Los demonios vuelven, ahora sin tijera: la versión que Ken Russell soñó y nunca vio en pantalla
Warner Bros rescata el montaje completo del director, con escenas de posesiones, orgías y un crucifijo estrellándose contra el suelo, y lo manda de regreso a los cines 55 años después de un estreno que hizo crujir a la Iglesia, a los censores y a medio Hollywood.

Hay tardes en San Telmo en las que uno se cruza con un cartel viejo, desteñido por el sol, y piensa cuántas películas fueron mutiladas antes de llegar a la pantalla. Los demonios, de Ken Russell, es una de ellas. La cinta británica de 1971 vuelve ahora a las salas con una restauración en 4K del montaje que el propio director dejó armado antes de morir, con escenas que la censura, el Vaticano y los organismos de clasificación por edades se encargaron de dejar afuera en su momento. Medio siglo después, la versión integral regresa como si reclamara un lugar que le habían robado.
Lo que se viene a la pantalla
Lo más jugoso del anuncio es la recuperación de una secuencia entera que nunca había formado parte del corte comercial: la supuesta posesión de las monjas, con un crucifijo de gran tamaño que termina estampado contra el suelo. Ese material sobrevivía apenas dentro de un documental y ahora se integra al filme. Russell, junto al crítico Mark Kermode, fue reuniendo durante años fragmentos de orgías y otros pasajes recortados hasta armar lo que considera su montaje definitivo. Esa versión, restaurada, es la que Warner Bros distribuirá a través de Clockwork, su flamante división de cine de autor, con paradas confirmadas en distintos países, entre ellos España.
(Digo lo que pienso: cuando un director no llega a ver su propia película tal como la imaginó, algo del cine se empobrece. Que esa versión exista y vuelva a las salas es casi un acto de justicia poética.)
“La combinación de horror religioso, sexo explícito y un trip psicodélico setentoso fue demasiado para casi todos: estudios, curia y clasificadores.”La historia detrás del escándalo
- United Artists se bajó del proyecto y Warner Bros terminó produciendo la película.
- El Vaticano intervino para frenar la exhibición de varias imágenes.
- En Reino Unido y en Estados Unidos la cinta igual recibió calificación X pese a los cortes.
- La historia se inspira en hechos reales del siglo XVII en una ciudad amurallada de Francia azotada por plagas.
- Allí un grupo de monjas asegura estar poseído y apunta contra un sacerdote poderoso, acusado de herejía y de mantener relaciones sexuales.
Quien no haya visto Los demonios se va a encontrar con una troupe de monjas fuera de sí, con un jardín amurallado donde la locura se contagia como una peste y con un director al que le importaban un comino los pudores de la época. Russell filma la histeria colectiva como una fiesta de exorcismos, humillaciones y deseo desatado, en un clima que mezcla lo sacro y lo pagano con la misma naturalidad con la que uno toma un café por la mañana en un bar de Constitución.
Para entender por qué la película sigue incomodando, alcanza con repasar su peripecia: un director inglés que decide meter la cámara dentro de un convento y rodar posesiones, crucifixios cayendo y orgías en pleno siglo XX, con una estética que ya en los setenta parecía sacada de un sueño con fiebre. Los productores se espantaron, los curas se escandalizaron y los censores cortaron por donde pudieron. El resultado fue un filme roto, censurado, X, y al mismo tiempo un objeto de culto. Volver a verlo entero, y en 4K, es una invitación a entender de una vez por todas qué quiso contar Russell cuando nadie lo dejaba.
Para este fin de semana, la recomendación va en dos direcciones. Si la sala de tu barrio la programa, no te la pierdas en pantalla grande: la versión completa de Los demonios merece verse como Russell la pensó, con sus posesiones, sus cuerpos y su crucifijo en el piso. Y si todavía no hay fecha en tu ciudad, sirve la excusa para buscar el documental donde sobrevivía esa secuencia y comparar después, cuando llegue el corte integral. Mientras tanto, la pregunta queda picando: qué otra película te gustaría volver a ver en el cine, entera, sin tijera y a oscuras, como se debe.
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