La pizarra arrancó la semana con el blue a mil quinientos cincuenta y cinco y el oficial casi pegado, apenas veinte pesos arriba
Cotizaciones, brecha, riesgo país y dólar tarjeta: todos los números que importan este lunes 19 de octubre, con el mercado cambiario en calma chicha y el Ether como referencia para los que miran de reojo a las criptomonedas.

Acá arriba, en la puna informativa donde cada peso cuenta y cada centavo se discute en la mesa familiar antes de que termine el día, el arranque de la semana dejó una postal que hacía mucho no se veía: el dólar blue y el dólar oficial quedaron prácticamente pegados, con apenas veinte pesos de diferencia, una brecha tan exigua que más de un almacenero de la frontera habría firmado hace un año y que igual no termina de generar tranquilidad porque la estabilidad, cuando parece demasiado perfecta, suele esconder algo que todavía no se cuenta.
El minorista, esa referencia del Banco Nación que termina mandando en la góndola del supermercado, abrió y cerró la jornada lunes 19 de octubre sin un solo movimiento, en mil cuatrocientos ochenta y cinco pesos para la compra y mil quinientos treinta y cinco para la venta, mientras que el paralelo, al que concurre buena parte de la población que quedó afuera del sistema bancario o que simplemente desconfía de las pantallas, terminó en mil quinientos cincuenta y cinco pesos vendedor, con una distancia respecto del oficial equivalente al uno coma tres por ciento, un porcentaje que en otra época hubiera sido un olvido del mercado y que ahora se presenta como una anomalía estadísticamente inquietante.
Lo que hay que saber sobre el dólar tarjeta
Para quienes pagan servicios en moneda extranjera o cargan consumos del exterior en el resumen de la tarjeta, el dato relevante de la jornada es que el valor aplicado sigue siendo el del minorista más un treinta por ciento de percepción a cuenta del impuesto a las Ganancias, lo que con los números de hoy deja el llamado dólar tarjeta cerca de los mil novecientos noventa y cinco pesos, un número que multiplica cualquier consumo chico y que termina explicando por qué las plataformas de streaming, las suscripciones de software y hasta los pasajes low cost se han vuelto un lujo crítico para el bolsillo de la clase media que alguna vez los pensó intrascendentes.
En el frente mayorista, el que regula las transacciones entre bancos y empresas vinculadas al comercio exterior, el precio operó por debajo del minorista, una referencia más técnica que cotidiana pero que no por eso deja de condicionar el precio de la soja, la liquidación de los exportadores y, en definitiva, la cantidad de pesos que el Gobierno consigue juntar cada mes para sostener el equilibrio fiscal que tanto cuesta conseguir.
Mientras tanto, el riesgo país, ese indicador que mide el sobreprecio que paga la Argentina para colocar deuda en los mercados internacionales tomando como referencia los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, se mantuvo en seiscientos sesenta puntos básicos durante toda la jornada, un número que en perspectiva regional es alto pero que para los parámetros argentinos de los últimos años representa casi un alivio, aunque conviene no echar las campanas al vuelo porque las promesas de hace una década acerca de un riesgopaís por debajo de los quinientos puntos siguen formando parte de esa larga lista de anuncios rimbombantes que quedaron escritos en el mármol del Ministerio de Economía y nunca llegaron a convertirse en realidad concreta para el asalariado.
Criptomonedas y la lectura política del día
Para los que miran hacia el costado, el segmento de activos digitales dejó al Ether, la moneda de la red Ethereum, cotizando en dos mil cuatrocientos dieciséis dólares, un mercado que funciona las veinticuatro horas los siete días de la semana sin pedirle permiso a nadie, incluidos los feriados, donde también se pueden conseguir monedas estables con paridad cambiaria y donde el arbitraje, dicen los entendidos, terminó siendo más rentable en lo que va del año que el carry trade tradicional del mercado de cambios.
En el bolsillo cotidiano, que es donde se mide de verdad si una jornada fue buena o mala, la estabilidad cambiaria del lunes implica que los precios dolarizados, desde la electrónica importada que se ofrece en las galerías del centro hasta los pasajes al exterior que se pagan en cuotas, no sufrieron presión adicional por el lado cambiario en este arranque de semana, una tregua momentánea que sin embargo no borra la pregunta que sobrevuela cada cotización estable: cuánto de esta calma es genuina y cuánto es fotografía de un día puntual que en cualquier momento puede romperse, como ya se rompió tantas veces en la historia reciente, dejando a la gente común pagando los platos de una fiesta que nunca terminó de empezar para las mayorías.
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