Sobrecarga intensa en el 40,8% de los cuidadores principales: la encuesta de la Universidad Austral que pone cifras al desgaste familiar
Un relevamiento sobre 120 personas que asumen el rol principal muestra que seis de cada diez presentan algún grado de sobrecarga. Las mujeres quedan más expuestas: casi la mitad dice que el cuidado le limita los proyectos personales.

Dormir lo suficiente, sostener un proyecto propio y combinar el empleo con la asistencia a un familiar enfermo fueron las dificultades más mencionadas por las 1.028 personas que respondió, entre octubre de 2025 y abril de 2026, la encuesta online de la Universidad Austral sobre cuidados familiares. El 20,4% de los encuestados reconoció que cuidaba a un familiar y, dentro de ese universo, el 60,6% de las mujeres y el 44,4% de los varones dijeron asumir el rol principal.
Para dimensionar el desgaste, los investigadores evaluaron a 120 cuidadores principales con la escala de Zarit, un cuestionario validado de 22 ítems. El resultado es categórico: el 60% registró algún grado de sobrecarga y el 40,8% alcanzó el nivel intenso, una categoría que el informe consideró que requiere intervención profesional.
Mujeres más afectadas que varones
El 54% de las mujeres cuidadoras aseguró que la responsabilidad le impedía descansar lo necesario, frente al 30% de los varones. La brecha se agranda cuando se pregunta por los proyectos personales: el 44% de ellas dijo que el cuidado se los limita, contra apenas el 10% de ellos. Las cifras, difundidas por la Universidad Austral, vuelven a poner sobre la mesa la división desigual de las tareas de asistencia.
Ayuda no es igual a alivio
Uno de los hallazgos más llamativos del trabajo es que la sobrecarga intensa alcanzó el 40% tanto entre quienes declararon recibir apoyo como entre quienes dijeron no tenerlo. La lectura de los autores es directa: no alcanza con tener a alguien cerca, importa la calidad del acompañamiento. Por eso el informe desglosó la ayuda en tres dimensiones: afectiva, informacional y operativa.
Trabajar y cuidar, según el tipo de contratación
El 75% de los cuidadores tenía además un trabajo remunerado. Pero el acceso a licencias y prestaciones —maternidad, paternidad, enfermedad de un familiar, eventos familiares y guardería— varió de manera fuerte según la situación laboral:
- Trabajadores formales: 53,7% de acceso promedio.
- Trabajadores informales: 17,1%.
- Trabajadores independientes: 9,5%.
El contraste muestra que, cuanto más precaria es la inserción laboral, menos herramientas formales quedan para compatibilizar el cuidado con el sustento económico.
Lo que también se gana
El relevamiento no se quedó en el costado amargo. El 95,7% de los cuidadores reconoció al menos un aspecto gratificante de la tarea. El afecto recíproco, los momentos compartidos y los cambios concretos que logra la persona cuidada fueron los más mencionados. Esa valoración, subrayaron desde la Universidad Austral, convive a diario con el cansancio y con la falta de tiempo, y no los desmiente.
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