Lunes, 7 de septiembre de 2026
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Diario Quebrada

Se fue Farías, el que vio futuro en los cantantes que el cuarteto todavía no sabía que tenía

A los 58 años murió el productor y mánager que descubrió a Ulises Bueno, Damián Córdoba, Q'Lokura y sostuvo la carrera de Eugenio Quevedo. Padecía cáncer de hígado y de páncreas. Lo despiden como un tipo que bajaba artistas del colectivo y los hacía entrar al Movistar Arena.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · 7 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Lo imagino a Marcos Farías parado en una esquina cualquiera de Córdoba, con la misma cara de domingo que tenemos todos, la que se pone cuando ya se sabe que el mundo cambió un poco y todavía no nos dimos cuenta. Esta semana se confirmó: murió a los 58 años, después de pelear contra un cáncer de hígado y de páncreas que se complicó en los últimos meses. Dicen los que lo rodeaban que días previos había señales de mejoría, hasta que el cuadro se deterioró de forma definitiva. A veces la vida se obstina en no darnos tregua ni a los que más insistieron en pelearla.

Y acá va una aclaración, para que nadie se pierda: Farías no era un cantante, ni un compositor, ni el dueño del baile. Era el que estaba atrás. El que miraba, escuchaba, olía el escenario antes que nadie y se jugaba el bolsillo por artistas que el resto miraba con cara de desconfianza. Empresario, productor y mánager, fue durante las últimas dos décadas una de las figuras con mayor peso dentro de la música popular cordobesa. Su nombre aparece pegado al crecimiento del cuarteto como género, no como personaje decorativo, sino como engranaje central.

Lo que Tapia contó de Farías

  • César Tapia, periodista y figura de Radio Máxima, la emisora que Farías dirigía, lo describió como alguien que veía potencial donde otros ni se animaban a mirar. "Él descubrió a Damián Córdoba. Él descubrió a Ulises Bueno cuando se estaba yendo a vender pantalones de jean a Tucumán", resumió.
  • Con Ulises, la historia quedó grabada a fuego. Farías lo fue a buscar cuando el cantante ya estaba subiendo al colectivo para pegar el vuelto. "Lo bajó del colectivo y le dijo: 'No, yo te voy a hacer una orquesta nueva. Bajate, bajate'", contó Tapia. Y la frase que el propio Farías largó en ese momento: "Ya vas a ver lo que voy a lograr con Ulises Bueno".
  • A Q'Lokura, la banda que antes se llamaba Chipote, los bancó siete largos años, cuando todavía no les iba bien, hasta que se transformó en Qué Locura y se volvió otro éxito nacional. También acompañó a La Banda de Carlitos y tenía expectativas grandes en Va Como Loco, una orquesta en crecimiento.
  • Con Eugenio Quevedo la relación fue especialmente estrecha. El cantante quería entrar al Movistar Arena con él, en persona, como quien entra a una cancha con su viejo. "Quiero entrar con vos al Movistar Arena, quiero entrar con vos, llévame vos", le decía. Para Tapia, esa frase resume todo: "Uno de los tipos que puede decir Eugenio Quevedo que lo que lo creó fue Marcos Farías".

(Me detengo un segundo porque hay algo que merece subrayado: Farías no sólo descubrió carreras, las sostuvo. Hay una diferencia enorme entre el productor que aparece en la foto del primer recital y el que aguanta siete años en silencio mientras la cosa no cierra. La música popular argentina está llena de artistas que pegaron un bombazo y desaparecieron al año siguiente, no porque fueran malos, sino porque nadie tuvo la paciencia de bancarles los meses de niebla. Eso fue Farías, en buena medida: un aguantadero con olfato.

“Los bancó siete años, que no les iba muy bien, hasta que transformó Qué Locura, y es otro éxito nacional.”César Tapia, periodista y figura de Radio Máxima

Porque hay una copla del noroeste, de esas que cantan los bagayeros en la frontera, que dice más o menos así: "El que siembra en la vera, tarde o temprano cosecha". Farías sembró en la vera del cuarteto durante años, cuando todavía era mirado con recelo por cierta prensa ilustrada, y cosechó Movistar Arena. La cosecha fue de él y de los artistas, en partes iguales.

Y hay otra cosa, menos glamorosa pero igual de importante. Tapia contó que desde Radio Máquina, Farías construyó un vínculo con la comunidad basado en la asistencia directa: la emisora acumulaba remedios, sillas de ruedas y bastones para repartir entre quienes los necesitaban. En una ciudad donde la industria del entretenimiento suele estar sospechada de mirar para otro lado cuando el show termina, este es un detalle que vale la pena anotar. Farías manejaba una radio que, además de sonar, servía para algo concreto.

Para ir a ver o escuchar este fin de semana, y hacer un pequeño homenaje a la mano que meció la cuna del género, lo más sensato es buscar en cualquier plataforma los primeros trabajos de Ulises Bueno con la orquesta nueva que Farías le armó después de bajarlo del colectivo, y comparar con lo que suena hoy en el Movistar Arena. También vale la pena revisar los temas de la etapa de Chipote, cuando todavía nadie llamaba Q'Lokura a esa formación, para entender de dónde vienen los hits. Y, ya que estamos, escuchar una vez más a Damián Córdoba, que muchas veces canta como si todavía estuviera en ese pueblo del interior que Farías supo adivinar antes que nadie. Se murió un tipo que cambió la historia del cuarteto sin cantar una sola estrofa, y eso, en esta bendita profesión, es casi un milagro.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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