Tambaquí, payara y manguruyú: una semana de pesca con devolución en el río más largo de la Amazonía boliviana
Un río de más de 350 kilómetros dentro de la selva boliviana reúne quince especies de agua dulce en un mismo tramo navegable, con jornadas de hasta doce horas sobre el agua y ejemplares que pueden superar los veinte kilogramos. Desde San Salvador de Jujuy hasta el campamento hay más de mil cuatrocientos kilómetros por tierra y aire, con vehículos de doble tracción en el tramo final.

A unos mil cuatrocientos kilómetros hacia el norte de San Salvador de Jujuy, medidos en línea recta por la llanura chaqueña y luego por el plegamiento andino que desciende hacia la cuenca amazónica, el periodista especializado en turismo y ambiente Micaela Llampa accedió a un tramo navegable de más de 350 kilómetros dentro de la Amazonía boliviana donde confluyen al menos quince especies de peces de agua dulce en un mismo escenario de selva, correderas y costas de piedra. La altura del campamento se ubica por debajo de los 250 metros sobre el nivel del mar, dentro de un piso biogeográfico subtropical húmedo donde la temperatura promedio del aire ronda los 27 grados y la humedad relativa supera el 80 por ciento durante buena parte del año, condiciones que explican tanto la diversidad ictícola como la intensidad del calor que soportan los pescadores durante las jornadas.
Las especies y el tipo de pique
Tambaquí, pacú, manguruyú amarillo y negro, dorado, payara, yatorana, corvina de río, surubí atigrado y paleta son algunas de las quince especies que los guías locales identifican en pozos, correderas y costas de piedra del tramo. En jornadas consideradas buenas, una sola caña puede registrar más de veinte piques con piezas que van desde los cuatro kilogramos hasta ejemplares cercanos a los 25, siempre dentro de un esquema de pesca con devolución obligatoria que rige para todas las especies y que el campamento aplica de manera estricta.
Cómo llegar desde Buenos Aires y desde el norte argentino
El acceso desde Buenos Aires se resuelve con vuelos con escala en alguna ciudad intermedia y con tramos finales en vehículos de doble tracción. La distancia aérea hasta San Salvador de Jujuy ronda los 1.500 kilómetros y, desde allí, los traslados terrestres hacia el campamento superan las diez horas en total. El tramo final se cubre en camionetas con doble tracción porque el camino ya no es asfalto y la transición marca, en la práctica, el ingreso al ambiente selvático y el fin del ritmo urbano. Una vez en el río, el campamento se emplaza sobre una costa alta, con grandes carpas para alojamiento, áreas de refrigerio y un servicio de almuerzos y cenas incluidos; tres botes con motor y tres guías locales cubren al grupo durante cada jornada de pesca.
Jornadas, carnadas y señuelos
Las salidas arrancan alrededor de las 8.30 y pueden extenderse hasta las 20, con un ritmo que depende de la actividad de los peces y de las paradas para refrigerio. La carnada base es sábalo, sardinas de la zona, lombriz y postas de peces autóctonos. Cuando el agua está clara hay posibilidad de trabajar con señuelos artificiales: minnows de entre 90 y 110 milímetros, crank de paleta corta, cucharas giratorias número 5 y modelos de superficie tipo whopper plopper. Con agua oscura, la recomendación de los guías es mantener la carnada natural y reservar los artificiales para sectores puntuales donde la visibilidad lo permita.
Equipamiento, seguridad y devolución obligatoria
Caminar por las costas de piedra cubiertas de verdín exige calzado con suela antideslizante bien sujeta al pie, ya sea tipo Crocs con tiras firmes o botines de trekking. La selva suma calor, humedad e insectos durante muchas horas seguidas, por lo que son indispensables ropa de manga larga, guantes, buff, lentes con protección ultravioleta, protector solar, repelente de larga duración y filtros o pastillas potabilizadoras para el agua de consumo. Cinco días consecutivos de actividad en ese entorno desgastan rápido si el equipamiento no está completo desde el primer día, razón por la cual los operadores sugieren revisar el listado antes de salir de Buenos Aires o de San Salvador.
Información práctica para el viajero
En definitiva, la Amazonía boliviana ofrece un escenario de pesca deportiva con devolución que combina diversidad de especies, distancias extensas y logística de expedición, con un río de más de 350 kilómetros como columna vertebral del itinerario. Para el lector de entre 40 y 60 años que evalúe esta experiencia, la clave es llegar con tiempo a San Salvador de Jujuy, completar el equipamiento de selva y asumir que la ciudad queda atrás desde el momento en que la ruta deja de ser asfalto y empieza el ripio rumbo al campamento.
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