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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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Marcel, la conchita que se hizo viral mientras buscaba a los suyos

Dean Fleischer Camp transforma los cortometrajes que hacía con Jenny Slate en una película que mezcla stop motion y falso documental. Cuenta la historia de una pequeña concha que vive con su abuela y se vuelve famosa de la noche a la mañana, en el medio de una búsqueda que le cambia la vida.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
Marcel, la conchita que se hizo viral mientras buscaba a los suyos

Lo bueno que tiene este oficio es que una tarde cualquiera, mientras caminás por el centro, alguien te comenta una película con una concha que lleva zapatos y, antes de que te des cuenta, ya estás buscando un saco para ir al cine. Eso me pasó con Marcel, la conchita con zapatos, una rareza encantadora que pasó por las salas hace un par de años y que seguro todavía se puede ver en plataformas. La recomiendo para los fríos de julio, que vienen bien servidos.

(Aviso al margen: si el lector esperaba una reseña de la última superproducción de Hollywood, mil disculpas. A veces elijo a pulso y esta vez me ganó una criatura de stop motion que habla con ojos grandes).

La película sigue a Marcel, una caracolita —perdón, una concha, porque no es un caracol propiamente dicho— que vive en una casa enorme para su tamaño con su abuela Connie. No sabe dónde están los demás, los de su especie. La pregunta que organiza todo es simple y enorme al mismo tiempo: ¿qué pasó con los míos? Mientras tanto, comparte la rutina con su abuela, atiende el jardín como puede y se las arregla con objetos pensados para gigantes.

Un falso documental que se vuelve viral de verdad

El dispositivo es un falso documental. Dean, un documentalista medio perdido, llega a esa casa para hacer un registro y se topa con Marcel por casualidad. Lo filma. Los videos se vuelven virales. Y lo que había empezado como unarareza hogareña se transforma en un fenómeno que abre la posibilidad de encontrar a la comunidad desaparecida.

Lo interesante del asunto es cómo ese fenómeno, que hoy nos suena tan familiar (cualquier cosa se vuelve viral en diez minutos), aparece contado con la mirada inocente de una criatura que no entiende muy bien qué le está pasando, pero intuye que ahí afuera hay respuestas. La película juega con esa idea y la lleva a su terreno, que es el de la animación en stop motion.

Temas grandes en un cuerpo chiquito

  • La soledad y los vínculos familiares como motor de todo.
  • El envejecimiento y el cuidado, atravesados por el lazo entre Marcel y Connie.
  • El paso del tiempo, que se mide en la espera y en lo que se pierde.
  • La exposición en internet, que abre puertas pero también deja expuesto a un protagonista vulnerable.
  • El humor cotidiano, que convive con la melancolía sin aplastarla.

Como escribía un paisano de Cafayate, mejor que dé explicación un buen refrán: "andar juntos es lo que importa, no llegar". A esa copla me hizo pensar la relación entre Marcel y Connie, que caminan juntas sin tener claro el rumbo, y eso ya es una forma de llegar.

El film dirigido por Dean Fleischer Camp tiene su origen en cortometrajes que el propio director venía haciendo con la actriz Jenny Slate en Estados Unidos. La versión larga conserva ese aire de taller, de objeto hecho con cariño y a contramano de las grandes maquinarias. Por eso funciona: porque no intenta ser más grande de lo que es, igual que su protagonista.

“Para Marcel, una habitación supone un espacio enorme por recorrer. Preparar algo para comer o atender el jardín exige resolver dificultades que surgen de su tamaño.”Material de referencia

Ahora bien, respondiendo la pregunta que deja el material de base: ¿qué lugar tienen los vínculos cotidianos entre las historias animadas que más recordamos? Diría que un lugar central, más del que solemos admitir. Toy Story funciona por Woody y Buzz. Los Pitufos funcionan por el pueblo. Bambi duele por la madre. Y Marcel se queda con uno por ese trato diario, chiquito y algo torpe entre una nieta con zapatos y una abuela que ya tiene sus años.

Si se animan a buscar este fin de semana, les dejo una guía modesta: vean Marcel, la concha con zapatos, ideal para una tarde de lluvia con mate y paciencia. Y si quieren algo para leer a la par, busquen las coplas del Noroeste argentino sobre la búsqueda y la espera, que le hacen un buen eco a esta historia sin proponérselo. Quedan avisados.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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