Legend, la película que se ganó el público cuarenta años tarde y a fuerza de culto
Ridley Scott dice que la fantasía oscura con Tom Cruise se anticipó dos décadas y media a El Señor de los Anillos. Repasamos por qué fracasó en 1985, qué la rescató y por qué hoy sigue siendo un objeto de devoción.

Había que ver la cara de Ridley Scott cuando un periodista le preguntó, tantos años después, si se hacía cargo del fracaso de Legend. El tipo se acomodó en la silla, miró al entrevistador como quien mira a un alumno que no entendió la lección y largó la frase que todavía resuena: "La hice 25 años antes de tiempo". Ahí, en esa, está condensada toda la defensa (y la autobombo) de un director que en 1985 se mandó una de las películas más injustamente tratadas de su carrera y que hoy, con el diario del lunes, tiene la última palabra.
Una apuesta a contramano del mercado
Hay que situarse en la Inglaterra de 1985 para entender el quilombo. Scott venía de romperla con Alien y Blade Runner, dos obras que redefinieron la ciencia ficción, y en vez de seguir por ese camino se fue al lado opuesto: un cuento de hadas oscuro, con bosques que parecen pintados por un ilustrador del Romanticismo inglés, unicornios que brillan en la penumbra y un villano con la cara de Tim Curry que da ganas de prender fuego al cine.
(Acá conviene aclarar algo: cuando hablamos de cuento de hadas oscuro no estamos exagerando. La película arranca con el Señor de las Tinieblas ordenándole a su séquito que liquide a los últimos unicornios, que son los que sostienen la luz del mundo. Para una sala de barrio, en pleno auge de la comedia ochentosa, era cine de otro planeta.)
El protagonista era Jack, un leñador con cara de Tom Cruise en sus mejores años, encargado de salvar tanto a la princesa Lili como a las criaturas mágicas. El elenco completaba con Tim Curry como Darkness, Robert Picardo, Mia Sara y Billy Barty. La producción pasó por estudios de Londres y por los míticos Pinewood, con la música original de Jerry Goldsmith y un equipo de diseño de producción que se había fogueado en Dark Crystal y Labyrinth.
El veredicto de la taquilla
El estreno en Estados Unidos fue un papelón. Legend recaudó alrededor de 23,5 millones de dólares contra un presupuesto estimado de entre 25 y 30 millones. Para una superproducción de la época, con esa factura visual y con un protagonista que ya era una figura en ascenso, el número fue un cachetazo. Las críticas salieron tibias a frías, los exhibidores no la levantaron en varias plazas y la distribuidora tuvo que rearmar el montaje para la versión europea, que se conoció como Director's Cut y terminó volviéndose la canónica para los fans.
(Dato de color para los memoriosos: la versión europea tiene más violencia, menos parlamentos y un final distinto. La norteamericana, la que llegó a las multis de Buenos Aires, es la más "amigable". Muchos fans de la primera hora descubrieron la versión completa gracias al VHS y, después, al DVD.)
“La gente decía que Legend no funcionaba. Pero yo creo que sí. Es hermosa y espectacular. Simplemente la hice 25 años antes de tiempo. Hoy en día, todas estas películas que se promocionan bajo el nombre de El Señor de los Anillos y Harry Potter son como Legend. Hacía tiempo que les había dado la espalda y pensé: maldita sea, debería haberla hecho ahora.”Ridley Scott, entrevista con The Guardian
La lectura del director es simple y un poco provocadora: no fue la película, fue la época. El público masivo para las aventuras épicas con elfos, criaturas luminosas y reyes derrotados todavía no existía a mediados de los ochenta. Recién a fines de los noventa y durante los dos mil, el género explotó con Peter Jackson, Harry Potter, Las crónicas de Narnia y un largo etc. de franquicias que, efectivamente, trabajan el mismo imaginario que Legend había tocado veinte años antes.
Y acá conviene poner los puntos sobre las íes: Scott tiene razón en parte, pero no toda la razón. El género de fantasía estaba maltrezo en las salas mainstream en 1985 (con honrosas excepciones como Conan el Bárbaro o la propia Lady Halcón, del mismo director), pero Legend también llegó con lastre propio: el estudio recortó el metraje, cambió el tono para competir en el mercado familiar y compitió contra una cartelera saturada. La versión que finalmente vio el público norteamericano fue, en buena medida, un producto descafeinado del original que Scott tenía en la cabeza.
Cómo se construye el estatus de culto
De todos modos, el tiempo le terminó dando la razón al director (al menos en el plano simbólico). Legend fue encontrando a su público en el VHS, en el DVD y, sobre todo, en las sesiones de cine de medianoche. Hoy circula como pieza de culto entre los aficionados al género, revalorizada por la actuación de Tim Curry como Darkness, por la estética pictórica del bosque y por la banda de sonido de Goldsmith, que mezcla orquesta sinfónica con la voz de Bryan Ferry en la canción de los créditos.
Para dimensionar el fenómeno: la película no se reestrenó en salas con bombo, no tuvo remake ni reboot, pero sigue apareciendo en libros sobre cine de fantasía, en podcasts de culto ochentoso y en listas de "películas que el público no entendió en su momento". Es el destino clásico del film que se anticipa: primero se lo ningunea, después se lo redescubre, finalmente se lo canoniza.
- Una fantasía oscura con Tom Cruise y Tim Curry que fracasó en 1985 y hoy es película de culto.
- La defensa de Ridley Scott: la película no falló, el público no estaba listo.
- Recaudó 23,5 millones contra un presupuesto de entre 25 y 30.
- La saga de El Señor de los Anillos y Harry Potter validó, dos décadas después, el terreno que Legend había explorado.
- La versión europea (Director's Cut) es la que el tiempo consagró como la verdadera.
A 40 años del estreno, qué mirar y qué escuchar
Si te pinta revisitar la película o sumarte al club de los conversos, hay dos opciones para este finde: por un lado, conseguir el Director's Cut en alguna plataforma (o en el videoclub del barrio, si todavía existe); por el otro, desempolvar la banda de sonido de Jerry Goldsmith, que sigue sonando tan estridente y poética como en el ochenta y cinco. Y como el tiempo es generoso, también vale regalarse un capítulo de Behind the Scenes que circuló en los ochenta, con Scott discutiendo con el estudio por el montaje final. Cine de archivo, pero del bueno.
Como dice la copla que me viene a la cabeza cada vez que aparece una película maldita: no hay muerto que no resucite al final del camino. Legend volvió, y volvió para quedarse.
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