La sangría del trabajo registrado: en seis meses se borraron más de 9.100 empresas del padrón formal
Un informe de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, procesado por la consultora CEPA, muestra que el empleo formal acumula 434.126 puestos menos y que el primer semestre de 2026 cerró con 139.464 trabajadores fuera del sistema. La caída no se explica solo por los cierres: las firmas que sobreviven también achican sus plantillas.

El mercado laboral formal argentino volvió a mostrar señales de contracción durante junio y dejó al descubierto una dinámica que combina dos frentes preocupantes al mismo tiempo: por un lado, la salida de empresas del padrón de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT); por el otro, un achicamiento silencioso de las plantillas dentro de las compañías que permanecen abiertas, lo que terminó empujando al empleo registrado a perder más de 434.000 puestos en lo que va del año según los datos oficiales procesados por la consultora CEPA.
De acuerdo con el informe difundido en las últimas horas, la cantidad de empleadores activos ante la SRT cayó a 481.015 en junio, lo que implica 709 unidades menos que en mayo y 16.386 menos si se compara con el mismo mes del año anterior; en los primeros seis meses de 2026, en tanto, desaparecieron del registro formal 9.147 firmas, una magnitud que describe, sin atenuantes, un proceso de retroceso del entramado productivo que no se había visto en las últimas décadas para un período equivalente.
Más allá de los cierres: la sangría que se produce puertas adentro
El achicamiento del universo empresarial golpeó de manera directa sobre los puestos de trabajo en blanco: el empleo registrado pasó de 9.857.173 trabajadores a 9.423.047, una diferencia de 434.126 personas que dejaron de estar bajo relación de dependencia formal; solamente en junio se perdieron 22.513 empleos registrados y, sumando el primer semestre, la cifra acumulada alcanza los 139.464 puestos, un número que, traducido a familias y a barrios concretos, da la dimensión real de lo que se está discutiendo.
Para dimensionar la dinámica subyacente, sirve como referencia el informe de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social correspondiente al cuarto trimestre de 2025, que muestra que el stock de empresas se redujo en ese período en 6.243 unidades, equivalentes a una caída del 1,1%, con una tasa de cierres del 3,8%; sin embargo, el propio documento oficial aclara que "la reducción del entramado empresarial se explica principalmente por el bajo nivel de aperturas y no por un incremento extraordinario de los cierres", ya que las aperturas apenas representaron el 2,5% del total, uno de los valores más bajos de la serie histórica y 1,3 puntos por debajo de la tasa de cierres.
- Empleadores registrados en junio: 481.015, con una baja mensual de 709 firmas y una caída interanual de 16.386.
- Empleo registrado: pasó de 9.857.173 a 9.423.047 trabajadores, con una pérdida acumulada de 434.126 puestos.
- Empleos perdidos en junio: 22.513; acumulado del primer semestre de 2026: 139.464.
- Empresas que abrieron en el cuarto trimestre de 2025: generaron 39.464 puestos; las que cerraron: 50.246 puestos menos, déficit de cerca de 11.000.
- Empresas que continuaron activas y expandieron dotaciones: 205.368 puestos creados; las que achicaron plantillas: 244.735 puestos destruidos; saldo negativo de 39.367.
El dato que incomoda: también cae el empleo dentro de las empresas que sobreviven
El informe de la Secretaría de Trabajo va un paso más allá y distingue entre las firmas que cerraron y aquellas que siguieron operando pero con menos personal, un dato clave porque revela que el retroceso del empleo registrado no se explica únicamente por los cierres sino que también incide, y de manera determinante, el comportamiento de las compañías que permanecen abiertas: las empresas que continuaron activas y expandieron sus dotaciones crearon 205.368 puestos en ese trimestre, mientras que las que redujeron plantillas destruyeron 244.735, un saldo negativo de 39.367 que, sumado al déficit demográfico de 11.000 empleos por cierres netos, totaliza una caída neta del empleo registrado en el sector privado de 50.149 puestos entre el tercer y el cuarto trimestre de 2025, un número que desnuda una dinámica en la que la mitad de los puestos que se pierden no se van con la empresa que cierra sino que se evaporan dentro de la empresa que aguanta.
“La reducción del entramado empresarial se explica principalmente por el bajo nivel de aperturas y no por un incremento extraordinario de los cierres.”Informe de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social sobre el cuarto trimestre de 2025
Lo que describen estos números no es una tormenta pasajera sino un cambio estructural en la dinámica del trabajo formal argentino, donde la combinación de empresas que no se animan a abrir, firmas que cierran su persiana y compañías que, aun cuando siguen abiertas, optan por recortar personal configura un escenario en el que la recuperación del empleo registrado se vuelve cada vez más dependiente de un shock de inversiones que, por ahora, los indicadores disponibles no permiten anticipar: mientras la tasa de aperturas se mantenga en mínimos históricos y las plantillas sigan ajustándose desde adentro, la pregunta que queda flotando es cuándo y cómo se revertirá esta sangría que, lejos de estabilizarse, parece haber encontrado su propio ritmo descendente.
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