NutreAR: el acto de comer en compañía aparece como clave para enseñar a los chicos a alimentarse mejor
Un consenso de especialistas pediátricos, presentado en el 9° Congreso Argentino de Nutrición Pediátrica, afirma que la rutina, el entorno y con quién se comparte la mesa pesan tanto como el menú. La propuesta abarca desde los dos hasta los diecisiete años.

La alimentación de chicos y adolescentes no se define solo en el plato. El horario, el lugar y, sobre todo, las personas que acompañan en la mesa son parte del menú. Así lo planteó el consenso NutreAR, desarrollado por PROFENI (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil) y presentado en el 9° Congreso Argentino de Nutrición Pediátrica, organizado por la Sociedad Argentina de Pediatría.
La idea central tiene nombre: comensalidad. Reúne todo lo que rodea al acto de comer y se mueve en el mismo rango etario que cubren las guías de la Sociedad Argentina de Pediatría: desde los dos hasta los diecisiete años, con pautas diferenciadas para cada tramo.
Aprender copiando lo que se ve en la mesa
Los especialistas ponen el foco en un mecanismo conocido y, a la vez, subestimado: la imitación. Cuando un nene ve a sus padres, hermanos o amigos comer variado, ensancha su propio repertorio sin necesidad de grandes escenas. Si el chico se acostumbra a un menú restringido, volver atrás cuesta más; por eso la recomendación es ofrecer siempre algo nuevo y no cristalizar una lista corta de alimentos. La selectividad alimentaria se trabaja, sobre todo, mostrando opciones.
La trampa de comer solos frente a la pantalla
A partir de los 14 o 15 años, la rutina empuja hacia la comida en soledad, muchas veces en el cuarto y con el celular al lado. Esa práctica acorta las oportunidades de construir vínculos alrededor del plato. La sugerencia concreta es sostener al menos una comida compartida por día. La cena suele ser la más viable, ya que los horarios laborales, escolares y deportivos hacen difícil coincidir a otras horas. Comer con amigos en la casa de un compañero cumple la misma función que hacerlo en familia.
Más allá de la mesa familiar
La comensalidad no se agota en el hogar. Los comedores escolares con menús planificados bajo criterios nutricionales y las viandas preparadas en casa amplían el repertorio y abren conversaciones sobre la comida. El consenso invita a pensar la alimentación infantil como un hecho social y cotidiano, donde cada comida compartida es una oportunidad de aprendizaje.
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