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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La memoria silenciosa del cuerpo: por qué volver a entrenar no es empezar de cero

Un equipo de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign demostró que los músculos y el hígado guardan una huella del ejercicio previo que sobrevive a semanas o meses de inactividad y modifica la respuesta cuando se vuelve a mover el cuerpo.

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Noelia SajamaComunidades y territorio · · 4 min de lectura
La memoria silenciosa del cuerpo: por qué volver a entrenar no es empezar de cero

A Marta, vecina del barrio de Belgrano, la fractura de tobillo la dejó sentada casi cuatro meses. Cuando el kinesiólogo la autorizó a caminar sin muletas, lo primero que pensó fue que tenía que empezar de cero, como si aquellos seis meses de caminatas diarias antes del tropiezo se hubieran borrado del cuerpo. La profesora de yoga Carolina Aguirre, de 52 años, sintió algo parecido cuando dejó la rutina durante el embarazo de su segunda hija y, al reaparecer en el gimnasio, descubrió que el cuerpo le respondía de otra manera. No era nostalgia: era, según un equipo de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, algo que la biología empieza a poner en palabras. El músculo y el hígado guardan una memoria del ejercicio anterior que sobrevive a la pausa y vuelve a activarse cuando se retoma la actividad.

Qué encontraron los investigadores

Diego Hernandez-Saavedra y Yi-Heng Huang encabezan una línea de trabajo que sigue a los músculos y al hígado antes, durante y después de una interrupción del entrenamiento. Los resultados salieron publicados en 2025 en la American Journal of Physiology-Cell Physiology y en 2026 en Molecular Metabolism. La idea de fondo es simple y algo reveladora para quien se frustra al volver al gimnasio: las células no olvidan tan rápido como uno cree. La pausa puede haber reducido la capacidad cardiovascular, la fuerza y la respuesta a la insulina, pero el cuerpo no regresa al mismo punto del que partió la primera vez.

  • Fibras musculares más grandes al retomar: los ratones con entrenamiento previo desarrollaron fibras más grandes que los novatos al reentrenar, lo que indica una ventaja estructural que la pausa no borró.
  • Mejor aprovechamiento de la energía: los músculos entrenados previamente usaron de manera más eficiente el combustible disponible durante el esfuerzo, una ventaja metabólica que se sostuvo incluso en las semanas sin moverse.
  • Hígado con memoria propia: un segundo estudio detectó más carboxilesterasas hepáticas, enzimas que descomponen grasas en sangre para que el músculo las use como combustible, lo que mejora la coordinación energética entre ambos órganos al volver a la actividad.
  • Una pista sobre las personas: los autores también midieron este aumento en personas que retomaron el ejercicio tras una pausa, lo que refuerza que el fenómeno no se limita al laboratorio.

Para explicar el fenómeno, los investigadores recurren a una palabra que ya se usa en otras áreas de la biología: memoria celular. Es la idea de que una célula registra experiencias pasadas y modifica su comportamiento futuro a partir de ese registro. Las neuronas lo hacen con sus conexiones, el sistema inmunitario reconoce agentes que ya enfrentó y, según estos trabajos, las células musculares, hepáticas, de la piel y del tejido adiposo también conservan una huella. La frase no es una metáfora new age: describe cambios medibles en cómo la célula lee sus propios genes.

“La idea de que las células guardan memoria no es nueva, pero lo sorprendente es que músculos e hígado parecen conservar registros del entrenamiento y eso cambia la forma en que el cuerpo responde cuando uno vuelve a moverse”Diego Hernandez-Saavedra, investigador de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign

Como médica clínica del Hospital Italiano, la doctora Laura Bendersky suele recibir a pacientes que llegan frustrados porque, tras una pausa, el cuerpo no responde igual. Lo que les digo, y lo que esta investigación ayuda a respaldar, es que la pausa les cobró algo real: fuerza, capacidad aeróbica y sensibilidad a la insulina. Pero también les dejó algo: una huella que acorta la curva de regreso. Por eso la recomendación sigue siendo moverse con regularidad, no confiar en que la memoria del cuerpo haga el trabajo. La memoria ayuda, no reemplaza.

Lo que la comunidad deportiva pide a las autoridades sanitarias

Profesores de educación física de centros de jubilados de Once y San Cristóbal vienen pidiendo al Ministerio de Salud de la Nación que incorpore en las campañas públicas la idea de que volver a moverse después de una pausa no es empezar de cero, porque esa certeza ayuda a que las personas no abandonen la actividad cuando la interrupción se vuelve inevitable. También reclaman que los profesionales de cabecera, sobre todo en atención primaria, reciban formación específica para acompañar los regresos al ejercicio después de una lesión, un embarazo o una internación prolongada. La investigación que acaba de difundirse les da, por primera vez, un argumento celular para sostener algo que ya intúan en el consultorio.

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Noelia SajamaComunidades y territorio

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