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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Siete días en la cocina: opciones para combinar sándwiches, verduras rellenas y platos de olla

Un recorrido por el menú semanal del 21 al 27 de septiembre, con claves prácticas para resolver el agua de las verduras, los tiempos de cocción y la elección de los rellenos, desde la puna jujeña hasta la mesa rioplatense.

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Micaela LlampaTurismo y ambiente · · 4 min de lectura
Siete días en la cocina: opciones para combinar sándwiches, verduras rellenas y platos de olla

Desde San Salvador de Jujuy, a unos mil doscientos metros de altura sobre el nivel del mar y a casi mil quinientos kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, la propuesta gastronómica que se despliega entre el lunes 21 y el domingo 27 de septiembre invita a alternar preparaciones rápidas con otras de cocción lenta, en una secuencia que combina sándwiches, verduras rellenas, tarta, buñuelos, pizza y dos versiones de pollo. La selección, que se apoya en productos de estación del calendario del hemisferio sur, fue pensada para resolver almuerzos y cenas con variedad, sin requerir técnicas complejas pero sí atención a ciertos detalles que marcan la diferencia entre un plato correcto y uno realmente sabroso. La clave, según se desprende del menú difundido por la organización que nuclea a productores y cocineros de la región, pasa por controlar la humedad de los vegetales, respetar los tiempos de fuego bajo y entender el rol de cada ingrediente dentro del conjunto.

Verduras: el manejo del agua como punto de partida

Las preparaciones que llevan zapallitos y morrones concentran la atención en el agua que estos vegetales liberan durante la cocción, una característica propia de las cucurbitáceas y solanáceas cuando se las somete a calor húmedo. Para la tarta de zapallitos, la indicación es cocinarlos destapados en sartén, de manera que el líquido se evapore de forma gradual y la preparación final no termine aguada. Una vez fuera del fuego, conviene dejarlos escurrir entre cinco y diez minutos antes de volcarlos sobre la masa, un paso que la nota consultada describe como fundamental para evitar que la humedad comprometa la base. Con los morrones, la recomendación se orienta a la uniformidad: elegir piezas de tamaño similar, ya sean rojas, amarillas o verdes, garantiza que el horneado sea parejo y que el arroz del relleno quede en su punto en cada unidad.

Sándwich de huevo y palta, y los buñuelos de espinaca

Para los almuerzos exprés o las viandas que se llevan al trabajo, el menú propone un sándwich que combina huevo duro pisado con palta, una fruta que en las zonas productoras del noroeste argentino se cosecha entre marzo y octubre y que aporta cremosidad suficiente como para reemplazar la mayonesa. El contraste se logra tostando el pan e incorporando hojas verdes recién al momento de armar, de modo que no se ablanden con el calor. Como alternativa, los buñuelos de espinaca pueden funcionar tanto como entrada como acompañamiento de carnes o pescados, y admiten ser preparados con hojas frescas blanqueadas o con remanentes que hayan quedado de otras preparaciones de la semana.

Pollo a la cacerola y polenta: el premio de la cocción lenta

Las dos opciones que llevan pollo como ingrediente principal comparten un denominador común: la necesidad de tiempo. En la versión con tomate, la carne se cocina a fuego bajo en una cacerola tapada, proceso que puede extenderse entre cuarenta minutos y una hora dependiendo del corte elegido, hasta obtener fibras tiernas que se deshacen con un tenedor. La salsa resultante se sirve sobre arroz blanco, en una presentación clásica de la mesa familiar argentina. Para quienes opten por la polenta, la clave está en la reducción: la salsa debe cocinarse sin prisa hasta alcanzar una consistencia espesa que se adhiera a la cuchara, ya que una preparación líquida terminaría deslustrando una polenta que, bien lograda, debe quedar cremosa en su interior y dorada en la superficie si se la gratina al final.

Pizza de peras, rúcula y queso azul, y el cierre dulce

La pizza propuesta incorpora un contraste característico de la cocina contemporánea local: peras asadas en lugar del tomate tradicional, con hojas de rúcula que se suman al retirar la preparación del horno y un hilo de miel que se vierte justo antes de llevar a la mesa, cuando el calor todavía permite que el endulzante se licúe levemente sobre el queso azul fundido. El postre, en tanto, parte de una magdalena o muffin que se abre y se rellena con crema de limón para terminar con un copete de merengue italiano o chantillí: la acidez del cítrico, explican los especialistas consultados, cumple la función de cortar la densidad de la cobertura y dejar el paladar en condiciones de recibir el siguiente bocado sin saturación.

Información práctica para quien quiera organizar la semana

  • Reservar unos minutos adicionales para el escurrido de los zapallitos antes de armar la tarta; ese paso evita que la masa quede cruda en la base.
  • Elegir morrones de tamaño similar para que la cocción en horno resulte pareja; los tres colores disponibles en verdulería rinden indistintamente.
  • Reemplazar la mayonesa del sándwich por palta bien madura, aprovechando la temporada de esta fruta entre marzo y octubre en el Noroeste Argentino.
  • Cocinar el pollo siempre a fuego bajo y sin prisa: la terneza de la carne depende del tiempo y no de la intensidad de la llama.
  • Si se prepara la polenta, agregar la salsa recién cuando haya alcanzado una consistencia espesa, para que no se diluya ni empaste la sémola.
  • Para la pizza, sumar la rúcula y la miel fuera del horno: el calor de la superficie hará el resto sin marchitar las hojas ni cristalizar el endulzante.
  • El limón del postre puede ajustarse al gusto: quienes prefieran un relleno menos ácido pueden reducirlo a la mitad y compensar con una cobertura más abundante de merengue.
ML
Micaela LlampaTurismo y ambiente

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