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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Diario Quebrada

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La madre que eligió alas de ángel para despedir a su hijo

Casi un mes después del fallecimiento de Presley Gerber, Cindy Crawford rompió el silencio con una carta pública en la que combinó dolor, gratitud y una foto en blanco y negro con alas. La familia pidió privacidad para atravesar el duelo y ahora agradece las muestras de cariño.

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Iván AramayoCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
La madre que eligió alas de ángel para despedir a su hijo

A veces uno se entera de las tragedias por el aviso y, un mes después, llega el susurro. Eso pasó con la muerte de Presley Gerber, el hijo mayor de Cindy Crawford y Rande Gerber, que se confirmó el 20 de septiembre en una residencia de rehabilitación de Santa Mónica. El joven tenía 27 años y los informes oficiales determinaron que un paro cardíaco, producto de una sobredosis accidental, fue el desenlace. Casi cuatro semanas después, la madre eligió hablar en público, y lo hizo como suelen hablar las madres: con el corazón en la mano y un texto breve que se siente eterno.

Una despedida con alas

Crawford publicó en Instagram una foto en blanco y negro de Presley con alas de ángel y escribió: "Estamos profundamente desconsolados por la pérdida de nuestro amado hijo y hermano". No fue un comunicado de oficina, ni un parte médico traducido al marketing. Fue, leído desde acá, el mensaje de una mujer que perdió a un hijo y necesita que el mundo lo sepa (y, a la vez, lo deje en paz).

“Nos sentimos muy afortunados de haber tenido a Presley en nuestras vidas durante 27 años.”Cindy Crawford

La modelo también destacó algo que muchas veces queda afuera cuando se habla de famosos jóvenes que se van antes de tiempo: la manera de vincularse con los demás. "Estamos muy orgullosos de cómo vivió en este mundo, con bondad y vulnerabilidad", agregó, en una frase que le devuelve humanidad a un chico que en las portadas aparecía, sobre todo, como el hijo de.

  • Presley Gerber nació el 2 de julio de 1999 y murió el 20 de septiembre de 2025, a los 27 años, en una clínica de rehabilitación de Santa Mónica, California.
  • La causa oficial del deceso fue un paro cardíaco por sobredosis accidental.
  • En los meses previos había hablado públicamente sobre sus problemas de salud mental y de adicciones.
  • La familia (Crawford, Rande Gerber y Kaia Gerber, su hermana menor) mantuvo silencio desde el fallecimiento hasta la publicación del mensaje.

Durante las semanas de silencio, los Gerber pidieron privacidad para atravesar el duelo. El texto de Cindy incluyó un agradecimiento a los desconocidos que se sumaron al dolor: "Agradecemos la inmensa muestra de amor y apoyo de tantas personas que conocen y quieren a nuestra familia, e incluso de desconocidos que comparten nuestro dolor". Es una frase que suena a guión, sí, pero cuando uno se pone en los zapatos de unos padres que acaban de perder un hijo descubre que, en medio del barro emocional, las palabras publicitadas son las que terminan quedando.

El cierre del mensaje, firmado por los tres, fue directo a Presley: "Hasta que nos volvamos a encontrar, nuestro dulce niño. Te amaremos por siempre. Mamá, papá y Kaia". Una copla vieja, de las que cantan las madres cuando se les va un hijo, podría haber dicho lo mismo con otras palabras: "Me llevaste la luz de mi pensamiento / y no me la vas a devolver".

Para entender a Presley hay que mirar dos cosas a la vez. Por un lado, el chico que desfiló, posó para revistas y creció entre flashes y alfombras rojas, hijo de una de las supermodelos más reconocidas del siglo XX y de un empresario con agencia propia en Hollywood. Por el otro, el joven que en los últimos meses empezó a contar, en público, lo que cuesta sostener una vida cuando la cabeza no ayuda. Esa segunda Presley, la que se animó a hablar de salud mental y adicciones, es la que la familia eligió despedir: la del chico "con bondad y vulnerabilidad", no la del heredero famoso.

Hay algo que este tipo de duelos dejan en el aire y que vale la pena nombrar. Las familias que pueden pagar una clínica de rehabilitación en Santa Mónica, con su equipo médico y su seguimiento, también pierden a sus hijos. No es un problema de plata: es un problema de cabeza, de pantallas, de época. Cuando Cindy Crawford agradece el apoyo de desconocidos, está hablando también de eso: de una generación que vive apurada y mal dormida, y de padres que, aun siendo famosos, no pueden proteger a un hijo de sí mismo.

El fin de semana, si uno anda por Palermo con ganas de caminar lento, puede pasarse por el MALBA y mirar la muestra de fotografías de los noventa, esa que muestra a los jóvenes de la época (Crawford incluida) como si fueran dioses con jeans rotos. Sirve para recordar que las fotos de los hijos en blanco y negro con alas de ángel no son al azar: son la manera que tiene una madre de pedirle al mundo que mire a su hijo un minuto más, con la misma atención con la que uno mira un cuadro. Es lo que nos queda.

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Iván AramayoCultura y patrimonio

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