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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Milo, cinco años, y el domingo que le toca debutar en el Gran Rex

El baterista más chico del rock argentino pisa el escenario del emblemático teatro porteño junto a PJ Kids, el proyecto familiar de Periko y Jessi León que combina rock, funk y ritmos latinos para cantarles a los chicos — y también a los grandes.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
Milo, cinco años, y el domingo que le toca debutar en el Gran Rex

Una señora en la puerta del Gran Rex le pregunta a su nieto si sabe quién toca esta tarde. El nene de ocho años le dice que sí, que va Los Meñiques de la Casa. La abuela asiente con esa conformidad que tenemos los adultos cuando decimos “ah, bueno, música infantil”. Pero antes de que se apaguen las luces, va a aparecer en el escenario un baterista de cinco años que se llama Milo, hijo de Periko y Jessi León, y que es, probablemente, la mejor noticia musical del finde.

El trío que integran como PJ Kids actúa este domingo 20 de septiembre como apertura de Los Meñiques de la Casa, en lo que será la primera actuación del chico ante el público argentino. La movida arrancó en su casa de Miami, cuando Milo tenía tres años y medio y empezó a seguir a sus viejos con unos palillos en la mano. De ahí a grabar discos y pisar teatros hubo un paso que, mirado en perspectiva, parece de película.

Un proyecto que se cocina en familia

Lo que ofrecen PJ Kids no es el repertorio clásico de canciones para chicos que uno escucha en el auto y termina apagando. Hay rock, hay funk, hay ritmos latinos, y las letras se meten con temas que a los adultos nos cuesta poner en palabras: la alimentación, la confianza personal, el miedo a la oscuridad. Temas como “Cree en ti” o “Monstruos” trabajan la autoestima y el acompañamiento familiar con una frescura que no cae en el sermón (cosa rara, créanme).

En poco más de un año y medio publicaron dos álbumes. El primero fue “Hecho en casa para tu casa”; el segundo, “Somos un equipo”, tiene una particularidad: todas las baterías las grabó Milo. Según contó Periko, las canciones se pensaron desde el vamos para que el chico pudiera tocarlas también arriba del escenario, y en el estudio el nene propone ritmos cuando le pinta. Jessi, la madre, aclara que tratan de mantener las grabaciones caseras atadas a los momentos en que Milo tiene ganas de participar, no a un cronograma de oficina.

“Cuando quiere terminar, interrumpimos y nos vamos a jugar al fútbol o con plastilina. La música convive con la escuela y con los juegos, no al revés.”Periko

De Miami al Rex, pasando por YouTube

Antes de saltar a los teatros, hicieron escalas en Miami: tocaron en el James L. Knight Center y en el Fillmore Theater, lugares donde no se sube cualquiera con una batería de juguete. A eso se suma un dato que habla del fenómeno digital que atraviesa todo: sus videos superaron los 15 millones de visualizaciones en YouTube en el último año. No es un número menor para un proyecto que, insisto, tiene como baterista a alguien que todavía usa mochila con rueditas.

Antes de armar PJ Kids, Periko y Jessi venían de un dúo de pop con nominaciones al Latin Grammy encima de la mesa. Después dedicaron casi cinco años a producir a otros artistas. El regreso a los escenarios propios llegó de la mano del nene, que se plantó con los palillos en la sala y les cambió el plan.

Me gusta una cosa de este proyecto y la quiero decir: en un país donde solemos tratar la infancia como mercado y a los chicos como consumidores de stickers, ver a una banda que los pone a tocar instrumentos reales, los deja proponer y hasta les respeta el horario de juego, es casi un acto de resistencia. El domingo, cuando Milo se siente detrás de la batería en el Gran Rex, va a haber miles de nenes en las butacas viéndose reflejados en alguien que toca rock con la misma seriedad que un grande. Y nosotros, los grandes, vamos a recordar que alguna vez quisimos estar ahí arriba (perdón, se me escapó un caractère: quisimos).

Si tenés changüí, llevá a los chicos al Rex. Y si no tenés changüí, inventátelo: la música de PJ Kids se disfruta en familia, sin bajar de nivel. Yo, mientras tanto, me quedo pensando en la copla que me tatuaría en la frente si pudiera: “Cría cuervos y te sacarán los ojos”, dice el refrán. Pero criar un baterista de cinco años, por lo visto, te saca entradas para el Gran Rex. Qué weekend, che.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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