.
- Relacionó ese proceso con Un mechón de pelo, su álbum de 2024, al que describió como un disco que le costó exponer.
- Pidió al público romper el tabú de hablar de salud mental y buscar ayuda profesional.
- Cerró con un mensaje directo: darse una segunda, una tercera, una cuarta oportunidad para volver a empezar.
Antes de volver al show, dejó una dedicatoria que sonó a epígrafe: si alguien en la tribuna estaba pasándola mal, que se dé otra oportunidad, y otra, y otra. Como cuando un escritor te recomienda un libro y vos sabés que te está contando algo de él.
Copla suelta, ya que estamos: vaya uno a saber por qué me vino a la cabeza el Viejo Vizcacha, ese de Fierro que recomendaba hacerse el chancho rengo y chupar la lágrima. No es el caso. Acá Tini no se hizo la renga; al contrario, se paró en el escenario, contó lo que le pasaba y, de paso, le tiró el centro a un montón de pibes y pibas que la estaban escuchando con auriculares. Si eso no es oficio de cantante, que me expliquen qué es.
Para el fin de semana, dos opciones razonables: escuchar Un mechón de pelo de punta a punta, en silencio, sin celu en la mano, y después, si la garganta pide aire, ir a ver alguna película que se anime a hablar de salud mental sin moralina. Cortarse un rato del ruido, que a veces es la mejor forma de salvarse uno mismo, como dijo ella.
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