Viernes, 4 de septiembre de 2026
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Diario Quebrada

Los Russo cruzaron el charco del western: lo de Doomsday se cocina a la sombra de Leone

Joe y Anthony Russo confesaron que la épica de Sergio Leone, sobre todo Hasta que llegó su hora, es la brújula emocional de su nueva entrega de Vengadores. Una película de 165 minutos, sin guion cerrado y con la vocación declarada de sacar a la gente del sillón y mandarla al cine.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · 4 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Dicen que las modas vuelven, y a veces lo hacen montadas en un caballo. Los Russo lo saben bien: antes de sentarse otra vez en la silla de director dentro del universo Marvel, con Vengadores: Doomsday como próxima parada, fueron a buscar consejo a un terreno que muchos darían por muerto, el viejo oeste. Y de todos los wésterns posibles, el que más les pesa es el clásico de Sergio Leone, esa mole de casi tres horas que en Hispanoamérica conocimos como Hasta que llegó su hora.

Un mapa emocional con polvo de desierto

Lo que les interesa de Leone no es el paisaje ni el duelo al sol de mediodía, sino ese pulso silencioso entre lo descomunal y lo íntimo, esa manera que tenía el italiano de filmar un peñasco como si fuera una persona, y una persona como si fuera una montaña. Anthony Russo lo dijo sin vueltas ante la agencia AP: Joe y él crecieron viendo de todo, pero los westerns siempre tuvieron un lugar aparte, y dentro de los westerns, Leone manda.

“Joe y yo crecimos con todo tipo de cine, pero los westerns siempre han sido muy especiales para nosotros.”Anthony Russo, director de Vengadores: Doomsday

El razonamiento es simple y, si uno se detiene a pensarlo, hasta elegante. El western fue dado por terminado varias veces, vapuleado por la crítica y aburrido por el público después de sus propias olas de saturación, y sin embargo siempre volvió con películas capaces de sacudir la butaca. Para los Russo, lo mismo podría pasarle al cine de superhéroes: el género no está agotado, sólo necesita el titulo que lo reconcilie con la sala grande.

  • La película que sirve de espejo es Hasta que llegó su hora (1968), de Sergio Leone, rodada con Charles Bronson y Claudia Cardinale como cabeza de cartel.
  • La duración anunciada es de 165 minutos, apenas por debajo de las casi tres horas de la obra de Leone y muy por encima del promedio de las cintas actuales de Marvel.
  • La producción arrancó antes de tener el guion cerrado, con los Russo defendiendo la improvisación como motor creativo.
  • La estrategia es clara: convertir el estreno en un evento que convoque al público masivo a las salas, en plena era del streaming.

(Lo confieso: cada vez que un director dice que arrancó a rodar sin guion terminado, a este cronista le tiembla una pestaña. La épica se construye con planos, pero también con palabras, y las palabras se piensan antes de escribirlas. Habrá que ver si la pantalla los justifica, o si la inspiración se queda en el vestidor.)

Lo que queda flotando, entonces, es la pregunta del millón. ¿Es posible plantar la contención emocional de un wéstern europeo en medio de un universo compartido que suele funcionar a pura estampida visual? Los Russo dicen que sí, y que la prueba la tienen en una película de 1968 que todavía se sigue mirando en serio. El público, cuando se siente en la butaca, tendrá la última palabra.

Para el fin de semana, si andan con ganas de seguir el hilo antes del estreno, vuelvan sobre Hasta que llegó su hora, que cada pase es una clase de cómo se sostiene una escena durante varios minutos sólo con la cara de Claudia Cardinale y el silbato de la armónica de Morricone. También vale rever El bueno, el malo y el feo, para entender de dónde viene ese aire de balacera solemne que los Russo prometen traer a Doomsday. Y si el cuerpo les pide algo más actual, busquen cualquier entrevista reciente de los hermanos: se nota que están emocionados, y eso, en este oficio, ya es media película.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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