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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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La mesa de septiembre: el tomate clavó una suba del 34,1% y la lechuga devolvió algo de alivio al bolsillo

El INDEC reportó una inflación general del 1,9% en septiembre, empujada por las verduras frescas y por las tarifas de gas, electricidad y medicina prepaga. En lo que va del año los precios ya acumulan un 23,6%, con una variación interanual del 33,4%.

WG
Walter GuanucoMinería y Puna · · 4 min de lectura
La mesa de septiembre: el tomate clavó una suba del 34,1% y la lechuga devolvió algo de alivio al bolsillo

La canasta de alimentos y bebidas cerró septiembre con un alza promedio del 2% en todo el país, aunque los movimientos internos fueron tan desparejos que un ama de casa que ponga un pie en la verdulería porteña y otro en una góndola de limpieza puede tener la sensación de estar recorriendo dos economías distintas en una misma mañana, porque mientras el tomate redondo trepó 34,1% y la cebolla 24,6%, la lechuga retrocedió 11,5% y el pan de molde de 390 gramos se abarató 8,6%, configurando una foto de ganadores y perdedores bien marcados que el INDEC difundió este jueves y que reaviva el clásico debate de cada fin de mes en la Argentina sobre por qué la inflación general nunca termina de reflejar lo que efectivamente se paga en el super ni en el almacén del barrio.

Verduras al frente, frutas moderadas y carnes con doble ritmo

  • Tomate redondo: pasó de $3.011,77 a $4.036,58 por kilo, una suba de 34,1%, y se consagró como el producto con el mayor encarecimiento del mes.
  • Cebolla: avanzó 24,6%, desde $2.163,96 hasta $2.696,23 por kilo.
  • Papa: subió 12,5% y cerró en $2.527,10 por kilo.
  • Zapallo anco: sumó 12,4%, en un nuevo golpe a la mesa de los domingos.
  • Limón: 5,4%; naranja: 3,1%; y manzana deliciosa: 1,6%, dentro de un rebote moderado de frutas.
  • Carne de cerdo: 5,5%; salame: 4,9%; salchichón: 4,5%; y salchicha viena: 1,9%, con los fiambres volviendo a quedar por encima del promedio.
  • Cortes de carne vacuna fresca: bajaron 0,4%, y el pollo entero apenas se movió 0,2%, en una rareza que el propio INDEC se encarga de aclarar en su informe.

El detalle de las bajas tiene gusto a pequeña revancha para el consumidor: la lechuga recortó 11,5% y terminó en $3.634,20 por kilo, la banana bajó 8,5%, la batata 3,3% y el pan de molde de 390 gramos retrocedió 8,6%, hasta ubicarse en $3.308,31, mientras que el pan francés tipo flauta cayó 1,9%, los fideos secos 1,2% y el yogur firme de 195 gramos descendió 5%, confirmando que cuando la dinámica de oferta en las economías regionales vuelve a funcionar, las góndolas lo trasladan con relativa velocidad a las pizarras, aunque eso no haya alcanzado para impedir que la inflación mensual general cerrara en 1,9%, una décima por encima de lo que el propio Palacio de Hacienda esperaba como piso del nuevo esquema de estabilización.

En el rubro lácteos los números fueron mixtos, porque la leche entera en sachet subió 3,1%, la crema de leche 4,2% y los quesos cremoso y pategrás avanzaron 1,9% cada uno, en paralelo con un aumento del 1,9% en los huevos de gallina por docena, del 2,6% en el arroz blanco simple y del 3,7% en la harina de trigo común, lo que termina configurando un cuadro en el que los productos industriales básicos siguen sumando presión, mientras los frescos acumulan subas y bajas según el comportamiento climático de cada región productiva y la estacionalidad que el INDEC reconoce al armar su índice.

El organismo estadístico explicó que los precios estacionales subieron 2,9% en septiembre, un guarismo que quedó claramente por encima del 1,7% que marcó la inflación núcleo, en tanto que los productos regulados, entre los que se cuentan las tarifas de gas, electricidad y medicina prepaga, avanzaron 2,3%, traccionados por las subas autorizadas en los servicios públicos y por los aumentos en las cuotas de los planes de salud, que vienen golpeando el bolsillo de los hogares de segmento medio con la misma fuerza con que lo hicieron en los meses previos y que confirman, una vez más, que la pelea contra la inflación en la Argentina no se juega solamente en las pizarras de los supermercados sino también en las facturas de las distribuidoras y en los aplicativos de las prepagas.

Desde el punto de vista regional, el Gran Buenos Aires y la zona pampeana encabezaron las subas con un 2% cada una, mientras que la Patagonia volvió a anotar el incremento más bajo del país, con 1,4%, en una diferencia que responde tanto a la composición de la canasta que releva el INDEC en cada aglomerado como al peso relativo que tienen las tarifas y los productos regulados en el Sur, donde la estacionalidad turística invernal ya quedó atrás y la oferta de frutas y verduras se concentra en pocas localidades, lo que termina generando dinámicas de precios muy alejadas del promedio nacional.

Con estos datos sobre la mesa, en los primeros nueve meses del año la inflación acumula 23,6% y la comparación contra septiembre de 2025 arroja un 33,4% interanual, un número que sigue ubicando a la Argentina en el podio de los países con mayor alza de precios del mundo y que explica por qué, más allá de las buenas noticias puntuales que llegaron con la lechuga o con el pan de molde, los hogares de ingresos medios y bajos siguen sintiendo que cada compra mensual rinde menos que la anterior y que las subas del tomate, de la cebolla y de la papa pesan mucho más en la cabeza que las bajas de la banana o de la batata, porque ninguna economía doméstica se equilibra con un único producto, sino con el conjunto de la mesa, que en septiembre volvió a quedar más cara que en agosto, otra vez, como viene ocurriendo desde hace ya demasiados meses.

WG
Walter GuanucoMinería y Puna

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