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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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San José, la pausa entrerriana donde el agua caliente se sirve junto a una copa de Tannat

A poco más de 320 kilómetros de San Salvador, sobre la margen entrerriana del río Uruguay, la localidad combina piletas termales, bodegas con tradición de colonos suizos y un molino de 1886 que aún se visita con velas en las noches de verano.

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Micaela LlampaTurismo y ambiente · · 3 min de lectura
San José, la pausa entrerriana donde el agua caliente se sirve junto a una copa de Tannat

A 336 kilómetros al sudeste de San Salvador, sobre la costa entrerriana del río Uruguay y dentro de la región turística Tierra de Palmares, San José se ofrece como una escapada articulada en torno a tres ejes que conviven a escasa distancia entre sí: el patrimonio de la inmigración europea, los viñedos de la Colonia San José y el agua caliente que aflora en medio del paisaje ribereño. La localidad comparte con Colón y Villa Elisa el circuito termal del corredor del río Uruguay, pero conserva una identidad propia marcada por la herencia de los colonos que llegaron a mediados del siglo XIX y por un relieve suavemente ondulado, modelado sobre los sedimentos del litoral.

Un molino que dejó de girar con viento y volvió a las mulas

El punto de partida sugerido por los operadores locales es el Museo Provincial Molino Forclaz, un predio de cinco hectáreas en el que se conservan la vivienda familiar y un molino de viento que Juan Bautista Forclaz levantó para moler trigo y maíz. El cálculo original falló: los vientos resultaron insuficientes y la familia debió retomar la molienda a tracción a sangre, con mulas, un sistema más laborioso pero confiable para los ritmos de la colonia.

Las visitas guiadas explican ese funcionamiento y reconstruyen la vida cotidiana de los habitantes. En fechas señaladas se suman representaciones a cargo de vecinos del pueblo, y durante el verano se organizan recorridos nocturnos iluminados con velas, faroles y candelabros, una modalidad pensada para dimensionar el conjunto sin el rigor del sol del litoral entrerriano.

Termas con vista al río y un pase que suma vino

A cinco minutos del casco histórico, Termas San José dispone de doce piscinas con diferentes temperaturas y de sectores desde los que se observa el río Uruguay. El establecimiento ofrece un pase de experiencia eno-termal que incluye acceso a las piletas, un área exclusiva de relajación, batas, toallas y un tratamiento facial de vinoterapia en el Spa Acqua Termal. La jornada cierra con una copa de vino entrerriano y tapeo regional en el restaurante Entre Fuegos, en una combinación que la propuesta presenta como un sello distintivo frente a otros complejos del corredor.

El pase incorpora, además, una visita guiada gratuita a la Bodega Vulliez Sermet y beneficios en otros establecimientos de la zona, incluido el alojamiento entre viñedos de Los Franco Suizos. La tradición vitivinícola del lugar se remonta a los inmigrantes que fundaron la Colonia San José a mediados del siglo XIX y que trajeron consigo variedades adaptadas al clima húmedo del litoral. Entre las cepas que aparecen en la producción local se mencionan Pinot Noir, Chardonnay, Tannat y Marselan, una paleta que el visitante puede recorrer tanto en la sala de elaboración como en las salas de tasting que funcionan en el ejido.

Tirolesa, artesanos y un casco con historia

Para quienes prefieran sumar movimiento, el parque Molino Aventuras concentra palestra, tirolesa, puentes aéreos, escaleras móviles y un mangrullo desde el que se obtiene una vista amplia del entorno rural. En el casco urbano, en tanto, el Centro Municipal de Artesanos reúne trabajos en cerámica, madera, cuero y lana, una expresión que completa el cuadro de oficios ligados a la tradición colonizadora. El recorrido por el casco histórico permite, además, detenerse en la plaza central y en los edificios públicos que la comuna conserva como parte de su acervo.

  • Cómo llegar: desde San Salvador, por la Ruta Nacional 14 y luego la Ruta Provincial 39 hasta San José, en un trayecto aproximado de cuatro horas y media en automóvil.
  • Cuándo ir: los recorridos nocturnos con velas en el Molino Forclaz se concentran en enero y febrero; el resto del año las visitas guiadas se realizan en horario diurno.
  • Qué llevar: ropa cómoda para caminatas entre viñedos, calzado cerrado para Molino Aventuras, traje de baño para las termas y una remera de recambio.
  • Dónde dormir: además del alojamiento entre viñedos de Los Franco Suizos, el complejo termal ofrece habitaciones dentro de su predio y hay opciones en el casco histórico.
  • Dato práctico: el pase eno-termal se adquiere en la recepción del complejo y conviene reservar la visita a la bodega con al menos 48 horas de anticipación.
ML
Micaela LlampaTurismo y ambiente

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