PAMI vuelve a cubrir anteojos sin cargo cada dos años y aclara cómo se gestiona el beneficio sin pasar por la agencia
La obra social de los jubilados recuerda que la prestación incluye armazón y cristales del menú óptico y puede solicitarse con una orden electrónica de un oftalmólogo de la cartilla, más el DNI vigente, en cualquier óptica adherida del país

Desde el PAMI, la obra social que nuclea a las personas jubiladas y pensionadas de la Argentina, volvieron a recorditar las condiciones mediante las cuales las personas afiliadas pueden acceder a anteojos sin cargo cada dos años, una cobertura que incluye tanto el armazón como los cristales, siempre que pertenezcan al menú óptico de la propia prestación, y que durante los últimos años había quedado opacada por los cambios administrativos y por la pandemia, lo que motivó consultas reiteradas en las agencias de todo el país, especialmente en el interior, donde las distancias suelen convertir un trámite sencillo en una odisea para los adultos mayores que no cuentan con movilidad propia.
De cerca, de lejos o bifocales: qué cubre la prestación
Según precisaron desde la propia obra social, el beneficio está previsto con una frecuencia bienal y contempla dos alternativas bien concretas: por un lado, dos pares de anteojos, uno destinado a la visión de cerca y otro a la de lejos, y por el otro, la posibilidad de reemplazar ambos por un único par de anteojos bifocales, decisión que queda atada al criterio del profesional oftalmólogo que evalúe la graduación y la necesidad visual de cada paciente, de manera que no se trata de una elección discrecional del afiliado sino de una indicación médica respaldada en la historia clínica y en la receta correspondiente.
En cualquiera de los dos casos, los cristales y los armazones deben estar incluidos en el menú óptico que el PAMI pone a disposición a través de su red de ópticas adheridas, por lo que conviene que las personas afiliadas consulten previamente en el establecimiento elegido qué modelos se encuentran disponibles sin costo adicional y cuáles implican algún tipo de pago extra por fuera de la cobertura, una aclaración que suele evitar malentendidos a la hora de retirar los lentes.
Orden electrónica, DNI y la red de ópticas en todo el país
- Solicitar una consulta con un oftalmólogo que forme parte de la cartilla de prestadores del PAMI, quien se encargará de definir la graduación y emitir la Orden Médica Electrónica (OME) a nombre de la persona afiliada, un paso que ya no requiere papel ni sello físico sino que queda cargado directamente en el sistema de la obra social.
- Verificar que la orden electrónica incluya la prescripción, la firma del profesional, el sello con la especialidad y el número de matrícula, datos que las ópticas utilizan para validar la indicación y dar curso a la provisión, con una vigencia de 150 días corridos desde su emisión.
- Presentarse en la óptica adherida con el DNI original y vigente, sin necesidad de imprimir la orden ni de pasar previamente por una agencia del PAMI, ya que la elección del establecimiento es libre dentro del territorio nacional y el prestador puede consultar la receta de manera directa en el sistema.
- En el caso de solicitar bifocales por primera vez, puede corresponder la aplicación de la escala FIN, un requisito vinculado a esa modalidad específica de la prestación y que queda sujeto al criterio de auditoría de la obra social.
- Si la persona afiliada tiene dificultades para trasladarse, un familiar o apoderado puede avanzar con parte de la gestión llevando la documentación correspondiente, aunque la prueba final de los anteojos requiere la presencia obligatoria del titular en la óptica, un punto que las autoridades sanitarias suelen remarcar para preservar la calidad de la adaptación.
La posibilidad de tramitar la cobertura de manera directa en la óptica representa un cambio profundo respecto de lo que ocurría años atrás, cuando las personas afiliadas debían peregrinar por agencias, aguardar turnos durante semanas y completar formularios en papel, una burocracia que terminó por desalentar a buena parte de los potenciales beneficiarios y que dejó durante mucho tiempo a miles de jubilados sin la renovación de sus anteojos, una cuestión que en la Puna y en el norte argentino adquiere otra dimensión porque los centros de referencia quedan a cientos de kilómetros de los pueblos y cualquier trámite implica viajes largos y costosos para adultos mayores con recursos acotados.
Desde el PAMI recordaron que, una vez completado el proceso, los lentes se retiran en el mismo establecimiento elegido y que ante cualquier duda las personas afiliadas pueden canalizar sus consultas a través de los canales oficiales de la obra social, una manera de ordenar un circuito que, según remarcaron, está pensado para que la cobertura llegue efectivamente al afiliado y no quede trabada en vericuetos administrativos que durante décadas restringieron el acceso a un derecho tan elemental como el de ver bien.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


Recaudación tributaria crece menos que la inflación por baja de retenciones

