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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Silver Pines: el pueblo donde la oscuridad no te deja avanzar (ni volver atrás)

El nuevo juego independiente mezcla investigación, supervivencia y estructura metroidvania en un pueblo 2.5D donde las llaves, los códigos y la munición se reparten con la lógica del que sabe que vas a perder algo en el camino.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
Silver Pines: el pueblo donde la oscuridad no te deja avanzar (ni volver atrás)

Arrancamos por la calle, como siempre, con esa luz de late que tienen los pueblos cuando todavía no se decidieron por el día o por la noche. Imaginate entrar así a Silver Pines, un pueblo 2.5D con olor a café viejo y a secretos que nadie quiere confesar. El personaje que te toca es Red Walker, un investigador privado que llega siguiendo el rastro de Eddie Velvet, un músico perdido en el pueblo que le da nombre al juego. Pero la cosa no termina ahí, claro que no: a medida que RedWalker pisa el asfalto gris, las pistas empiezan a multiplicarse y el caso deja de ser un simple rastreo para volverse un espejo de su propia historia.

Un pueblo que no se deja recorrer de corrido

La propuesta se planta sobre tres columnas que se mezclan todo el tiempo: survival horror, investigación y exploración con vena metroidvania. O sea, no alcanza con caminar hasta el fondo del mapa y volver. Vas a tener que volver, y muchas veces. Cafeterías, tiendas, túneles abandonados y otros rincones guardan puertas cerradas, recursos y pistas que recién cobran sentido cuando aparece la herramienta adecuada. Esa es la gracia (y a veces la maldad) del género: un túnel que ayer era decorado hoy puede ser la puerta al siguiente jefe.

  • Llaves, códigos y cerraduras que aparecen antes de que sepas para qué sirven.
  • Objetos que recién se pueden usar cuando juntás información clave en otro punto del pueblo.
  • Áreas revisitadas que cambian de importancia según lo que llevás en la mochila.
  • Monstruos y jefes que aparecen en las zonas más oscuras, mezclándose con la búsqueda de objetos.
  • Máquinas expendedoras donde gastás la plata que juntás: desde guardar la partida hasta comprar llaves, pasando por suministros.
  • Munición y recursos limitados que obligan a decidir entre pelear ahora o reservar para después.
“La exploración no se limita a llegar a la siguiente zona: también requiere revisar lugares ya visitados cuando aparecen herramientas u objetos nuevos.”Fuente del material

(Y acá viene el consejo viejo de los que jugamos desde los tiempos del cartucho: anotá todo en un cuaderno. La memoria del juego no es la tuya, y el pueblo se aprovecha de eso.)

La copla del pueblo

Como decía una copla del norte que me quedó pegada: "Volver a los pasos viejos / con ojos nuevos / es la forma que tiene el camino / de mostrarte sus secretos". Le pega justo a Silver Pines, donde el verdadero progreso no es hacia adelante sino en círculo, mirando hacia atrás con la llave que te faltaba.

Si te copan los survival horror con cabeza de metroidvania, este finde tenés plan: sentate frente a la pantalla, dejá que el pueblo de Silver Pines te cuente de a poco quién es Eddie Velvet y quién es Red Walker, y preparate para frustrarte un poquito. Pero esa frustración, créeme, es parte del gusto. Yo, mientras tanto, voy a seguir tomando nota en mi libreta, porque cuando se apaguen las luces del pueblo, más vale tener a mano las llaves, los códigos y un par de balas extras.

IA
Iván AramayoCultura y patrimonio

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