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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Raccoon City, un paquete y 95 minutos de carrera en la nieve: lo nuevo de Resident Evil según Zach Cregger

Austin Abrams vuelve a ponerse en la vereda del director de Weapons para meterse en el planeta de los zombis: interpreta a un mensajero común que termina convertido en monstruo, en una película que se anima a matar al protagonista y contar, justamente, cómo empezó todo.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
Raccoon City, un paquete y 95 minutos de carrera en la nieve: lo nuevo de Resident Evil según Zach Cregger

A veces la ciudad te empuja a leer el diario en una peluquería, con un café con leche al lado, y de pronto aparece una noticia que te lleva directo a Raccoon City: un pueblo inventado que, sin embargo, ya parece tener dirección y código postal. La nueva Resident Evil dirigida por Zach Cregger arranca con un paquete destinado al hospital del pueblo y termina, según cuentan, en un lugar bastante más oscuro que el inicio. Son alrededor de 95 minutos (ni los dos minutos del Faso apagando la tele, ni las casi tres horas de la última de Nolan) de una propuesta que toma la saga de videojuegos y la pone en clave de origen.

El protagonista es Bryan, un mensajero cuya última entrega lo lleva derecho a Raccoon City, donde su novia, embarazada, lo espera en otra punta. Austin Abrams, que ya había trabajado con Cregger en Weapons, se calza el uniforme de antihéroe de oficina: no es un soldado, no es un médico, es alguien que solo quiere terminar el reparto y volver a casa. Y ahí está la trampa (o el hallazgo, según se mire): el personaje no tiene ni la preparación ni la musculatura emocional para lo que se le viene encima.

Cómo se hace un antihéroe en la nieve

El rodaje se hizo en Praga, con jornadas de frío que parecen sacadas de un manual de supervivencia. Abrams contó que en algunas escenas la llovizna se congelaba sobre el propio vestuario, y que había que correr en la nieve sin más escudo que la voluntad y un guiño al director. A ese esfuerzo físico se le sumó uno de interpretación: Bryan se transforma a lo largo del metraje, primero en zombi clásico y después en algo bastante más grande y ruidoso. Para esa parte, Cregger le pedía al actor que se dejara ir, que rugiera con el cuerpo entero y dejara de lado la vergüenza de actuar como un monstruo en una granja a las cuatro de la mañana.

(Dato al margen para los que se preguntan qué vieron en la película del 2002 o en las seis que vinieron después: esta no compite con ninguna. Esta explica cómo empezó. Por eso el protagonista no zafa.)

“Me sorprendió que lo mataran al final y que se frustrara todo por lo que peleó. Pero tiene sentido: es una historia de orígenes, sobre cómo el virus se siguió expandiendo aunque existiera la oportunidad de frenarlo.”Austin Abrams

Lo que pasa después (spoiler mediante)

Aviso: lo que sigue tiene condimentos del argumento y del cierre. Bryan atropella sin querer a una mujer que se empieza a convertir delante de él. Después escapa de un policía y termina refugiado en una granja. El envío que carga resulta ser nada menos que un antídoto para el virus T, aunque a esa altura el mensajero ya mordido es casi un caso perdido. La mutación termina haciendo de él una criatura enorme, y la película se ocupa de mostrar ese proceso sin edulcorarlo.

Qué mirar este finde, ya que estamos

Si te copó la dupla Abrams-Cregger y querés hacer la previa completa antes de que la película llegue a las salas, este finde es un buen momento para poner el ojo en dos cosas: la saga original de Resident Evil en videojuegos, que es el ADN que la nueva entrega viene a reversionar, y el anterior trabajo del director, Weapons, donde ya se notaba esta obsesión por el pueblo chico con un mal grande adentro. Después, con la cabeza puesta en Bryan y su paquete, la lectura del domingo sale sola: a veces uno cree que está haciendo un reparto más y termina convertido en otra cosa. Pasó en Raccoon City y, si nos descuidamos, nos pasa un poco cada lunes.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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