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Nucha rescata tres recetas fundacionales y las devuelve a la carta para honrar a Regina Vaena en el Día de la Madre

La pastelería de Belgrano recupera la Torta Ángel, la mousse de caramelo y la torta de frambuesa con chocolate blanco, preparaciones que llevaban años fuera del catálogo y que fueron rastreadas junto a los hijos de su fundadora, fallecida en abril.

ML
Micaela LlampaTurismo y ambiente · · 4 min de lectura
Nucha rescata tres recetas fundacionales y las devuelve a la carta para honrar a Regina Vaena en el Día de la Madre

A poco más de seis meses del fallecimiento de Regina Vaena, la pastelería Nucha relanza tres tortas que forman parte de su ADN gastronómico y que habían quedado relegadas de la oferta comercial. Se trata de la Torta Ángel, la mousse de caramelo y la torta de frambuesa con chocolate blanco, tres preparaciones que la fundadora había concebido en los primeros años del emprendimiento y que el público podrá volver a adquirir en los locales de la marca desde el 8 de octubre, en el marco de los festejos por el Día de la Madre.

La iniciativa adquiere una dimensión simbólica particular porque las recetas originales se habían perdido del archivo de la planta: ya no figuraban en los registros internos porque hacía años que no se elaboraban. El equipo de la casa tuvo que reconstruirlas de la mano de los hijos de Vaena, en un trabajo que combinó memoria familiar, pruebas de cocina y revisión de técnicas. Lorena Monsón, pastelera a cargo del desarrollo, lo explicó con una frase que condensa el desafío: "Ni siquiera teníamos las recetas; las tuvimos que buscar con sus hijos. No estaban en la planta porque hacía muchos años que no se hacían".

Un origen en un garaje de Belgrano

La historia de Nucha se remonta a 1979, cuando Regina Vaena decidió incursionar en la pastelería con un único molde, una cocina de tipo hogareño y una estrategia modeste pero efectiva: repartió diez paquetes de muestras en comercios del barrio de Belgrano para probar la reacción del público. Aquella misma noche, la demanda obligó a hornear de manera ininterrumpida para responder a los primeros pedidos, en lo que puede considerarse uno de los orígenes de la pastelería de autor en la Ciudad de Buenos Aires. El primer punto de venta fue el garaje de su casa, sobre la calle Zabala, y el primer sábado de apertura al público se agotó la mercadería en apenas una hora; la fila se extendió por la vereda, lo que motivó a sacar dos mesitas a la calle y a ofrecer café a los clientes para hacer más llevadera la espera.

Otro de los aportes fundacionales de la marca fue la introducción del cuadrado como porción individual, una modalidad que permitía probar varios sabores sin necesidad de comprar una torta entera, algo poco habitual en la repostería porteña de la época. Con los años, el emprendimiento sumó una fábrica propia, varios locales en la ciudad y un sistema de franquicias que en 2026 incorporó seis nuevas bocas. Carlos Rava, gerente de la marca, describe la impronta técnica de la fundadora en términos que revelan su perfil poco convencional: "Aplicaba mucho de eso a sus recetas y a sus combinaciones, y desde el principio esas combinaciones gustaban, y gustaban mucho", en referencia a los conocimientos de Química que Vaena cursó sin llegar a terminar y que aplicaba de manera autodidacta a la pastelería.

La herencia sefaradí y la técnica como firma

El repertorio original de Vaena combinaba tradición sefaradí, repostería judía, influencia inglesa y técnica francesa, una herencia que la pastry chef atribuye directamente a su abuela Catalina, quien preparaba dulces al sol en el ámbito doméstico. Esa base multicultural, sumada al razonamiento casi experimental que provenía de su formación científica, dio lugar a preparaciones con identidad propia, entre ellas las tres que ahora regresan a la carta. Monsón reconoce, además, que el proceso de expansión de la marca no estuvo exento de tensiones entre escala y calidad: "Entiendo que no es lo mismo atender dos locales que diecisiete, y que en algún momento uno toma un atajo", observación que da contexto al cuidado con el que se encaró esta recuperación.

Las tres recetas que vuelven a las vitrinas

  • Torta Ángel: lleva masa de harina de almendra, dulce de leche, frutillas, crema y merengue. Según la descripción de Monsón, "la masa es liviana, no es un bizcochuelo. Después tiene un relleno clásico de dulce de leche, frutillas y crema, tres ingredientes que le gustan a todo el mundo. Nada rebuscado, un sabor cotidiano".
  • Mousse de caramelo: una preparación que combina crema batida, caramelo y base de chocolate, con textura aireada y sabor intenso a caramelo.
  • Torta de frambuesa con chocolate blanco: combinación que juega el contraste entre la acidez de la frambuesa y la dulzura del chocolate blanco, con masa húmeda y capas de mousse.

Información práctica para el viajero

  • Disponibilidad: las tres tortas se venden en los locales de Nucha desde el 8 de octubre, en el contexto del Día de la Madre.
  • Formato de compra: se ofrecen en torta entera y en formato cuadrado individual, característico de la marca.
  • Dónde probar las recetas: los locales están distribuidos en distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires y en el interior del país mediante franquicias; se recomienda consultar el sitio oficial de la marca para confirmar la dirección más cercana y los horarios de atención en cada sucursal.
  • Pedidos especiales: para fechas clave como el Día de la Madre se sugiere reservar con anticipación, ya que la producción es limitada y suele haber alta demanda de estas piezas de autor.
ML
Micaela LlampaTurismo y ambiente

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