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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Pipino Cuevas se animó al mariachi y cumplió el sueño de cantar con el Chaqueño

El exfutbolista y Yanina Bordachar pasaron a la siguiente ronda en Es mi sueño con tres luces verdes, aunque Abel Pintos les marcó el tono. Después, el Chaqueño Palavecino se subió al escenario para un dueto a pedido del propio concursante.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
Pipino Cuevas se animó al mariachi y cumplió el sueño de cantar con el Chaqueño

Vayan anotando, porque el dato es de esos que cuesta creer: al Chaqueño Palavecino lo vi por primera vez en vivo en un festival en las sierras de Córdoba, allá por los noventa, y hasta el día de hoy me parece que su voz sale de un lugar distinto al del resto de los mortales. Algo de eso debe haber sentido Pipino Cuevas cuando pidió, delante de las cámaras, cantar con él. Y lo logró.

El exdelantero de River y de la selección mexicana sigue adelante en la segunda temporada de Es mi sueño, el ciclo que conduce Guido Kaczka. Junto a su pareja de competencia, Yanina Bordachar, presentó Canción del mariachi, el tema que el cine asoció para siempre a Antonio Banderas, y se llevó tres luces verdes del jurado.

El jurado aprobó, pero con observaciones

Porque en este tipo de certámenes las luces verdes no vienen solas, siempre traen un instructivo debajo. Abel Pintos fue claro: reconoció que los participantes se habían divertido arriba del escenario, pero confesó que a él el número no lo terminó de cerrar. Su principal observación pasó por la tonalidad elegida.

“A mí no se me terminó de armar porque es evidente que te quedaba incómoda la tonalidad”Abel Pintos

Pintos agregó que cantar de a dos siempre suma dificultades y que hay decisiones que conviene revisar para que la interpretación termine de funcionar. Para la próxima, pidió que Cuevas se sintiera más cómodo a la hora de cantar. Una devolución fina, de esas que sirven para crecer dentro del programa.

El sueño del dueto con el Chaqueño

Lo más jugoso de la noche, claro, fue lo que vino después. Cuevas recordó que Pintos ya había cantado con otro concursante y dijo, sin vueltas, que él quería su propio momento con el Chaqueño. Palavecino, lejos de hacerse el renuente, se paró y se acercó al escenario.

Los dos hablaron al oído unos segundos y eligieron La ley y la trampa. Cantaron juntos, con esa complicidad de gente que sabe que está regalando un momento único. En un tramo, a Cuevas se le borracha la memoria y se traba con la letra. Pintos, desde el jurado, le sopla la estrofa y el exfutbolista sigue adelante, como si nada. La televisión, a veces, también es eso: alguien que te tiende la mano cuando el aire se corta.

La charla posterior tuvo su costado futbolero. Palavecino, declarado hincha de Boca, lo felicitó y le recordó los partidos en los que Cuevas les hizo pasar zozobras al Xeneize. Después, dejando la camiseta de lado, soltó una de esas frases que quedan flotando: La música nos une. Tiene razón: cuando el fútbol se calla, la música sigue.

Así, entre luces verdes, observaciones técnicas y un dueto soñado, Pipino Cuevas y Yanina Bordachar siguen en carrera. Con la tarea pendiente de encontrar una tonalidad que los abrace en vez de empujarlos, pero con el crédito enorme de haber compartido escenario con uno de los grandes del folklore argentino.

(Si este finde andan con ganas de escuchar al Chaqueño, agendarse cualquier festival del norte argentino: cada vez que aparece en un escenario pasa lo mismo, pasa esa cosa que te desarma por dentro. Y si lo ven en la tele, acuérdense de esta noche: a veces los sueños se cumplen, aunque la letra se trabe en el medio.)

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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